Con cientos de casos ya registrados en Texas y estados vecinos, los expertos advierten que lo peor aún podría estar por venir en EEUU
El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas conocidas, causada por un virus que se transmite por el aire y puede sobrevivir horas en superficies. Su nivel de contagio se mide con el número R0, que para el sarampión es extremadamente alto: entre 12 y 18. Esto significa que una sola persona infectada puede contagiar hasta 18 más. En comparación, el Ro del virus SARS-CoV-2 que causa la COVID-19 está solo entre 1,5 y 3,5, y el de la gripe común entre 1 y 2.
El virus del sarampión necesita una dosis mínima para causar infección, y se propaga a través del aire mediante gotas respiratorias que pueden permanecer suspendidas o posadas en superficies durante hasta dos horas. Basta con que una persona infectada pase por una habitación para dejar un rastro invisible pero peligroso.
Además, durante los primeros 2 a 4 días, los síntomas iniciales (fiebre, tos y mucosidad) pueden parecer un simple resfriado, lo que lleva a que muchos no se aíslen justo cuando son más contagiosos. Las manchas rojas características no aparecen hasta varios días después.
Aunque existe una vacuna muy efectiva, su cobertura desigual en ciertas comunidades permite que brotes como el actual se expandan con rapidez. Los síntomas incluyen fiebre, tos y erupciones, pero también puede tener secuelas graves, como neumonía, ceguera o incluso una forma letal de inflamación cerebral años después de la infección.
El sarampión está resurgiendo en Estados Unidos con fuerza preocupante. Hasta el 18 de marzo, se habían registrado 279 casos en Texas, 38 en el vecino Nuevo México y hasta 4 en Oklahoma, otro estado fronterizo. La enfermedad ya ha cobrado la vida de un niño de seis años no vacunado en el condado de Gaines, Texas, epicentro del brote, y se sospecha que también fue la causa de muerte de un adulto no vacunado en Nuevo México.
Mientras las autoridades sanitarias tratan de contener el avance del virus, el secretario de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., Robert F. Kennedy Jr., conocido por su activismo antivacunas, ha mostrado un apoyo tibio a la vacuna del sarampión, pese a que es segura y muy efectiva. Kennedy también ha promovido tratamientos como aceite de hígado de bacalao, esteroides y antibióticos, ninguno de los cuales ha demostrado eficacia contra el sarampión. (Kennedy afirma no oponerse a las vacunas, pero sostiene que su uso debería ser una “decisión personal”).
Según la revista Nature, que ha consultado a varios expertos para entender la gravedad de la situación, un brote de sarampión es como un incendio forestal que lanza chispas: si una de esas chispas cae en un estado como Maryland, donde el 97% de la población está vacunada, se apaga rápidamente. Pero si aterriza en comunidades con baja cobertura de vacunación, se multiplican los brotes.
Efectos letales del sarampión
El sarampión puede ser mortal: entre 1 y 3 de cada 1.000 niños no vacunados que lo contraen fallecen. Alrededor del 5–6% de los casos desarrollan neumonía, principal causa de muerte infantil asociada a esta enfermedad. También puede provocar ceguera o pérdida auditiva. Uno de los efectos tardíos más inquietantes es una complicación rara y casi siempre fatal llamada panencefalitis esclerosante subaguda, que aparece años después de la infección y conlleva deterioro cognitivo, cambios de personalidad y demencia.
Otro efecto a largo plazo es la llamada “amnesia inmunológica”. El virus del sarampión puede eliminar anticuerpos previamente adquiridos, dejando al sistema inmunitario más vulnerable frente a otras enfermedades durante 2 o 3 años. Y eso sin contar los síntomas agudos: llagas en la boca, otitis, crup, laringitis y diarrea.
¿Puede llegar el sarampión a España?
Según confirma el Ministerio de Sanidad, que emitió un comunicado el pasado 7 de marzo, la OMS certificó la eliminación del sarampión en España en 2016 y la ha ratificado cada año desde entonces. En el período previo a la pandemia de COVID-19 se registró un aumento de casos respecto a los años previos, un reflejo de las reticencias contra la vacunación que ya entonces estaban aumentando. Este incremento se interrumpió con el inicio de la pandemia por COVID-19 en 2020 y se prolongó hasta 2022, con apenas uno o dos casos anuales notificados.
Desde el año 2023, el sarampión está experimentando un aumento, pasando de 14 casos confirmados en 2023 a 229 en el año 2024. Solo en las primeras semanas de 2025 se han notificado 110 casos, la mayoría procedentes de Marruecos.
España tiene una cobertura nacional de vacunación superior al 90% con 2 dosis y al 95% con 1 dosis. Esto hace difícil que, de momento se puedan producir brotes como el de Texas. Sin embargo, el riesgo de que no se vacune a recién nacidos por parte de negacionistas de las vacunas podría poner en riesgo esta protección colectiva.