Investigadores del Instituto Coreano de Geociencias han descubierto estromatolitos (estructuras microbianas productoras de oxígeno) dentro del cráter de impacto de Hapcheon
Hace 2.400 millones de años ocurrió el acontecimiento más transformador de la historia de la vida en la Tierra: la Gran Oxidación, el momento en que la atmósfera acumuló suficiente oxígeno libre para cambiar todo lo que vino después. Ese oxígeno fue producido por cianobacterias, microorganismos que habían aprendido a hacer fotosíntesis oxigénica, pero el misterio es dónde prosperaron esas comunidades microbianas antes de que el oxígeno se acumulara en la atmósfera global. Un nuevo estudio del Instituto Coreano de Geociencias y Recursos Minerales (KIGAM) publicado en Communications Earth & Environment propone una respuesta inesperada: los cráteres de impacto de asteroides.
Mapa del cráter de impacto de Hapcheon (cuenca de Jeokjung-Chogye) en Corea, en el que se muestran la anomalía gravitatoria y los datos litológicos simplificados.
El cráter de Hapcheon y los estromatolitos
El cráter de Hapcheon, en la provincia de Gyeongnam en el sur de Corea, es el único cráter de impacto de asteroide confirmado en la Península Coreana. Formado hace aproximadamente 42.300 años, es un cráter relativamente reciente en términos geológicos, pero sus características físicas (la roca fundida por el impacto, las fracturas radiales, la mineralogía característica del impacto) son análogas a los cráteres de la Tierra primitiva. Dentro del cráter, el equipo liderado por Jaesoo Lim encontró estromatolitos: estructuras laminadas de entre 10 y 20 centímetros de diámetro formadas por comunidades microbianas, las mismas estructuras que son el registro fósil más antiguo conocido de vida en la Tierra.
El equipo detectó material extraterrestre (isótopos de osmio con firma extraterrestre) incorporado en las formaciones
El análisis geoquímico mostró que los estromatolitos se formaron en un lago hidrotermal creado por el calor residual del impacto. La roca fundida durante la colisión del asteroide tardó años o décadas en enfriarse, manteniendo el agua del lago a temperaturas cálidas y ricas en minerales, condiciones óptimas para el crecimiento de cianobacterias fotosintéticas.
El equipo también detectó material extraterrestre (isótopos de osmio con firma extraterrestre) incorporado en las formaciones, confirmando la conexión directa entre el impacto y el entorno donde crecieron los microbios. «Esta es la primera evidencia comprensiva que sugiere que los estromatolitos podrían formarse en lagos hidrotermales creados por impactos de asteroides. Dichos entornos pueden haber proporcionado condiciones favorables para ecosistemas microbianos tempranos», señaló Lim.
Las implicaciones: los cráteres como oasis de oxígeno para la vida
La Tierra primitiva era bombardeada por asteroides con mucha mayor frecuencia que hoy. Cada impacto significativo creaba un lago hidrotermal temporal que podría haber actuado como un «oasis de oxígeno»: un refugio protegido donde las cianobacterias podían prosperar, producir oxígeno local y, con el tiempo, ampliar su distribución.
Si esa hipótesis es correcta, los cráteres de asteroide no solo son cicatrices geológicas: son lugares donde la vida encontró las condiciones para dar el salto metabólico que eventualmente transformó la atmósfera del planeta. El hallazgo tiene también implicaciones astrobiológicas: si la vida puede prosperar en los lagos hidrotermales de cráteres de impacto, planetas como Marte (que tiene miles de cráteres de distintas épocas) podrían haber tenido entornos similares en el pasado.
REFERENCIA