Los opositores al aborto dicen defender la «santidad vida», pero una investigación indica que su motivación real es impedir el sexo casual, llevados por sus creencias morales

El debate sobre el aborto suele girar en torno a la idea de que “la vida comienza en la concepción” y que, por tanto, su interrupción es un asesinato. Sin embargo, la psicología social sugiere que las posturas sobre el aborto pueden estar influenciadas por factores más complejos, como la percepción del sexo fuera del matrimonio. La investigación en este campo explora si los valores morales subyacentes influyen en la opinión pública más allá de los argumentos religiosos o éticos declarados.

Un estudio publicado en Social Psychological and Personality Science sugiere que la oposición al aborto en Estados Unidos no se basa únicamente en la defensa de la vida, sino también en el deseo de controlar las normas sexuales de la sociedad. La investigación, realizada por los psicólogos Dr. Jordan Moon, de la Universidad de Brunel en Londres, y la Dra. Jaimie Arona Krems, de la Universidad de California en Los Ángeles, cuestiona la narrativa predominante entre los grupos provida y explora motivaciones menos evidentes detrás de sus creencias.

Según el Dr. Moon, a menudo se asume que los opositores al aborto simplemente creen en la santidad de la vida, pero también pueden estar influenciados por su percepción del impacto social de las normas sexuales permisivas. Es decir, algunos pueden oponerse al aborto no solo por considerar que se trata de «asesinato», sino porque creen que facilita el sexo casual y, en consecuencia, debilita las normas tradicionales sobre la sexualidad.

Para probar esta hipótesis, los investigadores compararon dos enfoques posibles: el “enfoque literal”, que sostiene que la oposición al aborto se basa exclusivamente en la santidad de la vida, y el “enfoque estratégico”, que sugiere que también hay otras motivaciones subyacentes, incluso si las personas no son plenamente conscientes de ellas.

El estudio involucró a 1.960 participantes en EE.UU., quienes evaluaron tres tipos de propuestas políticas diseñadas para reducir el número de abortos, pero con implicaciones diferentes sobre el sexo casual:

  • Una ley punitiva, que ilegalizaría el aborto e impondría sanciones a mujeres y médicos, lo que haría que el sexo casual tuviera consecuencias más graves.
  • Un programa de educación sexual integral, que reduciría los embarazos no deseados mediante métodos anticonceptivos, facilitando así la actividad sexual sin riesgo de embarazo.
  • Un programa de educación basado en la abstinencia, que promovería evitar el sexo fuera del matrimonio y, por tanto, reduciría los embarazos no deseados sin fomentar la actividad sexual.

Si la oposición al aborto se basara únicamente en la defensa de la vida, los participantes deberían haber apoyado todas las medidas por igual, ya que todas reducirían la cantidad de abortos. Sin embargo, los resultados mostraron que los opositores más firmes al aborto preferían las políticas que castigaban la interrupción del embarazo o promovían la abstinencia, mientras que mostraban menos apoyo a la educación sexual integral.

Incluso después de considerar factores como la religiosidad y la ideología política, los investigadores encontraron que la preferencia por castigar el aborto o promover la abstinencia estaba vinculada a una postura más general contra el sexo casual. En otras palabras, las personas provida no solo buscan reducir los abortos, sino que también parecen favorecer enfoques que refuercen normas sexuales más restrictivas.

El Dr. Moon enfatizó que esto no significa que los opositores al aborto sean deshonestos cuando dicen defender la vida. “Cuando dicen que el aborto es asesinato, no están mintiendo sobre lo que creen. Pero nuestros hallazgos sugieren que las razones detrás de esas creencias pueden ser más complejas de lo que parecen”, explicó.

La investigación también sugiere que tanto quienes están a favor como en contra del aborto usan argumentos que resultan más socialmente aceptables o persuasivos en el debate público. Es más fácil convencer a otros con un argumento basado en la defensa de la vida que con uno que exprese una preocupación por las normas sexuales de la sociedad.

Por otro lado, los investigadores aclaran que desear limitar el sexo casual no es la única motivación detrás de la oposición al aborto. Incluso los participantes más contrarios al aborto mostraron cierto nivel de apoyo a la educación sexual integral, lo que indica que otros factores también influyen en sus opiniones.

Según la Dra. Krems, esta tendencia a justificar moralmente posturas que pueden estar influenciadas por intereses personales no es exclusiva de los opositores al aborto. “Las personas, en general, tienden a enmarcar sus juicios morales de maneras que parezcan socialmente aceptables, aunque en el fondo puedan estar influenciados por sesgos personales”, concluyó.

Este estudio plantea preguntas importantes sobre cómo se forman las actitudes morales y políticas. Más allá de los argumentos explícitos que esgrimen los activistas, las creencias sobre el aborto parecen estar entrelazadas con visiones más amplias sobre la sociedad y la moralidad sexual.

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