Tanto el café con cafeína como el descafeinado alteran la composición de la microbiota intestinal de formas asociadas a mejor estado de ánimo, menor estrés y mayor diversidad bacteriana

¿Crees que no eres persona hasta que te tomas el primer café de la mañana? El café es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua (el té va primero). Sus efectos sobre la sensación de energía se atribuyen principalmente a la cafeína. Pero un nuevo estudio en Cell Host & Microbe revela que el café hace algo mucho más profundo: remodela activamente el ecosistema bacteriano del intestino de formas vinculadas a mejor estado de ánimo y menor estrés. Y lo más sorprendente: el descafeinado produce efectos similares, lo que indica que la cafeína no es el único actor relevante.

Qué ocurre en el intestino después de cuatro semanas de café

Los investigadores reclutaron a participantes que no consumían café habitualmente y les asignaron aleatoriamente a tomar café normal, descafeinado o ningún café durante cuatro semanas. Analizaron la composición de su microbiota antes y después mediante secuenciación en muestras de heces, y midieron marcadores de estrés y bienestar psicológico. Tanto el café normal como el descafeinado aumentaron la abundancia de bacterias del grupo Lachnospiraceae, asociadas a la producción de ácidos grasos de cadena corta (que tienen efectos antiinflamatorios) y a mejores puntuaciones de bienestar. También redujeron la proporción de bacterias proinflamatorias. Los participantes que tomaban café reportaron menor estrés percibido que los controles.

El hecho de que el descafeinado produzca efectos similares señala hacia los polifenoles del café como los responsables: el ácido clorogénico y otros compuestos que llegan al colon sin digerir y actúan como prebióticos selectivos. Para quienes no toleran la cafeína pero quieren los beneficios intestinales del café, el estudio ofrece buenas noticias: el descafeinado parece funcionar igualmente bien en este aspecto.

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