Primeras estimaciones nacionales en EE UU de uso diario muestran que los adultos que los eligen suelen venir del tabaco y podrían usarlos como paso para dejarlo
Los pouches de nicotina son pequeñas bolsitas orales sin tabaco que se colocan entre la encía y el labio para liberar nicotina. No se mastican ni se tragan, y no producen humo ni vapor. El uso de estos productos han convertido a Suecia en el primer país libre de humo del mundo, ya que los fumadores de cigarrillos han desaparecido y se prefieren las bolsitas de nicotina como forma de suministro, algo que resulta mucho menos dañino y se evidencia en un descenso en el número de casos de cáncer asociados al tabaquismo.
Investigadores de la Universidad de Rutgers analizaron la seguridad percibida de los pouches de nicotina en medio de un debate encendido entre legisladores y expertos en todo el mundo. Por ahora, observaron que la mayoría de los adultos que usan estas bolsitas tienen antecedentes de consumo de tabaco y parecen elegirlas como paso hacia la reducción o el abandono de formas de administración más peligrosas.
El trabajo, que los autores presentan como las primeras estimaciones nacionales del uso diario de pouches en Estados Unidos, se publicó en JAMA Network Open. Este dato aporta una línea de base para seguir la evolución del fenómeno, que hasta ahora se estudiaba de manera fragmentaria. Con el declive de las ventas de cigarrillos, los fabricantes del país han virado hacia los pouches de nicotina sin tabaco, como Velo y ZYN. Es uno de los pocos segmentos del sector que crece, señal de que el mercado busca opciones más discretas y, potencialmente, menos dañinas.
En enero de 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos autorizó la comercialización de ZYN, primer pouch con ese visto bueno. La autorización no permite venderlos como productos de cesación, a diferencia de los tratamientos aprobados con fines terapéuticos. Aunque algunas personas los usen para reducir o abandonar el tabaco, la regulación dibuja esa línea con claridad.
En este contexto, la directora del Rutgers Institute for Nicotine and Tobacco Studies, Cristine D. Delnevo, se propuso medir cuán extendido está el uso de pouches entre adultos y establecer un punto de partida para monitorizar cambios futuros. El objetivo, sencillo y ambicioso a la vez, era separar la percepción de los datos.
El equipo analizó los datos del suplemento sobre consumo de tabaco de la Oficina del Censo de Estados Unidos de 2022 y 2023, una encuesta a más de 110.000 adultos. Preguntó por pouches y por productos tradicionales, y examinó la conducta de abandono de otros productos antes y después de 2019, cuando estas bolsitas se generalizaron a escala nacional.
Los resultados muestran que el uso en adultos sigue siendo bajo, alrededor del 2,5 por ciento. Los hombres blancos no hispanos fueron el grupo con mayor probabilidad de uso. Entre adultos sin experiencia previa con productos de tabaco, el uso fue prácticamente inexistente.
No se venden para dejar de fumar, pero sus usuarios dejan de fumar
Más interesante aún, la mayor prevalencia de uso actual y diario se concentró en adultos con historial de tabaco que habían dejado de consumir recientemente. Ese patrón sugiere que, para parte de ellos, los pouches pudieron desempeñar un papel en la cesación. No es una prueba definitiva, pero el indicio es claro.
“Nuetros resultados sugieren que los adultos pueden estar usando los pouches de nicotina para la reducción de daños dado que el uso es mayor entre quienes han dejado recientemente otro producto de tabaco o los cigarrillos electrónicos”, señaló Delnevo, también profesora distinguida en la Escuela de Salud Pública de Rutgers. El matiz importa, porque la evidencia sobre salud a largo plazo aún se está construyendo.
Persisten preguntas relevantes. La investigación continúa para precisar los efectos de estas bolsitas a largo plazo. Aunque la nicotina no provoca cáncer, es altamente adictiva y su uso puede impactar la salud cardiovascular, por ejemplo elevando la presión arterial.
Además, hay señales de un aumento, lento pero real, entre jóvenes. La Encuesta Nacional sobre Tabaco en Jóvenes de 2024 de los CDC encontró que el 1,8 por ciento de estudiantes de secundaria básica y bachillerato declaró usar pouches, frente al 1,1 por ciento en 2022. Es una subida modesta, aunque suficiente para encender alarmas preventivas.
Ese movimiento añade urgencia a advertencias previas de Delnevo y colegas. En un comentario anterior en JAMA, instaron a la FDA a evitar que el mercado de nicotina oral creciera sin control, como ocurrió con los cigarrillos electrónicos. La historia reciente enseña que la regulación tarde suele ser regulación ineficaz.
“Siempre debemos mantener una mirada atenta sobre las conductas de consumo en jóvenes, incluido el uso de múltiples productos, la sustitución por otros productos o métodos alternativos para encontrar y usar tabaco y nicotina con sabores”, señaló Delnevo. La vigilancia, en este terreno, es una estrategia tan básica como necesaria.
Ahora bien, en usuarios establecidos de tabaco, las bolsitas pueden ofrecer un beneficio sanitario. Esa posibilidad encaja con la lógica de reducción de daños, que prioriza disminuir el riesgo cuando el abandono inmediato no ocurre. No es la panacea, pero puede ser un paso sensato.
“Las personas que nunca han usado productos de tabaco no deberían empezar de repente a usar pouches de nicotina”, dijo. “Pero para quienes fuman o usan otros productos de nicotina y no quieren dejar la nicotina, cambiar por completo del producto más dañino y avanzar hacia un menor riesgo con pouches de nicotina es probablemente bueno para la salud pública”.
Mary Hrywna, profesora asociada en el Departamento de Conducta en Salud, Sociedad y Política de la Escuela de Salud Pública de Rutgers y coautora del estudio, coincidió con esa lectura. “A medida que los pouches de nicotina ganan atención en Estados Unidos, muchos coinciden en que necesitamos comprender mejor quién usa estos productos y cómo”, dijo. “Este estudio ofrece una instantánea de los patrones de uso que es informativa y, al menos por ahora, algo tranquilizadora”.
El paisaje queda así, con luces y sombras. Uso adulto bajo y muy raro entre quienes nunca tocaron el tabaco. Crecimiento del mercado, autorización regulatoria con límites claros y señales de que, en exfumadores recientes, el pouch puede ser una pieza útil del rompecabezas de la cesación.
La investigación futura tendrá que aclarar magnitudes de riesgo y beneficios en distintos grupos, además de vigilar con lupa la adopción juvenil. Mientras tanto, la evidencia sugiere que cambiar del producto más dañino a uno de menor riesgo puede reducir daños en población fumadora. En salud pública, a veces avanzar un tramo ya es avanzar mucho.
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