El bosque del Líbano que salvó la vida a los nuestros antepasados Africanos hace 300.000 años
Una franja de costa libanesa conservó un bosque mediterráneo estable durante casi 300.000 años que permitió sobrevivir a las migraciones migraciones humanas desde África
Todos los seres humanos venimos de África. Las migraciones del continente Africano comenzaron hace 300.000 años, y llegaron a Europa, Asia, América y Oceanía por oleadas en los siguientes 250.000. Pero salir de África nunca fue un camino fácil.
Cuando el interior de Oriente Próximo se convertía una y otra vez en un semidesierto hostil, una estrecha franja de costa en el actual Líbano permanecía como una isla de bosque mediterráneo, casi inmóvil pese a las glaciaciones y los cambios de clima que arrasaban el resto de la región. Ese corredor fue, según los arqueólogos, la ruta de salida de África más usada por los humanos durante cientos de miles de años, y ahora sabemos algo más sobre por qué.
Un bosque que no se secó en 300.000 años
Los yacimientos de Naame, Nahr Ibrahim y Ras el-Kelb, todos en la costa libanesa, conservan capas de sedimentos y restos de fauna que cubren un periodo de entre hace 400.000 y 100.000 años, dentro del Pleistoceno medio y tardío. Un equipo liderado por Gabriele Russo, del Centro Senckenberg para la Evolución Humana y el Paleoambiente (Universidad de Tübingen, Alemania), ha datado esas capas con series de uranio y resonancia de espín electrónico, y ha comparado la vegetación que reflejan con la del interior de la región en las mismas fechas.
El resultado es claro: mientras el interior se secaba una y otra vez hasta convertirse en semidesierto, la franja costera mantuvo un bosque mediterráneo (de tipo C3, con abetos, avellanos y olmos) prácticamente sin cambios durante casi 300.000 años, la misma zona por la que, según otros trabajos, los homínidos del Pleistoceno bordeaban el Mediterráneo en sus desplazamientos.
Las marcas que delatan la caza
Para confirmar que aquel bosque estuvo habitado y no solo visitado de paso, el equipo analizó 721 restos óseos de fauna, de los que pudo identificar la especie en 203. Aparecen marcas de corte, de percusión y huesos largos fracturados de forma deliberada, señales inequívocas de despiece, desollado y extracción de médula. Un segundo estudio del mismo equipo, publicado el mismo día, analizó los isótopos del esmalte dental de ocho especies de herbívoros, desde el uro hasta el rinoceronte, para confirmar que la estabilidad del paisaje se mantuvo también en la disponibilidad de comida a lo largo de las estaciones.
El laboratorio de Burgos que puso las fechas
Las dataciones que sostienen toda la cronología del estudio salieron de los laboratorios de geocronología del CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana), en Burgos, el mismo centro que data los fósiles de Atapuerca. Mathieu Duval y Altug Hasözbek, investigadores del CENIEH, figuran como coautores de ambos trabajos.
Conviene matizar que se trata de colecciones de fauna excavadas hace décadas y conservadas en museos, sin el registro estratigráfico detallado que exigiría una excavación actual, así que la especie humana responsable de cada fase de ocupación (Homo sapiens, neandertal u otra) se infiere por cronología y contexto, no por la presencia de fósiles humanos en el mismo nivel.
El hallazgo no dice todavía qué especie humana concreta aprovechó ese refugio en cada momento, un matiz que solo resolverán futuros fósiles hallados en los propios yacimientos. Lo que ya parece claro es por qué esa ruta costera fue, una y otra vez, la salida preferida de África: no hacía falta sobrevivir al desierto si había un bosque esperando en la costa, el mismo corredor donde, mucho más tarde, nuestra especie se cruzaría con los neandertales.
REFERENCIAS
- Russo, G. et al. "Lebanese faunal legacy collections uncover 400,000 years of woodland resilience and distinct hominin ecological strategies". Communications Earth & Environment, vol. 7, art. 706, 14 de septiembre de 2026. DOI 10.1038/s43247-026-03926-w. https://doi.org/10.1038/s43247-026-03926-w
- Russo, G. et al. "Long-term ecological stability in the Pleistocene central Levantine corridor revealed by enamel isotopes from Lebanon". Communications Earth & Environment, vol. 7, art. 705, 14 de septiembre de 2026. DOI 10.1038/s43247-026-03925-x. https://doi.org/10.1038/s43247-026-03925-x
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