Preguntas sin respuesta
¿Cómo se llaman las preguntas que no se pueden responder? Las preguntas retóricas, aporías, paradojas o preguntas trampa no tienen respuesta, pero en cada caso hay un motivo diferente
Existe una diferencia grande entre una pregunta difícil y una pregunta imposible. La difícil espera a que la ciencia o la memoria completen lo que falta por saber. La imposible está formulada de tal forma que ninguna respuesta la puede satisfacer, por mucho que se investigue. Los lógicos y los filósofos llevan veinticinco siglos clasificando las preguntas sin respuesta del segundo tipo, y cada familia tiene su nombre propio.
Pulsa el botón para recibir una pregunta sin respuesta y ver de qué tipo es.
- Si cambias todas las piezas de un objeto, ¿sigue siendo el mismo objeto?
- ¿En qué momento exacto un montón de arena deja de ser un montón?
- ¿Eres la misma persona que eras hace veinte años?
- Si nadie recuerda un acontecimiento, ¿ocurrió?
- ¿Puede alguien desear algo que no sabe que existe?
- ¿Cuántos pelos hay que perder para estar calvo?
- Si un barco llega a puerto con tripulación nueva, ¿ha hecho el viaje alguien?
- ¿Existe el presente o solo pasado inmediato y futuro inmediato?
- Esta frase es falsa. ¿Verdadero o falso?
- ¿Quién afeita al barbero que afeita a todos los que no se afeitan solos?
- ¿Qué pasa si una fuerza irresistible choca con un cuerpo inamovible?
- ¿Puede un ser todopoderoso crear una piedra que no pueda levantar?
- ¿Es falsa la afirmación de que todas las reglas tienen excepción?
- Si te digo que siempre miento, ¿qué acabo de hacer?
- ¿Cuál es el número más pequeño que no se puede describir con menos de veinte palabras?
- ¿De qué color es el número siete?
- ¿Cuánto pesa el martes?
- ¿A qué huele el concepto de justicia?
- ¿Dónde está la universidad, aparte de en sus facultades y bibliotecas?
- ¿Qué hay al norte del Polo Norte?
- ¿Qué velocidad lleva el silencio?
- ¿Has dejado ya de mentir a tu jefe?
- ¿Por qué el gobierno nos oculta lo que sabe?
- ¿Cuándo piensas reconocer que te equivocaste?
- ¿Prefieres seguir perdiendo el tiempo o empezar a hacerlo bien?
- ¿Sigues gastando más de lo que ganas?
- ¿A quién no le gusta dormir bien?
- ¿Acaso soy el guardián de mi hermano?
- ¿Hace falta explicar lo que es evidente?
- ¿Qué más da ya, a estas alturas?
- ¿Terminará este programa alguna vez o seguirá funcionando para siempre?
- ¿Puede la aritmética demostrar que la aritmética no se contradice?
- ¿Hay infinitos de un tamaño intermedio entre los enteros y los reales?
- ¿Existe alguna verdad matemática que ninguna demostración alcance?
- ¿De qué está hecho el 95% del universo?
- ¿Por qué hay materia y casi nada de antimateria?
- ¿Cómo surge la conciencia a partir de neuronas?
- ¿Qué había antes del Big Bang?
- ¿Estamos solos en la galaxia?
- ¿Cómo pasó la materia inerte a estar viva?
- ¿Por qué dormimos?
- ¿A qué velocidad se expande el universo exactamente?
- Cómo se llaman las preguntas que no se pueden responder
- La pregunta retórica, la que no espera respuesta
- La aporía, la pregunta que atasca el razonamiento
- La pregunta compleja, o la pregunta trampa
- La paradoja autorreferencial, la que se muerde la cola
- La proposición indecidible, la que ninguna demostración alcanza
- El error de categoría, la que está mal construida
- Preguntas frecuentes sobre preguntas sin respuesta
- Referencias
Cómo se llaman las preguntas que no se pueden responder
No hay un término único que las agrupe a todas. Según por qué falle la respuesta, se llaman pregunta retórica, aporía, pregunta compleja, paradoja autorreferencial, proposición indecidible o error de categoría. Cada tipo señala un punto de ruptura distinto. El orden de la lista siguiente va de menor a mayor gravedad. La primera familia no quiere respuesta. La última ni siquiera llega a ser una pregunta, aunque lo parezca.
La pregunta retórica, la que no espera respuesta
Se formula para afirmar algo, con la respuesta ya contenida en el enunciado. Quien dice ¿a quién no le gusta dormir bien? está diciendo que a todo el mundo le gusta, con el disfraz de una consulta.
Es la única familia de la lista que funciona exactamente como su autor pretende. La falta de respuesta forma parte del diseño, y por eso la retórica clásica la cataloga desde Aristóteles como una figura, no como un fallo. El oyente que contesta en serio a una pregunta retórica es que no se ha enterado, lo cual explica buena parte del humor de situación.
La aporía, la pregunta que atasca el razonamiento
La palabra viene del griego aporía, literalmente sin salida. Designa una pregunta legítima que conduce a dos conclusiones igual de sólidas y mutuamente incompatibles, de modo que el razonamiento se detiene sin error visible.
