Un trabajo con 3.017 mujeres en EE.UU. encuentra tres técnicas de sexo anal placenteras  más allá de la penetración, y crea vocabulario para hablar de deseo

Sin ánimo de hacer ningún chiste, durante décadas, la investigación sobre sexualidad femenina ha estudiado el sexo anal con una gran estrechez de miras. La mayoría de estudios equiparaban a el sexo anal con la penetración pene-anal y se centraban en riesgos, dolor o estigma, no en el placer.

También faltaban en la literatura científica palabras sencillas para describir lo que muchas mujeres sienten y el modo en que exploran su propio cuerpo. Poner nombre a las cosas importa en ciencia y en salud, porque facilita conversar y acordar qué nos gusta y qué no, y eso reduce la ansiedad y el tabú. Esta idea, tan básica en divulgación científica, aparece una y otra vez cuando hablamos de bienestar físico y conductas saludables.

El estudio sobre las técnicas de sexo anal que cambia todo

Un artículo publicado en PLOS ONE ofrece justo ese gran paso adelante. El equipo, con una muestra representativa de EE.UU. que abarca desde los 18 hasta los 93 años, preguntó a 3.017 mujeres por técnicas concretas de caricias y presiones alrededor del ano, tanto dentro como en combinación con otros estímulos externos. El estudio no solo midió cuántas variantes entraban en cada práctica, también definió esas formas de tocar para que cualquiera pueda entenderlas y comunicarlas sin ambigüedades. Como resumen, los autores describen el trabajo como «una expansión importante de la literatura científica centrada en el ano», porque va más allá de la penetración y se centra en lo que produce placer.

«Cuando no hay ni palabras para las cosas, se vuelven literalmente ‘indecibles’», escriben los investigadores. El lenguaje cotidiano suele moverse entre el argot y lo clínico, y ninguna de las dos opcinoes ayuda a contar con claridad lo que disfrutan muchas mujeres. Por eso el equipo propone tres etiquetas fáciles y descriptivas, todas ellas basadas en lo que declaró la mayor parte de las participantes.

El nuevo vocabulario para el sexo anal

«Anal surfacing» (tacto anal superficial) se refiere al «tacto sexual en y alrededor del ano, no dentro». Es decir, caricias externas con dedos, juguetes o la propia pareja, que no incluyen la penetración y juegan con la piel, el borde y la zona del perineo. El 40% de las mujeres dijo que esto les resulta placentero. Al explicarlo, los autores recuerdan que el ano tiene una red densa de terminaciones nerviosas que participan del proceso de excitación y orgasmo, y que no hace falta ir más allá para notar sensaciones intensas.

“Anal shallowing” (tacto anal somero) describe “tacto penetrante solo dentro de la apertura anal, no más profundo que la yema de dedo o el primer nudillo”. Es una exploración mínima, superficial, que muchas mujeres encuentran cómoda y excitante porque evita las molestias que pueden aparecer con mayores profundidades de penetración. Un 35% señaló que le da placer. En ambos casos, el énfasis está en el control, en ir despacio, en lubricar y en escuchar las sensaciones propias para ajustar presión y ritmo, tres ingredientes básicos en cualquier práctica sexual segura y satisfactoria.

La tercera técnica, “anal pairing” (maridaje anal), consiste en combinar “tacto sobre o dentro del ano al mismo tiempo que otros estímulos”, como la penetración vaginal o la estimulación del clítoris. Ese maridaje, que juega con varias fuentes de placer a la vez, obtuvo también un 40% de respuestas positivas. Para muchas, el aumento de la excitación en genitales externos o internos hace que las sensaciones anales se perciban con más intensidad y menos tensión, lo que podría explicar su popularidad.

Más allá de las cifras, el estudio insiste en por qué todo esto importa. La información disponible sobre sexo anal suele centrarse en riesgos, rechazo o coerción, lo que invisibiliza a quienes eligen estas técnicas de forma activa y las disfrutan. Disponer de términos claros, respaldados por datos, ayuda a normalizar esas experiencias, a que las mujeres identifiquen lo que prefieren y a que lo comuniquen mejor a sus parejas. En palabras de los autores, estos datos «validan» esas elecciones y ofrecen herramientas prácticas para hablar de ellas sin rodeos. La ciencia, aquí, pone palabras donde faltaban y abre puertas a conversaciones más sanas.

REFERENCIA

Women’s techniques for pleasure from anal touch: Results from a U.S. probability sample of women ages 18–93