Un estudio confirma un efecto secundario inesperado: la semaglutida, más conocida como Ozempic y Wegovy, podría ayudar a reducir el consumo de alcohol en personas con trastorno por uso de alcohol
La semaglutida es un medicamento que pertenece a la familia de los agonistas del receptor GLP-1, originalmente desarrollado para tratar la diabetes tipo 2 y, más recientemente, aprobado para la obesidad. Estos fármacos imitan la acción de una hormona intestinal que regula el azúcar en la sangre y el apetito. Sin embargo, en los últimos años, tanto médicos como pacientes han notado un curioso efecto secundario: muchas personas que toman semaglutida reportan una disminución en sus ganas de beber alcohol. Un nuevo estudio ha puesto a prueba esta observación y ha encontrado evidencia de que este medicamento podría ser útil para tratar el trastorno por uso de alcohol.
Un equipo liderado por la Universidad del Sur de California (USC) ha demostrado que la semaglutida reduce significativamente el deseo de consumir alcohol, la cantidad de bebidas ingeridas y la frecuencia de episodios de consumo excesivo en adultos con síntomas de trastorno por uso de alcohol. Los resultados del estudio, publicados en JAMA Psychiatry, provienen del primer ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo diseñado específicamente para investigar este efecto del fármaco.
Un nuevo enfoque para un problema de salud pública
El abuso del alcohol es un problema grave que contribuye a aproximadamente 178.000 muertes al año en Estados Unidos. El consumo excesivo de alcohol está asociado a enfermedades hepáticas, cardiovasculares y varios tipos de cáncer. A pesar de estos riesgos, muchas personas con trastorno por uso de alcohol no buscan ni reciben tratamiento. Los medicamentos actuales para tratar la adicción al alcohol no son ampliamente utilizados, lo que hace que encontrar nuevas opciones terapéuticas sea una prioridad de salud pública.
En los últimos años, la popularidad de los agonistas del receptor GLP-1 como la semaglutida ha crecido exponencialmente debido a su efectividad en el tratamiento de la diabetes y la obesidad. Sin embargo, muchas personas que toman estos medicamentos han informado que, además de perder peso, han perdido el interés por el alcohol. Ahora, este estudio confirma científicamente esta observación y abre la puerta a nuevas investigaciones para evaluar la semaglutida como un posible tratamiento para la adicción al alcohol.
El experimento
El ensayo clínico incluyó a 48 adultos con trastorno por uso de alcohol que no estaban buscando tratamiento. Para ser elegibles, los participantes debían haber bebido más de siete tragos por semana en el caso de las mujeres y más de 14 en el caso de los hombres, además de haber tenido al menos dos episodios de consumo excesivo en el último mes.
Antes de comenzar el tratamiento, los participantes fueron invitados a un laboratorio donde se les ofreció su bebida alcohólica favorita durante un período de dos horas. Los investigadores midieron cuánto bebían y con qué rapidez. Luego, los participantes fueron divididos en dos grupos: uno recibió inyecciones semanales de semaglutida en dosis bajas, mientras que el otro recibió un placebo. Durante nueve semanas, se les hizo seguimiento para evaluar su consumo de alcohol. Al finalizar el tratamiento, los participantes volvieron al laboratorio para repetir el experimento y medir cualquier cambio en su comportamiento de consumo.
Resultados prometedores
Los resultados mostraron que quienes recibieron semaglutida redujeron su deseo de beber alcohol, disminuyeron la cantidad de tragos en los días en que bebían y tuvieron menos episodios de consumo excesivo en comparación con el grupo que recibió placebo. De hecho, la reducción del consumo de alcohol observada con la semaglutida fue mayor que la lograda con muchos de los medicamentos actualmente aprobados para tratar la adicción al alcohol.
Después de dos meses de tratamiento, los participantes que recibieron semaglutida redujeron su consumo de alcohol en un 30% en comparación con solo un 2% en el grupo placebo. Además, casi el 40% de los pacientes tratados con semaglutida reportaron no haber tenido ningún episodio de consumo excesivo en ese período, frente al 20% del grupo placebo.
Otro hallazgo interesante fue que, entre los participantes que fumaban, aquellos que recibieron semaglutida redujeron significativamente su consumo de cigarrillos en comparación con el grupo placebo. Esto sugiere que el medicamento podría tener un efecto más amplio en la reducción de conductas adictivas, algo que deberá ser investigado en estudios futuros.
Futuro de la semaglutida como tratamiento para la adicción
Los investigadores señalan que estos hallazgos son preliminares, pero muy prometedores. «Estos datos sugieren que la semaglutida y otros medicamentos similares podrían llenar un vacío en el tratamiento del trastorno por uso de alcohol», dijo Klara Klein, coautora principal del estudio y profesora en la Universidad de Carolina del Norte.
Sin embargo, aún se necesitan estudios más grandes y de mayor duración para evaluar completamente la seguridad y eficacia de la semaglutida en personas con adicción al alcohol. Si los resultados continúan siendo positivos, este medicamento podría representar una nueva opción terapéutica para millones de personas que luchan con el consumo problemático de alcohol.
REFERENCIA