Unos sonidos discretos, reproducidos mientras sueñas, pueden empujar tu mente hacia un problema y ayudarte a resolverlo al día siguiente, según un experimento que ha conseguido implantar ideas en el subconsciente durante el sueño REM

Dormir para “consultar con la almohada” suena a consejo de abuela, pero la neurociencia lleva años intentando atrapar ese momento en el laboratorio. La idea de fondo no es nueva: varias personas han descrito soluciones que aparecieron en sueños, entre imágenes oníricas, aunque controlar un sueño resulta casi tan fácil como sujetar un pez.

Los neurocientíficos de la Universidad Northwestern han dado un paso prometedor: han demostrado que pueden empujar el contenido de los sueños en una dirección concreta. Lo han hecho durante la fase REM, siglas en inglés de “movimientos oculares rápidos”, la etapa en la que suelen aparecer los sueños más vívidos y, a veces, los lúcidos, cuando sabes que estás soñando.

El equipo usó una técnica llamada reactivación de memoria dirigida, o TMR por sus siglas en inglés. La lógica es sencilla: si un sonido te recuerda algo que hiciste antes de dormir, ese recuerdo puede reactivarse mientras duermes. En este estudio, cada rompecabezas tenía su propia banda sonora, como una etiqueta sonora que el cerebro podía seguir sin necesidad de abrir los ojos.

Implantar ideas en el subconsciente durante el sueño lúcido

Participaron 20 personas con experiencia previa en sueños lúcidos. En el laboratorio, intentaron resolver una serie de acertijos tipo “rompecabezas” durante tres minutos por prueba, y la mayoría se les resistieron, que era justo lo que interesaba a los investigadores. Después pasaron la noche conectadas a un registro de sueño, con polisomnografía, un conjunto de mediciones que permite confirmar en qué fase duerme alguien antes de intervenir.

Cuando los registros mostraban que la persona había entrado en REM, los científicos reproducían, con mucho cuidado, los sonidos asociados a la mitad de los acertijos que habían quedado sin resolver. No buscaban despertar a nadie, solo colocar una pista suave en el borde del sueño. Y funcionó con una contundencia sorprendente: el 75% de los participantes describió sueños que incluían elementos relacionados con los rompecabezas “señalados” por esos sonidos.

La parte jugosa llegó por la mañana. Los acertijos que aparecieron en los sueños se resolvieron bastante más que los que no aparecieron: 42% frente a 17%. En 12 de los 20 participantes, los sueños mencionaron más a menudo los rompecabezas con sonido que los que se habían quedado en silencio, y ese mismo grupo mejoró su tasa de acierto al despertar del 20% al 40%.

Algunas personas, además, usaron señales pactadas para indicar que habían oído los sonidos y que estaban “trabajando” dentro del sueño, con patrones concretos de olfateo. Aun así, la autora principal, Karen Konkoly, destaca que los estímulos influyeron incluso cuando la gente no tenía lucidez. “Incluso sin lucidez, una persona que soñaba le pidió a un personaje del sueño ayuda para resolver el rompecabezas que estábamos señalando”, cuenta. “Otra recibió la señal del rompecabezas de ‘árboles’ y se despertó soñando que caminaba por un bosque”.

El estudio no demuestra, eso sí, que soñar cause por sí solo mejores soluciones. Podría ocurrir que ciertos acertijos generen más curiosidad, y esa curiosidad alimente tanto el sueño como el rendimiento al día siguiente. Aun con esa cautela, lograr guiar el contenido de los sueños abre una puerta interesante para investigar qué hace realmente el cerebro cuando “desconecta”.

“Muchos problemas del mundo hoy requieren soluciones creativas. Si aprendemos más sobre cómo nuestro cerebro puede pensar de forma creativa, pensar de nuevo y generar ideas nuevas, podríamos estar más cerca de resolver los problemas que queremos resolver, y la ingeniería del sueño podría ayudar”, dijo el autor senior Ken Paller. El equipo quiere aplicar TMR y métodos de “sueño interactivo” para explorar otras funciones, como la regulación emocional y procesos de aprendizaje más amplios. Si un día demostramos con solidez que los sueños ayudan a resolver problemas y a regular emociones, quizá dejemos de tratarlos como un capricho nocturno y empecemos a considerarlos parte de la higiene mental.

REFERENCIA

Creative problem-solving after experimentally provoking dreams of unsolved puzzles during REM sleep