Los metilsiloxanos cíclicos usados como base en cosméticos, desodorantes y champús, se encuentran en muestras de agua de mar superficial del Ártico
Cada vez que alguien aplica un producto cosmético que contiene silicona (desodorante, crema hidratante, champú, acondicionador, protector solar), parte de los metilsiloxanos cíclicos que componen esa silicona se volatilizan y pasan al aire.
Esos compuestos, especialmente el D4 (octametilciclotetrasiloxano) y el D5 (decametilciclopentasiloxano), son lo suficientemente persistentes en la atmósfera como para viajar miles de kilómetros antes de depositarse. Y tienden a acumularse en los polos, donde las temperaturas bajas favorecen su condensación sobre partículas atmosféricas y su posterior deposición sobre el hielo o el océano.
El hielo marino como concentrador de contaminantes
El hallazgo más preocupante de los estudios no es la presencia de metilsiloxanos en el agua abierta del Ártico (que ya había sido reportada en estudios previos) sino su concentración extraordinariamente elevada en el agua de deshielo del hielo marino: hasta 400 nanogramos por litro, 20-400 veces más alta que en el agua abierta circundante. El mecanismo es la crioconcentración: cuando el agua del mar se congela, los compuestos orgánicos persistentes que estaban disueltos quedan atrapados en la estructura del hielo o concentrados en la salmuera que permea entre los cristales de hielo.
Cuando el hielo se derrite en verano, esos compuestos se liberan de golpe al océano en concentraciones mucho más altas de las que estaban presentes en el agua original. Con el Ártico perdiendo hielo marino a un ritmo sin precedentes (el mínimo de extensión de hielo en septiembre de 2025 fue el segundo más bajo registrado), ese pulso de liberación de metilsiloxanos concentrados en el período de deshielo podría afectar a los ecosistemas marinos árticos de formas aún no evaluadas. Los metilsiloxanos son lipofílicos (se acumulan en tejidos grasos) y hay evidencia experimental de que alteran el sistema endocrino en peces y otros organismos acuáticos.
El marco regulatorio y lo que viene
Los metilsiloxanos cíclicos (especialmente D4 y D5) están bajo escrutinio regulatorio creciente en Europa. La Unión Europea restringió en 2018 el uso de D4 y D5 en productos de higiene personal que se aclaran con agua (champús, geles de ducha) en concentraciones superiores al 0,1%, basándose en su persistencia, bioacumulación y toxicidad potencial para los ecosistemas acuáticos. Pero los productos sin aclarado (cremas, desodorantes de palo) siguen sin restricciones, y las concentraciones en el aire urbano de ciudades europeas siguen siendo detectables.
Esas restricciones parciales no son suficientes para detener la acumulación ártica: incluso si todo el uso de cosméticos con D4/D5 en Europa se detuviera mañana, los compuestos ya depositados en el hielo marino se liberarán progresivamente a medida que ese hielo continúe derritiéndose. El Ártico actúa como un reservorio que acumula y concentra los contaminantes atmosféricos de todo el hemisferio norte, y ese reservorio está siendo destapado por el calentamiento climático.
REFERENCIA