Un nuevo estudio cuestiona 40 años de tratamientos rutinarios: los betabloqueadores pueden aumentar la mortalidad en mujeres
Los betabloqueadores son medicamentos que reducen la presión arterial y el ritmo cardíaco al bloquear la acción de la adrenalina. Se han usado durante décadas como tratamiento estándar tras un infarto, y son medicamentos muy baratos, como el metoprolol o el bisoprolol. Una investigación internacional ha descubierto que, en la mayoría de los pacientes que conservaban la función cardíaca después del infarto (alrededor del 70%), estos fármacos no aportan beneficios, y aún peor, en mujeres, pueden incluso aumentar el riesgo de hospitalización, un nuevo infarto e incluso la mortalidad.
El estudio, ha sido publicado simultaneamente en The New England Journal of Medicine, The Lancet y el European Heart Journal, y presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología en Madrid. El estudio analizó específicamente a mujeres que, tras un infarto, no habían sufrido un daño significativo en el corazón. Los resultados fueron contundentes: aquellas que recibieron betabloqueadores tenían casi tres veces más probabilidades de morir que las que no los tomaron. El riesgo era especialmente alto en las pacientes que recibían dosis elevadas del fármaco.
Sin efecto en un 70% de los casos
El hallazgo no es menor, ya que se trata del ensayo clínico con mayor número de mujeres evaluadas en esta situación. “Estos resultados cambiarán todas las guías clínicas internacionales sobre el uso de betabloqueadores en hombres y mujeres y deberían impulsar un enfoque diferenciado por sexo en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares”, afirmó el doctor Valentin Fuster, presidente del Mount Sinai Fuster Heart Hospital en Nueva York y director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid.
El riesgo observado en mujeres se limitó a aquellas con una fracción de eyección ventricular izquierda superior al 50%, es decir, con una función cardíaca considerada normal. En pacientes con una fracción de eyección inferior al 40%, los beta-bloqueadores siguen siendo fundamentales, ya que ayudan a estabilizar arritmias que podrían desencadenar un segundo infarto.
Sin embargo, los betabloqueadores no son medicamentos libres de efectos adversos. Pueden provocar presión arterial baja, frecuencia cardíaca demasiado lenta, disfunción eréctil, fatiga e incluso cambios en el estado de ánimo. Esto obliga siempre a evaluar cuidadosamente la relación riesgo-beneficio antes de prescribirlos.
Por qué dañan a las mujeres
La pregunta inevitable es: ¿por qué parecen dañar más a las mujeres? Los expertos señalan que no es sorprendente. Existen diferencias biológicas claras en cómo hombres y mujeres metabolizan y responden a los medicamentos. Factores como el tamaño cardíaco más pequeño en mujeres, mayor sensibilidad a los fármacos que reducen la presión arterial y mecanismos aún poco conocidos podrían explicar este fenómeno.
La desigualdad histórica en la investigación cardiovascular también juega un papel. Durante años, los estudios clínicos se centraron casi exclusivamente en hombres, lo que retrasó la comprensión de que las mujeres presentan la enfermedad coronaria de forma diferente. Mientras que los hombres suelen tener obstrucciones en las arterias principales y síntomas clásicos como dolor en el pecho, las mujeres pueden presentar acumulación de placa en vasos más pequeños y síntomas atípicos, como dolor de espalda, indigestión o dificultad para respirar.
Los resultados sobre las mujeres forman parte de un macroensayo clínico llamado REBOOT, que siguió a 8.505 pacientes en España e Italia durante casi cuatro años. Ninguno de los participantes tenía fracción de eyección menor al 40%. El estudio concluyó que, tanto en hombres como en mujeres con función cardíaca conservada tras un infarto, los betabloqueadores no aportan beneficios claros, a pesar de ser el tratamiento recomendado desde hace 40 años.
Sí sirven para pacientes con daños leves
El avance en los tratamientos actuales también explica este cambio de paradigma. Hoy en día, el uso inmediato de stents y anticoagulantes tras un infarto ha reducido el daño cardíaco, de manera que la mayoría de los pacientes sobreviven con una fracción de eyección superior al 50%. Aun así, cerca del 80% de los pacientes en Europa, Asia y Estados Unidos continúan recibiendo beta-bloqueadores por recomendación de las guías médicas, que todavía no se han actualizado.
No obstante, la situación no es idéntica para todos. Una revisión publicada en The Lancet el mismo día encontró beneficios claros en pacientes con una fracción de eyección entre el 40% y el 50%, es decir, con un daño cardíaco leve. En este grupo, el uso rutinario de betabloqueadores redujo en un 25% la probabilidad de sufrir un nuevo infarto, insuficiencia cardíaca o muerte por cualquier causa.
En definitiva, los betabloqueadores siguen siendo útiles para pacientes con corazones debilitados tras un infarto, pero su prescripción indiscriminada en todos los casos parece haber llegado a su fin. Los expertos coinciden en que las guías internacionales deberán revisarse con urgencia, y que, por primera vez, el sexo del paciente será un factor clave a la hora de decidir el tratamiento.
REFERENCIA
Beta-Blockers after Myocardial Infarction without Reduced Ejection Fraction.
Beta-blockers after myocardial infarction: effects according to sex in the REBOOT trial