El escáner del cerebro del pájaro Dodo da la medida de su inteligencia
El primer escáner del cráneo de un dodo midió un cerebro perfectamente normal para su tamaño. La fama de estúpido venía de otra parte.
Durante tres siglos, el dodo ha sido el animal al que se recurre para ilustrar la torpeza. El diccionario de Oxford recogió dodo como sinónimo de necio, Lewis Carroll lo convirtió en un personaje aturdido en Alicia en el país de las maravillas, y la expresión inglesa dead as a dodo le dio el tiro de gracia al asunto. Nada de eso procede de haber observado al animal, porque se extinguió hacia 1680 y casi nadie dejó constancia de cómo se comportaba.
Lo que se midió en el escáner
En 2016, un equipo del Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, resolvió la cuestión por la vía directa. Tomografió uno de los pocos cráneos completos de Raphus cucullatus que existen, conservado en el Museo de Historia Natural de Londres, y generó un endocast: un molde digital de la cavidad craneal que reproduce la forma del cerebro.
El resultado, publicado en el Zoological Journal of the Linnean Society, fue decepcionante para quien esperase confirmar el tópico. La relación entre el tamaño del cerebro y el del cuerpo del dodo encaja con lo esperable en una paloma de su envergadura, que es su familia. Dicho de otro modo, tenía exactamente el cerebro que le correspondía.
El bulbo que nadie esperaba
La sorpresa estaba en el bulbo olfativo, la región que procesa los olores. En el dodo aparece notablemente desarrollado, algo inusual entre las aves, que suelen gobernarse por la vista.
Eso encaja con una vida en el suelo del bosque de Mauricio, buscando fruta caída entre la hojarasca, donde el olfato rinde más que la vista. La misma estructura aparece en el solitario de Rodrigues, su pariente cercano, también extinto y también isleño. Dos linajes emparentados que convergen en la misma solución refuerzan la interpretación.
El estudio describió además la posición del aparato vestibular, el órgano del equilibrio, que indica cómo mantenía la cabeza el animal en reposo. Con ese dato, las reconstrucciones del dodo erguido y torpón que circulan desde el siglo XIX resultan anatómicamente dudosas.
De dónde salió entonces la leyenda
El dodo evolucionó en Mauricio sin depredadores terrestres. Un ave que nunca ha sido cazada no tiene motivo para huir de un animal grande que se le acerca, y los marinos holandeses que desembarcaron en 1598 interpretaron esa ausencia de miedo como estupidez.
El fenómeno tiene nombre y se observa hoy en las Galápagos o en la Antártida: la mansedumbre insular. Describe una conducta adaptada a un entorno sin amenazas, y se vuelve letal en cuanto llegan ratas, cerdos, monos y personas. Al dodo lo extinguieron en menos de un siglo, y la causa principal no fue la caza directa sino los animales introducidos, que arrasaron sus nidos en el suelo.
Conviene recordar lo escaso del material. De los ejemplares completos llevados a Europa en el siglo XVII no sobrevive ninguno: el que se conservaba en Oxford se deterioró hasta el punto de que en 1755 se desechó casi entero, y lo que queda de él es una cabeza y una pata. El cráneo tomografiado en este trabajo pertenece a esa clase de piezas irrepetibles, y por eso la técnica tenía que ser necesariamente no destructiva.
Por qué importa corregirlo
La historia natural acumula reputaciones mal asignadas, y casi todas comparten origen: se atribuye a la biología del animal lo que en realidad describe el encuentro con nuestra especie. El dodo no era torpe, se comportaba como corresponde a quien no ha conocido un depredador en millones de años.
Quedan unos pocos restos repartidos por media docena de museos y ni un solo ejemplar completo. Con esos materiales, cada técnica nueva que se aplica devuelve información que parecía perdida para siempre, y la tomografía computarizada ha sido la más generosa hasta ahora.
REFERENCIA
- The first endocast of the extinct dodo (Raphus cucullatus) and an anatomical comparison amongst close relatives (Aves, Columbiformes). Zoological Journal of the Linnean Society, 2016.
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