Entre el 5 y el 12 de noviembre, esta lluvia de estrellas lenta y persistente puede regalar meteoros anaranjados muy brillantes antes de la salida de la Luna, si el cielo acompaña.
Los táuridas son una rareza entre las lluvias de estrellas. En lugar de concentrar su actividad en una noche, se dejan ver durante semanas, desde mediados de octubre hasta mediados de noviembre. Su origen está en el cometa 2P/Encke, un viejo conocido que completa una vuelta al Sol en solo 3,3 años y deja tras de sí fragmentos relativamente grandes. Cuando esos fragmentos chocan con la atmósfera terrestre, producen meteoros lentos, de tono amarillento o naranja, y a veces bólidos, destellos tan luminosos que eclipsan a cualquier estrella.
Este noviembre la Luna ha sido la gran aguafiestas, pero su brillo disminuye y abre ventanas oscuras para observar el cielo. Y al terminar la semana asoman las Leónidas, rápidas y cambiantes, así que noviembre compensa.
Aún hay margen para cazar táuridas con paciencia. Tradicionalmente su mejor tramo va del 5 al 12 de noviembre, y en 2025 ese intervalo llega con la Luna en retirada. La noche del miércoles 12 se perfila como la más favorable porque el cuarto menguante cae ese día. Antes de la salida lunar, habrá aproximadamente cuatro horas de cielo oscuro, una oportunidad clara para buscar destellos. Después, la Luna aparecerá pasada la medianoche y ya con un brillo menor, lo que reduce su impacto sobre los meteoros visibles.
Conviene ajustar las expectativas, porque no es una lluvia abundante. En las horas previas a la salida de la Luna pueden verse hasta unos 15 meteoros por hora en cielos oscuros. La cifra real variará con la calidad del cielo y la paciencia del observador. Lo que compensa esa tasa modesta es su carácter. Las táuridas se mueven despacio para lo que es un meteoro, entran en la atmósfera a unos 27 km/s, y por eso dejan trazos pausados y a veces muy brillantes. Sus bólidos hacen honor al apodo de “Halloween fireballs” y se recuerdan más que un chaparrón de destellos fugaces.
Dónde ver la lluvia de estrellas de noviembre en 2025
Para orientarse, mire hacia la constelación de Tauro, en el este al caer la tarde y muy alta hacia la 1:30 de la madrugada. El punto del que parecen divergir los meteoros, el radiante, se sitúa justo al sur de las Pléyades, ese pequeño “manchón” de estrellas azules. No hace falta mirar fijamente al radiante, de hecho es mejor abarcar la mayor porción de cielo posible. Estire la vista, dé tiempo a que sus ojos se adapten a la oscuridad y, si puede, aléjese de luces urbanas. Una tumbona, ropa de abrigo y una bebida caliente hacen el resto.
La Luna ha condicionado la primera mitad de noviembre. Se llenó el día 5 y lavó el cielo de las luces más débiles, pero desde entonces sale cada noche más tarde y con menos intensidad. Eso abre un margen útil en las primeras horas de la noche. Si las nubes lo permiten, estas “ventanas” sin luna son la clave. Incluso cuando el satélite asome, los bólidos táuridas pueden imponerse, ya que su brillo supera con frecuencia al de Venus o Júpiter.
Detrás del espectáculo está el cometa Encke. Su órbita corta y repetida ha sembrado una corriente ancha de fragmentos, lo bastante extendida como para producir dos ramas, la del hemisferio sur y la del norte, que se solapan en estas fechas. Esos fragmentos son mayores de lo habitual en otras lluvias, y por eso la probabilidad de bólidos es más alta. De cuando en cuando, esa corriente nos regala años con más destellos espectaculares. En todos los casos, lo que vemos no son “estrellas” cayendo, sino granos de hielo y roca que se incineran a decenas de kilómetros de altura.
Noviembre no se queda ahí. Tras las táuridas llegan las Leónidas, con máximo previsto la madrugada del martes 18 y con la Luna muy fina, una combinación que favorece su observación. No suelen ser abundantes, pero a veces sorprenden y han protagonizado verdaderas tormentas en el pasado. Este año no se espera algo así, aunque su velocidad extrema produce surcos finos y muy rápidos, un buen contraste frente al paso pausado de los táuridas.
Si solo puedes salir una noche, elige la del miércoles 12 y mira antes de medianoche. Si puede repetir, cualquier día de esta semana servirá. A veces, un solo bólido basta para que merezca la pena.