Álvaro Sanz es Diseñador, publicista y fotógrafo, y el fundador de Expedición Polar, una comunidad creada por amantes de la fotografía que disfrutan de los viajes y la aventura tanto como él.

Álvaro Sanz estará presente en FUJIKINA 2026 una cita que se celebrará los días 23 y 24 de mayo en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) con un programa participativo y dinámico que propone, desde conferencias magistrales en directo de fotógrafos consagrados, charlas prácticas, exposiciones y talleres, hasta paseos fotográficos, entre otras muchas actividades más.

Su trabajo se mueve entre la fotografía, el cine, el viaje y la naturaleza. ¿Qué hilo común une todos esos territorios en su manera de contar historias?

Las personas. Siempre las personas. Me obsesiona la visión del s. XIX que tenían sobre el paisaje y la relación con los seres humanos. No como una postal bonita al fondo, sino como un espejo. La Escuela del Río Hudson, con pintores como Thomas Cole que salían al territorio americano no a documentarlo sino a encontrar en él algo trascendente, casi espiritual. La figura humana en esas telas es siempre pequeña, casi insignificante, pero no está aplastada por el paisaje. Eso es exactamente lo que busco cada vez que salgo con una cámara. Pones a una persona delante de algo enorme y te dice quién es sin abrir la boca.

Álvaro Sanz

Hermana mayor. Álvaro Sanz

En muchas de sus imágenes hay una relación muy física con el paisaje: caminar, esperar, observar, estar dentro del entorno. ¿Qué le aporta esa experiencia directa a la imagen final?

Es muy tópico decirlo hoy en día, pero no estamos en la naturaleza, ni vamos a ella. Somos naturaleza. Y yo llevo toda mi vida sintiendo que cuanto más cerca de ella esté mejor me siento como ser humano. Por eso vivo en una masía, rodeado de árboles y el río en el jardín de casa. El paisaje está ahí, cada día de mi vida, de manera que cuando ruedo o fotografío en ella es mi aliada, mi amiga, y no un plató bonito. Soy una persona hiperactiva y la naturaleza me deja ser yo mismo cuando trabajo en ella. Me muevo con naturalidad y me relaciono con el entorno de forma espontánea buscando encuadres y composiciones. Necesito caminar y respirar naturaleza para bajar vueltas.

Usted trabaja tanto con fotografía fija como con piezas audiovisuales. ¿Cómo decide cuándo una historia necesita una sola imagen y cuándo necesita movimiento, sonido y tiempo?

Siempre digo que realmente no distingo mucho entre una cosa u otra. A nivel técnico es donde hay muchas diferencias, porque en documental entra el sonido, el montaje, la duración… pero a nivel narrativo no debería haber tantas diferencia. Creo que una cosa me nutre la otra. No rodaría así si no fuera fotógrafo y no haría las fotos que hago si no estuviera acostumbrado a rodar documentales. Hacer una u otra cosa, al final, lo marca el cliente, el contexto o el presupuesto.

Álvaro Sanz

Álvaro Sanz

En una época en la que consumimos miles de imágenes al día, ¿qué cree que debe tener una fotografía para que no solo se vea, sino que permanezca?

Verdad.

Su mirada está muy vinculada al viaje y al territorio. ¿Cómo se evita caer en la postal o en la imagen espectacular para construir un relato más honesto del lugar?

Una vez más, te diría: Verdad. Si el decorado de ÅLBØR, la última pieza que he rodado en unas islas por encima del círculo polar Ártico, para esta pieza audiovisual que estreno en la Fujikina, se comiera la historia, lo habría hecho mal. Necesito que te olvides del lugar y pienses en lo que te estoy contando. Ya hay postales de Islandia, las islas Feroe, o las Lofoten por todo Internet. No las haría mejor que las que hay. Lo que necesito es contar mi historia, mejor que nadie, para que sea honesta.

En el marco de FUJIKINA Madrid 2026, donde Fujifilm reúne a fotógrafos y creadores, ¿Qué mensaje compartirá durante su ponencia?

No soy una persona que planifique mensajes concretos o consejos. Me gusta desnudarme con el público, contar todo lo que hay detrás de mi trabajo, de mi vida, de una pieza concreta, como la que voy a presentar, y que cada uno se lleve lo que quiera. Porque si voy con una idea fija solamente seré capaz de meter esa idea a todo el mundo, pero prefiero que cada uno se quede con lo que necesita. Quizás alguien necesitaba un tip técnico y a otra persona le mueve cosas profundas y le dan ganas de rodar un documental.