No hay pruebas de que el paracetamol cause autismo, aunque algunos estudios hayan encontrado correlaciones, los estudios con hermanos los desmienten

Quizá no habías oído hablar antes de Tylenol, ya que es una marca comercial de Estados Unidos detrás de la cual se vende paracetamol, un analgésico y antipirético de uso común, y que en el mundo anglosajón se conoce como acetaminofén (una palabra que el presidente Trump no sabe pronunciar). El término está en los medios porque Donal Trump ha culpado al uso de este compuesto durante el embarazo del aumento de los casos de autismo.

Estas declaraciones, realizadas de forma irresponsable y desfinformada, han sembrado aún así dudas y debates entre familias y profesionales. La pregunta definitiva es simple de formular y difícil de responder para que todo el mundo lo entienda. ¿Existe un vínculo causal entre tomar paracetamol durante el embarazo y el autismo en la descendencia?

Hay una respuesta clara: no hay pruebas de causalidad. Esa es la conclusión que sostienen organizaciones médicas y reguladores de todo el mundo. También es la que se extrae de un reciente estudio con hermanos realizado con más de 180.000 niños. Si un niño tiene un mayor riesgo de autismo por el consumo de paracetamol de la madre, también deberían tenerlo sus hermanos, pero no es el caso. La conclusión es que el uso de paracetamol durante el embarazo no se asoció con el riesgo de autismo, TDAH o discapacidad intelectual en los niños.

El equipo del estudio, dirigido por Brian Lee, profesor en la Universidad de Drexel, en colaboración con investigadores en Suecia, comparó familias en las que un hijo había estado expuesto durante el embarazo y otro no. El resultado fue contundente. “Cuando hicimos el análisis entre hermanos, la asociación desapareció por completo. En otras palabras, la asociación no era causal, y era muy probable que se debiera a otros factores como genética, infecciones, fiebres, ese tipo de cosas”, dice Lee.

La pediatra Nicole Baldwin, de Cincinnati, lo vivió en primera persona. Estando embarazada sufrió una caída dolorosa. Recurrió al único analgésico recomendado en ese momento. “Y si no hubiera tenido Tylenol para tomar, no puedo imaginar el sufrimiento que habría tenido durante dos meses, sabes, porque no hay otras opciones. No hay otros medicamentos que estas mujeres embarazadas puedan tomar”.

La reacción de las sociedades científicas a las recomendaciones de Donald Trump fue inmediata. La Academia Estadounidense de Pediatría difundió un comunicado alertando sobre afirmaciones peligrosas e información engañosa. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos reafirmó la seguridad y los beneficios del paracetamol durante el embarazo. La propia agencia reguladora, la FDA, reconoció en un aviso a médicos que no hay evidencias de que el paracetamol cause autismo.

Repite conmigo: la correlación no es causalidad

Entonces, ¿por qué se habla de un vínculo? Porque algunos trabajos observacionales detectan una asociación estadística entre tomar paracetamol en el embarazo y diagnósticos posteriores de autismo. Eso puede ocurrir por factores de confusión no medidos o por simple azar. Lo difícil es separar la señal del ruido.

Baldwin usa una metáfora clásica para ilustrarlo. En verano suben las ventas de helado y aumentan los ataques de tiburón. Se correlacionan. ¿El helado atrae a los tiburones? Por supuesto que no. “Y si puedes decir, oh, sí, sé que comprar helado no hace que te ataque un tiburón, entonces puedes entender que solo porque algo esté correlacionado al mismo tiempo, no significa que realmente esté causando nada”.

En los estudios anteriores de Lee, “encontramos que había una asociación con mayor riesgo de autismo y TDAH. Pero el autismo es una condición muy heredable, y la asociación no es causalidad”.

Para Lee, el autismo surge de una combinación de elementos. La genética pesa mucho. También pueden influir infecciones, fiebre u otras condiciones de salud durante el embarazo. El paracetamol probablemente no forma parte de ese conjunto causal.

¿Qué estudio cerraría definitivamente el debate? Un ensayo clínico aleatorizado que asignara a embarazadas a usar o no paracetamol para dolor y fiebre. Ese diseño proporciona la prueba más fuerte de causalidad. También choca con un muro ético. “El patrón oro de la ciencia es el ensayo controlado aleatorizado, y no puedes hacer  esto con mujeres embarazadas. No es realmente ético hacerlo”.

Renunciar al único medicamento recomendado para bajar la fiebre y aliviar el dolor durante el embarazo sería un riesgo injustificado para las participantes. Por eso, la ciencia recurre a diseños alternativos, como los estudios entre hermanos, que ayudan a acotar las conclusiones sin traspasar límites éticos.

El paracetamol se introdujo en la década de 1950 y lo han usado millones de personas. La experiencia clínica acumulada con embarazadas es amplia. Sociedades médicas de todo el mundo lo consideran seguro cuando se usa según indicación. No hay pruebas de que cause autismo en los niños.

Mientras tanto, el consejo práctico para familias y profesionales se mantiene estable. Si hay dolor o fiebre durante el embarazo, consultar con el médico y seguir las recomendaciones basadas en evidencia. Esa brújula no cambia con cada oleada de titulares.

REFERENCIA

Acetaminophen Use During Pregnancy and Children’s Risk of Autism, ADHD, and Intellectual Disability