Camarat 4 es un barco del siglo XVI encontrado por casualidad que permanece prácticamente intacto en las profundidades del mediterráneo
Donde la luz del sol es un recuerdo lejano y la presión aplastaría cualquier intento de exploración directa descansa un tesoro escondido durante cinco siglos. El pecio, bautizado como Camarat 4 fue detectado en 2025 por la Armada francesa durante una misión de control del lecho marino para después ser confirmado por el Departamento de Investigación Arqueológica Subacuática y Submarina (DRASSM).
El Camarat 4 es un buque mercante del siglo XVI, con una longitud de unos 30 metros y una anchura de unos 7, que descansa a 2.567 metros de profundidad frente a las costas de Saint-Tropez y Ramatuelle. No solo es extraordinario por su historia y el contenido que cargaba, también porque se ha convertido oficialmente en el naufragio más profundo que se ha encontrado en aguas territoriales francesas, un hallazgo que está reescribiendo lo que sabemos sobre el comercio mediterráneo renacentista. Para poder estudiar este yacimiento submarino es necesario utilizar robots especializados, capaces de soportar fuertes presiones y ser manipulados con precisión, para así poder rescatar los fragmentos de una historia congelada en el tiempo.
Cómo encontrar un barco del siglo XVI por accidente
En marzo de 2025, un dron submarino de la Marina francesa estaba patrullando el lecho marino buscando recursos naturales y cables de internet cuando sus sensores detectaron una anomalía, al volver con cámaras de mayor resolución con los restos de un navío y su carga perfectamente preservados.
Gracias a la gran profundidad en la que se encuentra el botín ha permanecido completamente a salvo de saqueadores y buscadores de tesoros y protegido otros factores como las corrientes o la pesca de arrastre, además a esa profundidad, el entorno es gélido, ralentizando la degradación, y carece de oxígeno suficiente para que los organismos xilófagos, que devoran la madera, actúen con rapidez acelerando el deterioro, por lo que se ha mantenido casi intacto ofreciendo a los científicos una oportunidad única para estudiar la historia marítima tal como quedó escrita hace cinco siglos.
Explorar una zona como esta, a más de 2,5 kilómetros bajo la superficie del mar, requiere de una tecnología especializada, por ello, la misión ha dependido de Arthur, un robot submarino (ROV) diseñado específicamente para la arqueología de precisión en condiciones extremas. Un robot capaz de descender hasta 4.000 metros, equipado con pinzas de alta precisión y cámaras de última generación que han utilizado los expertos en la llamada «Operación Calíope 26» ejecutada en abril de 2026.
Rescatando el tesoro perdido de las profundidades
Durante las misiones de abril de 2026, este robot ha permitido a los investigadores pasear indirectamente por la cubierta del barco sin poner el riesgo la vida de ningún ser humano identificando y recuperando toda clase de objetos de entre los restos:
- Más de 200 jarras y recipientes de cerámica, algunos de ellos marcados con el monograma «IHS», que representa las primeras letras del nombre de Jesús en griego.
- Aproximadamente unos 100 platos amarillos decorados con motivos florales, cruces y peces.
- Seis cañones de hierro, un ancla y dos calderos de cocina.
- Barras de metal que aún tienen que ser analizadas.
- Restos de basura contemporánea, como latas, que habían llegado hasta el lecho marino.
Cerámica encontrada en Camarat 4. Crédito: DRASSM
Además, Arthur también tomó más de 86.000 fotografías, unas ocho imágenes por segundo durante tres horas, un archivo visual que los investigadores están utilizando para crear un modelo digital en 3D del naufragio, permitiendo que tanto expertos como el público puedan bucear virtualmente en el pecio de forma segura y detallada sin siquiera mojarse, y una herramienta clave para seguir estudiando el yacimiento sin perturbarlo.
La presión extrema hace que extraer objetos sea una tarea delicada ya que, al subir a la superficie, los materiales podrían desintegrarse si no se tratan de inmediato, por ahora, la prioridad es documentar cada detalle con Arthur para que podamos saber más sobre la vida y el comercio en la época renacentista.
Hasta ahora, las investigaciones arqueológicas, lideradas por Marine Sadania, han revelado que el barco procedía probablemente del norte de Italia, específicamente de la región de Liguria, se cree que zarpó de puertos como Génova o Savona cargado de mercancías destinadas al comercio europeo. El estudio del Camarat 4 es fundamental porque los textos históricos sobre el comercio marítimo del siglo XVI son escasos, «Este hallazgo es una fuente valiosa de información sobre las rutas comerciales de la época», afirma Sadania.
Este hallazgo no solo amplía nuestro conocimiento del pasado, también demuestra cómo la tecnología robótica está transformando la arqueología submarina, haciendo que lugares que antes eran inaccesibles se conviertan en archivos vivos del pasado humano.
REFERENCIAS
Departement des Recherches Archeologiques Subaquatiques et Sous Marines (DRASSM)
Video: Euro News