María Jesús Puerta ganó un concurso de la NASA llamado LunaRecycle para reciclar la basura en la luna, pero no podrá cobrar el premio

El Desafío LunaRecycle es un concurso enfocado en el diseño y desarrollo de soluciones de reciclaje para reducir los residuos y mejorar la sostenibilidad de las misiones a la Luna a largo plazo. El concurso tiene un premio de 3 millones de dólares.

La idea nace de que los viajes a la Luna dejan diversos residuos y para próximos viajes es necesario minimizarlos o saber reciclarlos en un entorno espacial, para que no haya que devolver nada o poco, a la Tierra.

Este concurso también puede ser un empujón para inspirar y tener un mejor enfoque para el reciclaje terrestre, mediante enfoques novedosos y procesos que mejoran la eficiencia, pudiendo implementarlo en comunidades de todo el mundo.

Un concurso de la NASA, un portátil y mucha ambición

La primera fase del concurso se celebró anunciando los ganadores el 10 de junio de 2025. Entre los ganadores, que fueron un total de seis, está la ingeniera española, María Jesús Puerta, que concursó sola frente a otros cinco equipos de Estados Unidos.

María Jesús Puerta consiguió diseñar un sistema para reciclar residuos lunares con inteligencia artificial con una única herramienta, su portátil. Ha conseguido ganar el concurso en solitario frente a investigadores, universidades y empresas de 80 países que participaban en el concurso de la NASA.

Para Puerta, su mayor objetivo era demostrar a sus hijos que con una enfermedad, un cáncer en pleno tratamiento y haciendo malabares con todo, poder presentar su proyecto y que lo admitieran.

Una letra muy pequeña y el rotundo no de la NASA

El proyecto de Puerta, llamado Esperanza, es una solución que puede reducir 4.500 kilos de basura a solo 50. El resto de residuos se utilizarían para fabricar materiales necesarios para futuras misiones espaciales. A pesar de haber hecho un trabajo inimaginable y ganar la primera fase, Puerta no había leído la letra pequeña y se quedó sin el premio, un millón de dólares que prometía la NASA, pero solo para estadounidenses.

Tras darse cuenta de que no iba a recibir el premio, Puerta intentó hablar con la NASA y negociar explicándoles su situación personal, que tiene 56 años, que está luchando contra un cáncer y que ha conseguido este trabajo ella sola, sin un equipo. Aun así, la respuesta de la NASA fue negativa, indicaron que las normas son las que son, y que no se puede hacer nada.

Puerta no guarda rencor a la NASA y está orgullosa de que le hayan dado el reconocimiento igual que al resto, aunque no fuera de su país. Cree que la decisión que tomaron es puramente estratégica, para que el dinero se mantenga dentro del país y se refuerce la imagen de que la empresa invierte en empresas y proyectos estadounidenses.

Sin ayudas, pero con su mejor versión

La ingeniera española esperaba que después de ganar el concurso, alguna institución española se pusiera en contacto con ella. Pero ni el Ministerio de Ciencia, ni la Agencia Espacial Española se han puesto en contacto. Solo la Universidad Politécnica de Cataluña, donde estudió, le ha escrito para felicitarla.

A pesar de todo, sin dinero y sin apenas apoyo, Puerta va a seguir con el concurso y se va a presentar a la segunda fase. Ya demostró a sus hijos que podía hacerlo y ahora quiere demostrar al mundo su mejor versión y demostrar que una mujer sola, sin medios y desde España, puede ganar un concurso de innovación espacial.

REFERENCIA

NASA’s LunaRecycle Challenge