Un ensayo muestra que tomar 160 mg de aspirina al día, tras la cirugía, reducen a la mitad la reaparición del cáncer de colon en pacientes con ciertas mutaciones

El cáncer colorrectal afecta al colon y al recto, y suele tratarse con cirugía seguida de terapias adyuvantes para evitar que el tumor vuelva. Pero un estudio con más de mil pacientes oncológicos encontró que una dosis baja de algo tan común como la aspirina reduce a la mitad el riesgo de que los tumores colorrectales reaparezcan tras la cirugía. Esta opción, disponible en cualquier farmacia y de bajo coste, podría cambiar el pronóstico de muchos supervivientes con variantes genéticas problemáticas.

El trabajo lo lideraron investigadores del Karolinska Institutet y el Hospital Universitario Karolinska. Primero cribaron a 3.508 personas con cáncer de recto en estadio I, II o III, o cáncer de colon en estadio II o III. Identificaron 1.103 pacientes con una variante específica en la vía PI3K, que era el marcador genético de interés.

Con esa cohorte alterada genéticamente realizaron un ensayo doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo. Asignaron a 626 pacientes a tomar 160 mg de aspirina diarios durante tres años. El resto recibió un placebo idéntico.

Este ensayo, conocido como ALASCCA, fue un esfuerzo multinacional que reunió a 33 hospitales de Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia. El equipo priorizó a personas con la mutación del gen PIK3CA. También incluyó a quienes presentaban variantes de impacto moderado o alto en PIK3R1 y PTEN. Estos cambios se eligieron porque trabajos previos habían sugerido que la aspirina podía frenar el crecimiento tumoral en este contexto.

La mutación PIK3CA es una alteración frecuente en el cáncer colorrectal, que se da en el 10-20% de los casos, y provoca la activación persistente de la vía de señalización PI3K/AKT/mTOR, lo que impulsa la proliferación, la invasión y la supervivencia de las células cancerosas.

“La aspirina se está probando aquí en un contexto completamente nuevo como tratamiento de medicina de precisión”, dijo la primera autora Anna Martling, profesora del Departamento de Medicina Molecular y Cirugía del Karolinska Institutet. “Este es un claro ejemplo de cómo podemos utilizar la información genética para personalizar el tratamiento y, al mismo tiempo, ahorrar recursos y aliviar el sufrimiento”.

Un 55% menos de recaída de cáncer de colon tomando aspirina

Los resultados fueron claros. En las personas con la mutación genética en PIK3, la aspirina redujo el riesgo de recaída en un 55 % frente al placebo. El beneficio probablemente se deba a varios mecanismos a la vez. La aspirina reduce la inflamación, inhibe la función plaquetaria y puede dificultar el crecimiento de las células tumorales.

En conjunto, la aspirina vuelve más hostil el entorno para que el cáncer eche raíces de nuevo. El efecto parece más marcado en quienes tienen una biología predispuesta a una regulación celular alterada, donde la división y expansión de las células malignas es más probable. Estos hallazgos encajan con la idea de que no todos los tumores son iguales y que la genética abre ventanas terapéuticas específicas.

“Aunque aún no comprendemos completamente todos los vínculos moleculares, los hallazgos respaldan firmemente la justificación biológica y sugieren que el tratamiento puede ser particularmente eficaz en subgrupos de pacientes definidos genéticamente”, añadió Martling. “La aspirina es un medicamento fácilmente disponible en todo el mundo y extremadamente barato en comparación con muchos medicamentos modernos contra el cáncer, lo cual es muy positivo”.

Hasta ahora, varios estudios observacionales habían relacionado la aspirina con una caída significativa de las recaídas en cáncer colorrectal. Sin embargo, la evidencia de ensayos clínicos había sido inconclusa. Este trabajo aporta los datos controlados que faltaban y refuerza el papel de la aspirina como candidata en guías clínicas para supervivientes con ciertas mutaciones.

El atractivo añadido es que la aspirina tiene un perfil de seguridad bien estudiado y una logística simple. No requiere infusiones ni monitorización compleja. Se toma por vía oral y su coste es mínimo en comparación con la mayoría de fármacos oncológicos actuales. Aun así, su uso debe individualizarse y vigilarse, porque la aspirina no está exenta de efectos adversos como el sangrado gastrointestinal.

También se está investigando la aspirina en otros escenarios oncológicos. Existen trabajos en curso en cáncer de ovario y en distintos tumores del aparato digestivo. La idea es similar. Si una vía molecular concreta impulsa el tumor y un fármaco común puede modularla, quizá logremos beneficios relevantes con herramientas que ya tenemos.

Cada año se diagnostican en el mundo alrededor de dos millones de casos de cáncer colorrectal. Entre el 15 y el 20% de los pacientes presentan mutaciones activadoras en la vía PI3K, principalmente en el gen PIK3CA. Identificar estos cambios con pruebas genéticas accesibles permite seleccionar a quienes más podrían beneficiarse de estrategias como la evaluada en ALASCCA.

Los investigadores destacaron un dato práctico para clínicas y pacientes. “La incidencia acumulada estimada de recurrencia a tres años fue del 7,7 % con aspirina y del 14,1 % con placebo”, señalaron. “La aspirina redujo significativamente la incidencia de recurrencia del cáncer colorrectal en comparación con el placebo en pacientes con mutaciones en los puntos calientes PIK3CA en los exones 9 o 20, y pareció tener un beneficio similar en aquellos con otras alteraciones somáticas en los genes de la vía PI3K”.

La combinación de un biomarcador claro y un medicamento barato es atractiva para sistemas sanitarios y pacientes. Si estos resultados se confirman en otras poblaciones, la aspirina podría incorporarse como terapia adyuvante dirigida a perfiles genéticos concretos. Una pastilla vieja con un nuevo propósito.

REFERENCIA

Low-Dose Aspirin for PI3K-Altered Localized Colorectal Cancer