Craig Beall, University of Exeter y Natasha MacDonald, University of Exeter
El vínculo entre la diabetes y la demencia es cada vez más evidente. Nuevas investigaciones muestran cómo los problemas de azúcar en sangre afectan a la salud cerebral y viceversa. Aquí presentamos diez ideas, basadas en la evidencia, sobre cómo se relacionan ambas condiciones.
1. La diabetes aumenta el riesgo de demencia
Las personas con diabetes tienen aproximadamente un 60% más de probabilidades de desarrollar demencia que quienes no la padecen, y los episodios frecuentes de azúcar baja en sangre se asocian con un 50% más de probabilidad de deterioro cognitivo.
2. La resistencia a la insulina también afecta al cerebro
La resistencia a la insulina —la principal causa de la diabetes tipo 2— se produce cuando las células dejan de responder adecuadamente a la insulina. Esto significa que demasiada azúcar, en forma de glucosa, queda en la sangre, lo que conduce a complicaciones.
Suele afectar al hígado y a los músculos, pero también al cerebro. En el alzhéimer, esta resistencia puede dificultar que las células cerebrales utilicen la glucosa como energía, contribuyendo al deterioro cognitivo.
3. Un déficit de azúcar en el cerebro en la demencia
El cerebro representa solo el 2% de nuestro peso corporal, pero utiliza alrededor del 20% de la energía del organismo. En la demencia, las células cerebrales parecen perder la capacidad de usar la glucosa correctamente.
Esta combinación de mal uso de la glucosa y resistencia a la insulina a veces se denomina de forma no oficial diabetes tipo 3.
4. El alzhéimer puede aumentar el riesgo de diabetes
Las personas con alzhéimer suelen tener niveles de glucosa en ayunas más altos, incluso si no tienen diabetes. Esto es una forma de prediabetes. Los estudios en animales también muestran que los cambios en el cerebro similares al alzhéimer aumentan los niveles de glucosa en sangre.
Además, el mayor factor de riesgo genético para el alzhéimer, la variante genética APOE4, reduce la sensibilidad a la insulina al atrapar el receptor de insulina dentro de la célula, donde no puede activarse correctamente.
5. El daño de los vasos sanguíneos conecta ambas afecciones
La diabetes daña los vasos sanguíneos, causando complicaciones en los ojos, los riñones y el corazón. El cerebro también está en riesgo. Los niveles altos o variables de glucosa pueden lesionar los vasos del cerebro, reduciendo el flujo sanguíneo y el aporte de oxígeno.
La diabetes también puede debilitar la barrera protectora del cerebro, permitiendo la entrada de sustancias nocivas. Esto provoca inflamación. El flujo sanguíneo reducido y la inflamación cerebral están estrechamente vinculados a la demencia.
6. Memantina: un fármaco para la demencia nacido de la investigación sobre la diabetes
La memantina, utilizada para tratar los síntomas de alzhéimer moderado a grave, se desarrolló originalmente como un medicamento para la diabetes. No tuvo éxito en el control de la glucosa en sangre, pero más tarde los investigadores descubrieron sus beneficios para la función cerebral. Esta historia muestra cómo la investigación en diabetes puede ofrecer pistas para tratar trastornos del cerebro.
7. La metformina podría proteger el cerebro
La metformina, el fármaco para la diabetes más utilizado, hace más que bajar la glucosa en sangre. Llega al cerebro y puede reducir la inflamación cerebral.
Algunos estudios sugieren que las personas con diabetes que toman metformina tienen menos probabilidades de desarrollar demencia, y quienes dejan de tomarla pueden ver aumentar de nuevo su riesgo.
Ensayos clínicos están probando sus efectos en personas sin diabetes.

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8. Las inyecciones para perder peso podrían reducir la acumulación de placas
Los agonistas del receptor GLP-1, como la semaglutida (Ozempic, Wegovy), disminuyen la glucosa en sangre y favorecen la pérdida de peso. Los registros muestran que las personas con diabetes que toman estos fármacos tienen un menor riesgo de demencia. Al comparar los fármacos GLP-1 con la metformina, los estudios han encontrado que son incluso más eficaces que la metformina para reducir el riesgo de demencia.
Dos ensayos importantes, Evoke y Evoke Plus, están probando la semaglutida oral en personas con deterioro cognitivo leve o alzhéimer leve inicial.
9. La terapia con insulina podría ayudar al cerebro
Dado que la resistencia a la insulina en el cerebro es un problema, los investigadores han probado sprays de insulina administrados por la nariz. Este método entrega la insulina directamente al cerebro mientras reduce los efectos sobre la glucosa en sangre.
Pequeños estudios sugieren que estos sprays podrían ayudar a la memoria o reducir la atrofia cerebral, pero los métodos de administración siguen siendo un reto. Los sprays varían en la cantidad de insulina que llega al cerebro, y la seguridad a largo plazo aún no se ha demostrado.
10. Los inhibidores de SGLT2 podrían reducir el riesgo de demencia
Nuevas evidencias sugieren que, en comparación con los agonistas del receptor GLP-1, los inhibidores de SGLT2 (un tipo de fármaco antidiabético) son superiores para reducir el riesgo de demencia, incluido el alzhéimer y la demencia vascular, en personas con diabetes tipo 2. Estas tabletas disminuyen el azúcar en sangre aumentando su eliminación por la orina. Este estudio se suma a indicios tempranos que apuntan a que reducen el riesgo de demencia al disminuir la inflamación en el cerebro.
Este creciente cuerpo de evidencia sugiere que controlar la diabetes protege no solo el corazón y los riñones, sino que también ayuda a preservar la función cerebral.
Queda por saber si los fármacos para la diabetes solo reducen el riesgo de demencia asociado a la propia diabetes o si también podrían reducir el riesgo en personas sin diabetes.
Sin embargo, la investigación en diabetes ha tenido mucho éxito al crear al menos 13 clases diferentes de fármacos y múltiples terapias combinadas, dando lugar a al menos 50 medicamentos distintos. Estos reducen el azúcar en sangre, mejoran la sensibilidad a la insulina y disminuyen la inflamación. Un posible “efecto secundario” es una mejor preservación de la salud cerebral durante el envejecimiento.![]()
Craig Beall, Associate Professor in Experimental Diabetes, University of Exeter y Natasha MacDonald, Doctoranda en Bioquímica, University of Exeter
Este artículo se republica de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea el artículo original.