A las personas les gustan más los relatos escritos con IA, con una excepción
Tres experimentos con más de 2.500 lectores demuestran que la gente valora los cuentos de ChatGPT más alto que los humanos y los identifica peor que al azar
Desde hace décadas, la pregunta de si una máquina puede producir algo indistinguible del trabajo humano recorre la filosofía, la ciencia cognitiva y, cada vez más, la industria cultural. Los investigadores Sydney Sears y Deena Skolnick Weisberg, de la Universidad de Villanova, han acercado esa pregunta a la literatura de ficción con tres experimentos y más de 2.500 participantes. Sus conclusiones, publicadas en Judgment and Decision Making, muestran que los lectores no logran detectar si un cuento lo escribió una inteligencia artificial, y que en algunos casos lo valoran por encima del texto humano.
Cuentos escritos por humanos o por IA
El equipo seleccionó tres cuentos cortos publicados en revistas y antologías literarias y encargó a ChatGPT 4.0 que generara un relato equivalente a partir de cada uno, utilizando instrucciones detalladas. Los seis textos resultantes, de aproximadamente 1.000 palabras cada uno, fueron la materia prima de los tres estudios, cuyos participantes se reclutaron a través de la plataforma Prolific.
El primer experimento (1.682 participantes) empleó un diseño en el que se manipulaba tanto el autor real del texto como el autor que se comunicaba a los participantes. La mitad recibió información falsa sobre quién había escrito el cuento que leía. El segundo y el tercer experimento (424 y 481 participantes respectivamente) pedían a los lectores que leyeran un cuento humano y uno de IA, en orden aleatorio, e intentaran adivinar cuál era cuál.
Los relatos de la IA reciben más puntos
En el primer experimento, los participantes puntuaron los relatos generados por la IA significativamente más alto en dos dimensiones: absorción narrativa (cuánto los enganchó la lectura) y calidad percibida. Los textos de ChatGPT obtuvieron una media de 1,42 puntos en absorción frente a 1,00 de los humanos, y 1,54 frente a 0,97 en calidad, en una escala estandarizada. Esa ventaja de la IA se mantuvo incluso cuando los participantes creían que el texto lo había escrito un ser humano.
La etiqueta de autoría también influyó con independencia del texto real. Los participantes que fueron informados de que el cuento era de un humano lo valoraron más que quienes creían que era de una IA, con independencia de quién lo hubiera escrito en realidad. Las actitudes previas hacia la inteligencia artificial también jugaron un papel: quienes tenían una visión más favorable de la IA valoraron aún más los cuentos cuando se les decía que los había generado una máquina.
Los participantes no adivinan qué texto escribió la IA
Los experimentos segundo y tercero midieron la capacidad de los lectores para distinguir entre ambos tipos de relatos. En el segundo, la tasa de acierto fue del 39,4 %, un resultado estadísticamente por debajo del 50 % esperado por azar puro. En el tercero, la tasa subió hasta el 52,0 %, un valor que no difirió de manera significativa del azar. En ninguno de los dos estudios la confianza de los participantes en sus respuestas predijo si habían acertado.
El dato del segundo experimento es especialmente llamativo porque sugiere que los lectores no solo fracasan en la detección, sino que sus intuiciones los llevan de manera sistemática en la dirección contraria. Ante un texto generado por ChatGPT 4.0, los participantes tendían a señalarlo como el cuento humano. Sus ideas previas sobre cómo escribe una IA resultaron ser inexactas.
Buscar pistas en el estilo lleva al error
Los investigadores analizaron qué estrategias usaban los participantes para tomar su decisión. La más habitual fue fijarse en el lenguaje y el estilo del texto, pero quienes recurrían a esa pista acertaban con menos frecuencia que quienes empleaban otros criterios. Fijarse en el simbolismo del relato se asoció de manera marginal con respuestas correctas, mientras que el personaje, el argumento y el tema no mostraron efecto en ninguna dirección.
El único predictor claro del acierto fue el conocimiento previo sobre inteligencia artificial: los participantes con más experiencia en IA identificaron los textos correctamente con más frecuencia, aunque el efecto fue modesto. El dominio de la literatura de ficción, en cambio, no ayudó en absoluto. Los autores advierten que el estudio solo probó ChatGPT 4.0 y que los cuentos humanos eran textos publicados en revistas literarias, lo que establece un listón de comparación alto. Las implicaciones para la detección automatizada de textos generados por IA en entornos educativos o editoriales merecen cautela: tanto los lectores humanos como las herramientas automáticas se enfrentan al mismo problema de fondo.
REFERENCIA
Bot or not: Can people tell the difference between stories written by a human or by an AI system?. Sears S, Weisberg DS. Judgment and Decision Making, 2026.
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