Un seguimiento a diez años confirma que una operación de menisco no produce ninguna mejora significativa comparada con una operación simulada, y además tiene efectos secundarios negativos
La meniscectomía parcial artroscópica es una de las cirugías ortopédicas más realizadas del mundo. En ella, se introduce una pequeña cámara en la articulación de la rodilla a través de una incisión mínima y se recortan o extirpan las partes dañadas del menisco (el cartílago que amortigua la articulación) para aliviar el dolor.
Durante décadas, fue considerada un tratamiento efectivo y relativamente seguro para los desgarros degenerativos de menisco, esos que aparecen con la edad sin un traumatismo específico. Un estudio de seguimiento a diez años publicado esta semana en The New England Journal of Medicine por investigadores de la Universidad de Helsinki acaba de confirmar, con la evidencia más larga disponible, lo que estudios más cortos ya sugerían: la cirugía no funciona mejor que operar sin hacer nada. Y además podría perjudicar.
La cirugía simulada como control
El ensayo FIDELITY fue diseñado con un rigor metodológico inusual en cirugía: un grupo de 73 pacientes recibió la meniscectomía parcial real, y otro grupo de 73 pacientes recibió una cirugía simulada (sham surgery). En la cirugía simulada, el paciente era llevado al quirófano, recibía anestesia, se le practicaban las incisiones cutáneas correspondientes y el cirujano realizaba los movimientos propios de una artroscopia frente a la cámara, pero no extirpaba ningún tejido.
Los pacientes no sabían si habían recibido la cirugía real o la simulada, y los investigadores que evaluaban los resultados tampoco. Ese diseño doble ciego es el estándar de oro para los ensayos de fármacos, pero es extremadamente raro en cirugía por razones éticas y logísticas obvias.
Los resultados al año de seguimiento ya habían mostrado que no había diferencias significativas entre ambos grupos en ninguna de las medidas primarias: función de la rodilla (escala de Lysholm), calidad de vida relacionada con la salud y dolor tras el ejercicio. Ahora, los datos a diez años publicados por Roope Kalske y sus colegas confirman que esa ausencia de diferencia se mantiene en el tiempo: ninguna de las tres medidas primarias muestra ventaja del grupo operado.
El resultado más preocupante: la cirugía podría empeorar la rodilla
Lo que hace especialmente relevante el seguimiento a diez años es un hallazgo que el seguimiento al año no podía capturar: la progresión de la artrosis. Entre los 133 pacientes evaluados al cabo de una década, el 22% del grupo que recibió la cirugía real había desarrollado artrosis clínica de rodilla, frente al 19% del grupo de cirugía simulada. Las tasas de progresión radiográfica de artrosis también fueron mayores en el grupo operado (81% versus 70%). Y el 12% del grupo quirúrgico necesitó una cirugía adicional de rodilla (incluyendo en algunos casos una prótesis total) frente a porcentajes menores en el grupo de sham surgery. Aunque las diferencias absolutas son modestas y no todas alcanzan significación estadística con un tamaño de muestra de 146 personas, la tendencia es consistente y preocupante: la cirugía no solo no ayuda sino que podría acelerar el deterioro articular a largo plazo.
Implicaciones para una de las cirugías más practicadas del mundo
Se estima que en España se realizan más de 50.000 meniscectomías parciales al año. A nivel global, la cifra supera los dos millones anuales. Una proporción sustancial de esas cirugías corresponde a desgarros degenerativos (no traumáticos) en personas de mediana edad y mayores, exactamente el perfil del estudio FIDELITY. Si la evidencia acumulada durante diez años no muestra beneficio de la cirugía frente al placebo, y encima sugiere un posible daño a largo plazo, la práctica actual requiere una revisión urgente.
Las guías clínicas de las principales sociedades de ortopedia europeas y americanas ya recomendaban, incluso antes de este estudio, el tratamiento conservador (fisioterapia, ejercicio, control del peso) como primera línea en los desgarros degenerativos. Este seguimiento a diez años proporciona el argumento más sólido hasta ahora para hacer esa recomendación más firme y reducir las cirugías innecesarias.
REFERENCIA