Un estudio en PLOS One concluye que quienes usan el móvil sentados en el inodoro tienen un 46% más riesgo de padecer hemorroides, seguramente porque pasan más tiempo
Las hemorroides son venas dilatadas en el recto o el ano que, cuando se inflaman, pueden doler y sangrar. Hay internas y externas, y su aparición se relaciona con factores como el estreñimiento, el embarazo, la baja ingesta de fibra y, cómo no, pasar demasiado tiempo sentado en el váter. Los smartphones, perfectos para distraernos, pueden alargar esa estancia sin que nos demos cuenta.
Un equipo del Beth Israel Deaconess Medical Center, en Estados Unidos, publica en PLOS One una investigación sobre algo tan cotidiano como polémico. ¿Usar el móvil en el baño aumenta el riesgo de hemorroides? El estudio sugiere que sí, y no por magia, sino por minutos de más en el trono.
Cada año en Estados Unidos las hemorroides motivan casi cuatro millones de visitas médicas o urgencias. Suponen más de 800 millones de dólares en gasto sanitario. En España, el Ministerio de Sanidad registra 33 casos por cada 1.000 habitantes, es decir, 1,40 millones de personas atendidas por esta dolencia. Son cifras que explican por qué interesa cualquier factor modificable.
Desde hace tiempo circula la idea de que el móvil en el váter no ayuda. La anécdota abundaba, la evidencia era escasa. Faltaban datos que relacionaran de forma sistemática ese hábito con las hemorroides.
Dos tercios usan el teléfono en el váter

Entre los usuarios, frecuencia de uso del smartphone en el baño. Crédito: Ramprasad et al., 2025, PLOS One, CC-BY 4.0
Para aclararlo, Chethan Ramprasad y sus colegas estudiaron a 125 adultos que acudían a una colonoscopia de cribado. Los participantes contestaron un cuestionario online sobre estilo de vida y costumbres en el baño. Además, los endoscopistas evaluaron a cada persona para diagnosticar hemorroides.
Entre todos los participantes, el 66% reconoció usar el smartphone mientras estaba en el inodoro. Quienes lo usaban tendían a ser más jóvenes que los no usuarios. La fotografía social del hábito no sorprende, pero da contexto.
El análisis estadístico tuvo en cuenta variables que podrían confundir la asociación, como la edad, la actividad física y la ingesta de fibra. Tras ese ajuste, quienes usaban el móvil en el váter mostraron un 46 % más riesgo de hemorroides que quienes no lo hacían. No es una diferencia trivial.
El tiempo sentado fue la pieza que encajó el puzle. Entre los usuarios, el 37% permanecía más de cinco minutos por visita al baño. Entre los no usuarios, solo el 7,1% llegaba a tanto. Leer noticias y usar redes sociales fueron las actividades más frecuentes.
Un hallazgo curioso contradice los tópicos sobre el estreñimiento. En esta muestra, el esfuerzo al defecar no se asoció con mayor riesgo de hemorroides. Algunos estudios anteriores sí habían señalado esa relación. Aquí, el factor diferencial fue la duración de la estancia.
Con estos resultados, los autores proponen una explicación sencilla. El móvil, al entretener, prolonga el tiempo sentado y aumenta la presión en los tejidos anales. Esa presión sostenida podría favorecer la aparición de hemorroides. No hace falta imaginación para visualizar la escena.
En el váter es mejor pasar poco tiempo
Las implicaciones clínicas son prácticas. A los pacientes se les puede recomendar dejar el móvil fuera del baño y limitar la “visita” a pocos minutos. Si tardas más, toca preguntarse por qué. Tal vez no sea el intestino, sino las notificaciones de Instagram.
El trabajo abre líneas para investigar mejor. Harán falta estudios que sigan a la gente en el tiempo para medir el riesgo de forma prospectiva. También se pueden probar intervenciones, desde recordatorios en el teléfono hasta límites de uso que impidan sesiones de scroll eterno en el peor lugar posible.
Trisha Pasricha, autora del estudio, resume la idea con claridad: “El uso del smartphone en el baño se asoció con un aumento del 46 % en la probabilidad de padecer hemorroides. Todavía estamos descubriendo las numerosas formas en que los smartphones y nuestro estilo de vida moderno afectan a nuestra salud. Es posible que cómo y dónde los usamos, como por ejemplo en el baño, pueda tener consecuencias imprevistas”.
La misma especialista añade un consejo que no necesita mucha traducción al día a día: “Este estudio refuerza el consejo general de dejar los teléfonos inteligentes fuera del baño y tratar de no pasar más de unos minutos haciendo tus necesidades. Si te lleva más tiempo, pregúntate por qué. ¿Fue porque realmente te costó mucho hacer tus necesidades o porque tu atención estaba en otra parte?”
La investigadora avisa sobre el diseño de las propias apps: “Es increíblemente fácil perder la noción del tiempo cuando estamos navegando por nuestros teléfonos inteligentes: las aplicaciones populares están diseñadas exclusivamente para ese fin. Pero es posible que pasar más tiempo del previsto en el inodoro porque te distraes con tu teléfono inteligente pueda aumentar el riesgo de padecer hemorroides. Es necesario estudiar esto más a fondo, pero es recomendable dejar el teléfono inteligente fuera del baño cuando necesites ir al baño”.
La moraleja es menos tecnológica de lo que parece. Si quieres cuidar esa zona, entra, haz lo que tengas que hacer y sal. El váter no es una sala de espera ni tu feed de noticias.
REFERENCIA