Un estudio alerta de que inclinar la cabeza para mirar el móvil puede multiplicar por diez el peso que soporta la columna cervical.
Vivimos en una era hiperconectada, móviles, tablets y ordenadores forman parte del paisaje cotidiano de los más jóvenes, acompañando el estudio, el ocio y la comunicación. Pero esta convivencia constante tiene un coste físico que empieza a hacerse visible: el síndrome del cuello de texto, también conocido como text‑neck, por text, que como verbo significa enviar mensajes con el móvil, y que podríamos traducir como “joroba tecnológica”.
La Copa COVAP y el Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía (ICPFA) alertan de que esta dolencia está creciendo de forma preocupante entre los menores, provocando el aumento masivo de dolencias musculares y cervicales debido al uso excesivo de pantallas.
Un estudio publicado en la revista médica Herediana revela que el 86,9% de la población infantil y adolescente presenta síntomas compatibles con este síndrome, además, investigaciones recientes indican que los jóvenes que utilizan sus dispositivos más de 3 horas al día tienen el doble de probabilidades de padecerlo. Bajar la cabeza para mirar el móvil parece un gesto insignificante pero cuando se repite durante horas y horas, día tras día, ese pequeño movimiento puede convertirse en un problema serio de salud.
El verdadero peso de las pantallas
¿Qué es exactamente el text-neck o síndrome de cuello de texto? Javier Ávila, vicepresidente del ICPFA, lo define de forma sencilla: “Es un conjunto de síntomas y signos en el cuello, causado por mantener de forma prolongada y durante mucho tiempo la cabeza hacia abajo, con el uso del móvil, tablet u otras pantallas”.
En una posición neutral, el cuello soporta unos 5 kilogramos, el peso promedio de la cabeza, sin embargo, al inclinar la cabeza 60 grados para mirar el móvil, el peso que soportan las vértebras cervicales se dispara hasta los 27 kilogramos. Ávila advierte sobre este esfuerzo «que el cuello aguanta una carga muy excesiva para la capacidad de resistencia que tienen los músculos del cuello».
Más allá del dolor de cuello, el text-neck se manifiesta a través de cefaleas (63,3%), irritabilidad (54,5%) y ansiedad (50,7%). Javier Ávila destaca que «los síntomas más prevalentes en este síndrome son migrañas, dolor de cabeza continuos, contracturas musculares en trapecios, y cervicobraquialgias con parestesias en brazos y dedos». A medio y largo plazo, mantener este patrón postural puede favorecer la rectificación de la lordosis cervical, es decir, la pérdida de la curvatura natural del cuello, restándole capacidad para amortiguar el peso de la cabeza y aumenta la rigidez, esto altera la posición de vértebras, discos y ligamentos. Además, esto puede derivar en problemas respiratorios por rigidez torácica y degeneración osteomuscular severa.
La importancia de una buena higiene postural
La solución no pasa por prohibir la tecnología, sino por educar, la prevención es la herramienta más potente, especialmente en edades tempranas donde la educación postural no solo previene lesiones, sino que mejora el rendimiento académico. Los expertos sugieren pautas sencillas que pueden determinar el futuro de nuestra salud cervical:
- Altura de los ojos: elevar el dispositivo para evitar la flexión del cuello. colocando teléfono o tablet a la altura de los ojos con una angulación de unos 30 grados.
- Pausas activas: realizar descansos cada 45-60 minutos, haciendo estiramientos suaves o pequeños paseos. Ávila sugiere incluso realizarlos «cada 30 min, y si es posible dar un paseo por la naturaleza».
- Límites de tiempo: reducir el uso recreativo de pantallas a un máximo de 2 horas diarias y evitarlas totalmente antes de dormir.
- Entorno ergonómico: usar sillas con respaldo que respeten la curvatura de la espalda y mantener una distancia de 50 a 70 cm de la pantalla.
Aunque la tecnología es indispensable, no debe ser a costa de nuestra salud. Enseñar a los menores a mirar de frente sus dispositivos, fomentar el ejercicio físico habitual y fortalecer la espalda de los más pequeños es asegurar una vida adulta libre de dolores crónicos.
«La prevención empieza en casa y en la escuela. Enseñar a los menores a sentarse correctamente o a descansar la vista y el cuerpo de forma regular puede evitar muchos problemas futuros. La educación postural en edades tempranas no solo previene molestias o lesiones, sino que también contribuye a un mejor rendimiento académico y bienestar general.» concluye Javier Ávila.
La Copa COVAP recuerda que no se trata de demonizar la tecnología, sino de aprender a usarla mejor. Igual que enseñamos a lavarnos los dientes o a cruzar la calle, también deberíamos enseñar a cuidar la postura, porque el síndrome de cuello de texto no es una moda ni una exageración, es una señal que manda nuestro cuerpo y cuando el cuerpo avisa, conviene escucharlo.
REFERENCIAS
Síndrome de text-neck: una nueva pandemia en la era smartphone