La marcha lateral de los cangrejos se originó en un único evento evolutivo hace 200 millones de años en el período Triásico, y que desde entonces todos los cangrejos modernos la han heredado sin excepción
Los cangrejos andan de lado. Todos los que conocemos, en todos los mares y ríos del mundo. ¿Cuántas veces evolucionó esa peculiar forma de locomoción? Un análisis filogenético publicado hoy en Current Biology da una respuesta clara: solo una vez. Un único ancestro que vivió hace 200 millones de años durante el Triásico desarrolló la marcha lateral, y todos los cangrejos modernos, desde el de las nieves ártico hasta el ermitaño tropical, la han heredado sin excepción.
Una sola invención que duró 200 millones de años
El análisis utilizó datos morfológicos y genéticos de cientos de especies de crustáceos para reconstruir el árbol evolutivo y determinar cuándo apareció la marcha lateral. Los cangrejos son el ejemplo más famoso de carcinización (la tendencia evolutiva a producir formas parecidas a cangrejos en grupos muy distintos), pero la marcha lateral, según este estudio, no se «reinventó» varias veces como la forma del cuerpo: se inventó una sola vez y se conservó. La ventaja adaptativa que explica su persistencia es probablemente la velocidad de escape: un animal que se mueve lateralmente con rapidez puede esquivar depredadores de forma más eficiente en fondos marinos con corrientes. Una vez que esa ventaja apareció, la selección natural la mantuvo durante dos siglos de millones de años.
La carcinización: forma de cangrejo sí, marcha lateral no siempre
El estudio matiza además la narrativa popular sobre la carcinización. La «carcinización» es el proceso por el que distintos linajes de crustáceos han convergido evolutivamente hacia una forma corporal similar a la del cangrejo: cuerpo ancho y aplastado, caparazón protector, reducción del abdomen. Los cangrejos de porcelana, los cangrejos ermitaños, los cangrejos de agua dulce y los cangrejos marinos «verdaderos» pertenecen a grupos que llegaron a esa forma por caminos evolutivos separados, en múltiples ocasiones. La carcinización es un ejemplo clásico de evolución convergente de la forma. Pero la marcha lateral, según el nuevo estudio, no fue independiente: se inventó una sola vez. La forma del cuerpo convergió múltiples veces; la locomoción, no.
Esta distinción es importante porque sugiere que no toda característica de los cangrejos tiene la misma facilidad para ser «redescubierta» por la evolución. Algunas soluciones son accesibles desde muchos puntos de partida distintos (la forma aplastada); otras requieren una configuración genética y anatómica específica que es más difícil de alcanzar por azar y que, una vez encontrada, tiende a conservarse (la marcha lateral). Entender qué características son «fáciles» y cuáles son «difíciles» para la evolución es una de las preguntas más fundamentales de la biología evolutiva moderna.
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