El mercado de criptomonedas no está lleno de expertos financieros, sino de personas que tienden a tratar sus ahorros como si fueran una apuesta de casino
Es habitual imaginar a inversores de criptomonedas como jóvenes visionarios frente a varios monitores dominando algoritmos complejos y adelantándose al futuro financiero, sin embargo, la realidad es muy distinta.
El auge de activos como Bitcoin y Ethereum ha transformado el panorama financiero global, pero ¿Quiénes están realmente detrás de estas pantallas de trading? Un estudio, publicado en Review of Accounting Studies, revela que el inversor cripto promedio es más joven, tiene menores ingresos y menos conocimiento sobre finanzas de lo que se suele pensar.
El equipo de la Universidad de Iowa analizó datos anónimos de más de 1.000 millones de declaraciones de impuestos entre 2013 y 2021, centrándose en las ventas de criptomonedas reportadas al IRS, el servicio de impuestos de EE.UU. La base de datos más grande utilizada hasta ahora para estudiar el comportamiento real de los inversores en criptoactivos.
El perfil de los inversores: la cultura del riesgo
A lo largo de los ocho años que abarca la investigación, el perfil del inversor de criptomonedas ha cambiado drásticamente, mientras en 2013 la edad media era de 45 años con unos ingresos imponibles de unos 296,000 dólares, en 2021 la edad cayó a los 34 años y los ingresos medios se desplomaron hasta los 94,000 dólares.
A diferencia de los inversores de bolsa profesionales o los ahorradores que compran, esperan y diversifican con paciencia, actualmente los usuarios de cripto suelen ser muy jóvenes, tienen ingresos más bajos y, en muchos de ellos todavía son estudiantes. Estos inversores presentan una importante falta de educación financiera. El estudio descubrió que tienen una cultura financiera menor que la de aquellos que compran acciones de empresas consolidadas. Además, es mucho menos probable que utilicen asesores financieros o preparadores de impuestos profesionales, prefiriendo el método de «hazlo tú mismo», lo que suele provocar que cometan errores frente a Hacienda.
Los autores observan un comportamiento más parecido al de los meme traders, es decir, los participantes en los meme stocks (como GameStop o AMC), que toman decisiones guiadas por el entusiasmo, las subidas rápidas y el ruido social, más que por los conocimientos sobre una empresa o un activo. Esto sugiere que ha habido un cambio psicológico sobre el concepto de inversión. Para muchos, comprar cripto no es una estrategia de diversificación o una apuesta por la tecnología blockchain, sino una búsqueda de emociones fuertes y ganancias rápidas, en lugar de analizar el valor de un activo, buscan un «golpe de suerte» que cambie su vida de la noche a la mañana.
El mercado de criptomonedas también tiene que declarar
Existe una enorme falta de información entre la actividad real y lo que se declara al fisco. Aunque el estudio habla de encuestas externas que indican que hasta el 21% de los adultos estadounidenses ha operado con criptomonedas, los datos del IRS muestran que solo el 6.5% de los contribuyentes informó de estas ventas en sus declaraciones de impuestos.
Esto no siempre es ocurre de forma consciente o malintencionada. Los investigadores explican que muchos inversores simplemente ignoran que sus ganancias son imponibles, lo cual pudieron comprobar al introducir una casilla específica sobre «moneda virtual» en el formulario 1040 en 2019, que logró que aumentaran los informes, haciendo que muchos se dieran cuenta de que sus activos digitales tenían implicaciones legales serias.
El estudio no se ha hecho pensando en atacar a la tecnología detrás de las criptomonedas, sino como una llamada de atención sobre quiénes las están usando y cómo. Si queremos que las criptomonedas dejen de ser vistas como una «nueva lotería» para jóvenes con pocos recursos, la solución es la regulación, pero también la educación financiera.
Para que las criptomonedas puedan consolidarse de forma estable en el sistema financiero, no hace falta formación, transparencia y herramientas que ayuden a los usuarios a entender lo que están haciendo.
REFERENCIA