Una pastilla contra la diabetes logra adelgazar igual que Ozempic, según un ensayo, con lo que se acaba pincharse para perder peso

Son los medicamentos que se inyectan los famosos para estar siempre delgados, y con ellos millones de personas en el mundo que quieren perder peso. Los análogos de GLP-1, como semaglutida (Ozempic), cambiaron en su día el tratamiento de la diabetes tipo 2 y, de rebote, la estrategia para perder peso. Estos fármacos imitan una hormona intestinal que reduce el apetito, retrasa el vaciado gástrico y favorece la liberación de insulina. Hasta ahora la gran mayoría se inyectaba, lo que frenaba su adopción. Por eso, la llegada de pastillas eficaces es la pieza que faltaba para ampliar el acceso.

Un nuevo ensayo clínico internacional, doble ciego y controlado con placebo, probó orforglipron, un agonista del receptor GLP-1 de molécula pequeña que se toma por vía oral. Los autores siguieron durante 72 semanas a 1.613 adultos con diabetes tipo 2 y sobrepeso u obesidad, repartidos entre 136 centros de 10 países. Asignaron al azar tres dosis diarias, 6, 12 o 36 mg, o placebo, y recomendaron un recorte de 500 kcal en la dieta base. Ni participantes ni investigadores sabían qué pastilla tomaba cada persona.

Entre el 10 y el 15%  menos sin pincharse para perder peso

Los resultados fueron claros. La dosis alta, 36 mg, produjo una pérdida media del 9,6% del peso corporal, con un 26% de los participantes superando el 15% de pérdida. Las dosis de 12 y 6 mg lograron pérdidas medias del 7% y del 5,1%. El grupo placebo bajó un 2,5%. En paralelo mejoraron marcadores glucémicos y también señales cardiometabólicas como presión arterial e inflamación.

Ese 9,6% se sitúa en la misma liga que lo observado con semaglutida inyectable en personas con diabetes en periodos parecidos, donde la horquilla suele moverse entre el 10% y el 15%. No alcanza las cifras de tirzepatida, otra inyección semanal que llegó al 14,7% en pacientes con diabetes, pero la comodidad de una pastilla puede compensar parte de esa diferencia para muchos.

Los mismos efectos secundarios (leves)

Los efectos adversos se parecieron a los del resto de la clase GLP-1. Náuseas, diarrea, vómitos y estreñimiento fueron los más frecuentes, coherentes con el mecanismo de acción, que ralentiza el vaciado del estómago y reduce la ingesta. No aparecieron señales inesperadas de seguridad en el análisis publicado.

La investigadora principal, Deborah Horn, lo resumió así: “Sabemos que a las personas con diabetes les resulta más difícil perder peso. Es emocionante contar con un medicamento oral que proporciona una pérdida de peso de dos dígitos, que en promedio fue de 10 kilos”. En su comunicación añadió que, una vez aprobado, orforglipron podría llegar en 2026 y a menor precio que los inyectables actuales, algo que facilitaría la cobertura por seguros y su uso rutinario. La financiación del ensayo corrió a cargo de Eli Lilly, la compañía que desarrolla el fármaco.

No es un péptido, sino una molécula más pequeña

¿Por qué importa? GLP-1 describe “péptido similar al glucagón-1”. Hasta ahora, las moléculas que activaban su receptor eran péptidos, se degradaban en el estómago y necesitaban inyección. Orforglipron, en cambio, no es un péptido y sí activa ese mismo receptor. Eso permite una formulación oral y una fabricación potencialmente más escalable, algo clave para países con menos recursos o cadenas de frío limitadas. Ensayos previos en personas con obesidad sin diabetes ya habían mostrado pérdidas del 12,4% de media, lo que apuntaba a una eficacia de clase.

El campo se mueve deprisa. En septiembre, otro ensayo mostró que semaglutida oral diaria a 25 mg también conseguía pérdidas sustanciales de peso, y en paralelo Lilly comunicó resultados en los que orforglipron superó a semaglutida oral en control de glucosa y peso en un estudio cabeza a cabeza. Esa competencia entre pastillas GLP-1 de nueva generación debería abaratar costes y ampliar opciones, desde personas que rehúyen agujas hasta quienes prefieren la simplicidad de una toma diaria. Falta por ver su efecto a largo plazo sobre eventos cardiovasculares y su encaje en guías clínicas, pero la dirección está clara.

REFERENCIA

Orforglipron, an oral small-molecule GLP-1 receptor agonist, for the treatment of obesity in people with type 2 diabetes (ATTAIN-2): a phase 3, double-blind, randomised, multicentre, placebo-controlled trial