Una nube de gas rica en metanol alrededor de una estrella joven podría ser la clave de nuestro origen cósmico.
Un grupo de astrónomos ha encontrado metanol en un lugar inesperado: un disco de polvo y gas alrededor de una estrella joven situada a unos 330 años luz de nosotros. Se trata de HD 100453, una estrella más grande que el Sol, y el hallazgo no solo implica alcohol cósmico, sino también pistas esenciales para entender cómo se formó la vida en nuestro planeta.
El descubrimiento se realizó con el conjunto de telescopios ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), ubicado en el desierto de Atacama, en Chile. Este sistema de radiotelescopios es capaz de detectar las firmas químicas de gases en los discos protoplanetarios que rodean a estrellas jóvenes, y en este caso encontró no solo metanol, sino también isótopos de metanol, algo inédito en este tipo de discos.
“Encontrar estos isótopos de metanol nos da información esencial sobre la historia de los ingredientes necesarios para construir la vida en la Tierra”, dijo Alice Booth, investigadora del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y autora principal del estudio publicado el 5 de junio en The Astrophysical Journal Letters.
El metanol, o alcohol metílico, es una molécula orgánica simple que puede servir de base para formar compuestos más complejos como los aminoácidos. Su presencia en discos planetarios ya había sido documentada, pero nunca antes se habían detectado sus isótopos, lo que aporta una capa extra de información sobre cómo se forman y distribuyen estos compuestos en el universo.
La estrella HD 100453, con una masa 1,6 veces mayor que la del Sol, tiene un disco protoplanetario en el que el metanol se encuentra en estado gaseoso a una distancia aproximada de 2.400 millones de kilómetros (1.500 millones de millas) de la estrella. En sistemas con estrellas más pequeñas y frías, el metanol estaría congelado a esas distancias, y por tanto sería invisible para ALMA.
Según el equipo de investigación, la proporción de metanol respecto a otras moléculas orgánicas en este sistema es similar a la que se ha encontrado en cometas del sistema solar. Esta coincidencia sugiere que los discos protoplanetarios producen cometas cargados de compuestos orgánicos complejos que podrían acabar estrellándose contra planetas, “sembrándolos” con los ingredientes básicos para la vida.
“Esta investigación respalda la idea de que los cometas podrían haber desempeñado un papel crucial en la entrega de material orgánico importante a la Tierra hace miles de millones de años”, explicó Milou Temmink, coautora del estudio y doctoranda en la Universidad de Leiden, en los Países Bajos. “Pueden ser la razón por la que la vida, incluidos nosotros, logró surgir aquí”.
El hallazgo no solo ayuda a comprender mejor el origen de la vida en la Tierra, sino también cómo podrían darse condiciones similares en otros sistemas solares. Si los discos protoplanetarios de estrellas jóvenes producen metanol y compuestos orgánicos en abundancia, no es descabellado pensar que los procesos químicos que dieron lugar a la vida en la Tierra podrían estar repitiéndose en otras partes de la galaxia.
Además, la capacidad de detectar isótopos de metanol abre nuevas vías para estudiar cómo evolucionan los compuestos orgánicos en estos discos, desde el gas difuso hasta cuerpos sólidos como los cometas, y cómo estos, a su vez, pueden transportar los bloques de la vida por el cosmos.
Aunque aún quedan muchas preguntas por responder, los científicos creen que este tipo de investigaciones pueden ayudar a trazar un mapa químico de cómo la vida podría emerger en otros lugares del universo. Y todo, gracias a una nube de alcohol cósmico flotando a cientos de billones de kilómetros.
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