El caso más famoso es el barco de Teseo. Si a una nave se le van sustituyendo las tablas una a una hasta que no queda ninguna de las originales, y con las viejas se monta un segundo barco, cuál de los dos es el de Teseo. Las paradojas de Zenón pertenecen a la misma familia, igual que el dilema de Eutifrón sobre si lo bueno es bueno porque los dioses lo quieren o lo quieren porque es bueno.
Una aporía puede sostener una discusión durante siglos sin resolverse. Eso ocurre porque el problema está en los conceptos que la pregunta usa, no en la información disponible.
La pregunta compleja, o la pregunta trampa
Da por supuesto algo que el interrogado no ha concedido, de manera que cualquier respuesta directa acepta el supuesto, por lo general, una acusación. El ejemplo de manual es ¿has dejado ya de mentir a tu esposa?. Tanto si se responde sí como no, se admite que hubo mentiras.
La lógica clasifica esta pregunta como una falacia lógica desde la Edad Media, con el nombre latino de plurium interrogationum. Sigue siendo el recurso favorito del interrogatorio hostil, la política polarizada y de cierto periodismo escandaloso. La defensa consiste en negarse a responder y desmontar primero la presuposición, aunque el problema es que en televisión esto suele interpretarse como una evasiva.
La paradoja autorreferencial, la que se muerde la cola
Aparece cuando un enunciado habla de sí mismo y acaba contradiciéndose. Esta frase es falsa resulta verdadera si es falsa y falsa si es verdadera, sin que haya una tercera salida.
La versión más famosa es la del barbero que Bertrand Russell popularizó a principios del siglo XX: en un pueblo donde el barbero afeita a todos los hombres que no se afeitan a sí mismos, cabe preguntar quién afeita al barbero. La pregunta parece inocente y resultó demoledora, porque la misma estructura aplicada a la teoría de conjuntos abrió una grieta en los cimientos de las matemáticas que costó décadas apuntalar.
La proposición indecidible, la que ninguna demostración alcanza
Esta familia tiene fecha de nacimiento. En 1931, Kurt Gödel demostró que cualquier sistema formal coherente y lo bastante potente para describir la aritmética contiene afirmaciones verdaderas que ese sistema no puede demostrar.
Cinco años después, Alan Turing llegó a un resultado emparentado con las máquinas de calcular, precursoras de los ordenadores actuales. Probó que no existe ningún procedimiento general capaz de decidir, para cualquier programa y cualquier dato de entrada, si ese programa terminará alguna vez o seguirá funcionando para siempre. El llamado problema de la parada marca un límite insuperable de lo que un ordenador puede averiguar, y sigue vigente con la informática de hoy.
Lo relevante para una lista de preguntas sin respuesta es el tipo de límite que describen. Hay cuestiones cuya respuesta existe y es inalcanzable desde dentro del propio sistema que las plantea.
El error de categoría, la que está mal construida
Ocurre cuando la pregunta atribuye a algo una propiedad que esa clase de cosas no puede tener. ¿De qué color es el número siete? parece una pregunta y carece de respuesta posible, porque los números no tienen colores.
El filósofo Gilbert Ryle bautizó el fenómeno en 1949 con el ejemplo del visitante al que enseñan las facultades, la biblioteca y los laboratorios de una universidad y que al final pregunta dónde está la universidad. Buena parte de las preguntas que parecen profundas de madrugada caen en esta casilla, y reconocerlo ahorra discusiones largas.
Preguntas frecuentes sobre preguntas sin respuesta
¿Cómo se llaman las preguntas que no tienen respuesta? Según el motivo, pregunta retórica (no busca respuesta), aporía (el razonamiento se atasca), pregunta compleja (esconde un supuesto), paradoja autorreferencial (se contradice sola), proposición indecidible (la respuesta existe y es indemostrable) o error de categoría (está mal formulada).
¿Qué es exactamente una aporía? Una dificultad sin salida en la que dos conclusiones opuestas resultan igual de defendibles. El término es griego y aparece ya en los diálogos de Platón.
¿Una pregunta sin respuesta es lo mismo que una paradoja? La paradoja es una de las seis familias. Toda paradoja autorreferencial deja la pregunta sin respuesta, mientras que muchas preguntas sin respuesta (la retórica, por ejemplo) no son paradójicas.
¿Hay preguntas que la ciencia tampoco puede responder todavía? Sí, aunque pertenecen a otra categoría: tienen respuesta y nadie la ha encontrado aún. De qué está hecho el 95% del universo o cómo surge la conciencia son ejemplos vivos.
¿Para qué sirve clasificarlas? Para saber cuándo seguir pensando y cuándo parar. Una aporía merece discusión indefinida, mientras que un error de categoría se disuelve en cuanto se señala.
Referencias
Turing, A. M. (1936). On Computable Numbers, with an Application to the Entscheidungsproblem. Proceedings of the London Mathematical Society, s2-42(1), 230-265.
Gödel, K. (1931). Über formal unentscheidbare Sätze der Principia Mathematica und verwandter Systeme I. Monatshefte für Mathematik und Physik, 38, 173-198.
Ryle, G. (1949). The Concept of Mind. Hutchinson.
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