El brote del crucero MV Hondius ha sacado a la luz el virus de los Andes, el único de los más de cincuenta hantavirus conocidos capaz de transmitirse entre humanos

Hay más de cincuenta tipos de hantavirus en el mundo. Todos ellos infectan roedores: ratas, ratones, topillos, que los portan sin enfermar y los excretan en orina, heces y saliva. Cuando un ser humano inhala polvo contaminado con esas excreciones (al limpiar un sótano, trabajar en el campo o dormir en una cabaña infestada), puede infectarse.

La mayoría de los hantavirus producen dos síndromes graves: el síndrome pulmonar (hantavirus pulmonary syndrome, HPS), predominante en América, y la fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS), más común en Asia y Europa. Ninguno tiene tratamiento antiviral específico aprobado ni vacuna disponible fuera de Asia. Y prácticamente ninguno se transmite de persona a persona. El virus de los Andes es la excepción que hace de este brote algo sin precedentes.

El reservorio: la rata arrocera colilarga

El virus de los Andes (ANDV) fue descrito por primera vez en Argentina en 1995, a partir de muestras de un paciente que murió de HPS. Su reservorio natural es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), un pequeño roedor del género de las ratas arroceras que habita el cono sur de Sudamérica: fundamentalmente la Patagonia argentina y chilena, aunque su rango se extiende hacia Uruguay y partes de Bolivia. El animal porta el virus de forma permanente sin enfermar, eliminándolo continuamente en sus secreciones.

La transmisión a humanos ocurre principalmente por inhalación de aerosoles de excreciones contaminadas, sobre todo en actividades que levantan polvo en espacios cerrados (limpiar graneros, trabajar en huertas, acampar en zonas donde el roedor es abundante). El turismo de naturaleza y los viajes de aventura por la Patagonia representan el principal vector de exposición para viajeros europeos y norteamericanos.

El pasajero índice del brote del MV Hondius, el ciudadano neerlandés con los primeros síntomas, había realizado un viaje de cuatro meses por carretera por Chile, Uruguay y Argentina entre noviembre de 2025 y principios de abril de 2026, antes de embarcar. La investigación epidemiológica argentina está capturando y analizando roedores a lo largo de las rutas que siguió para identificar el lugar de la exposición.

Por qué el virus de los Andes puede saltar de persona a persona

La capacidad de transmisión interpersonal del ANDV es única entre los hantavirus y científicamente todavía no está completamente explicada. Se han documentado brotes de transmisión persona a persona desde los años 90, principalmente en Argentina y Chile, con cadenas de transmisión de hasta tres eslabones. Lo más habitual es que la transmisión ocurra entre parejas sexuales, familiares que comparten cama o cuidadores que tienen contacto estrecho y prolongado con el paciente durante la fase prodrómica (el período de fiebre, escalofríos y malestar general que precede a la fase pulmonar grave). Durante esa fase prodrómica, el ANDV está presente en sangre, saliva, orina y semen del paciente.

El mecanismo exacto de transmisión interpersonal no está definitivamente establecido. La hipótesis más respaldada es la transmisión por contacto con fluidos orales, especialmente durante la fase aguda. Estudios de laboratorio han detectado el ANDV replicándose activamente en las células epiteliales de las glándulas salivales de pacientes fallecidos, lo que sugiere que la saliva podría ser una fuente importante de virus. También se ha documentado un caso de transmisión de madre a hijo a través de la leche materna.

Una hipótesis alternativa, menos establecida, es que el ANDV podría transmitirse por vía respiratoria a distancias cortas, aunque la evidencia disponible sugiere que no se trata de una transmisión aérea eficiente como la del sarampión o el COVID-19. «No se transmite a grandes grupos de individuos», señala Scott Bradfute, virólogo de la Universidad de Nuevo México. «Cuando tienes personas durmiendo en la misma cama, parejas sexuales o personas compartiendo comida, el virus puede transmitirse de esa manera. Pero no se transmite a grupos numerosos».

Una línea de investigación sugiere que el ANDV puede ser único porque es resistente a los componentes antivirales de la saliva humana que neutralizan otros hantavirus antes de que puedan propagarse. Si eso es correcto, el ANDV habría evolucionado una resistencia específica a una barrera defensiva del huésped que los otros hantavirus no pueden superar. La respuesta definitiva requeriría más investigación molecular comparativa entre el ANDV y sus parientes no transmisibles.

El síndrome clínico: de la fiebre al fallo respiratorio en días

La infección por ANDV tiene un período de incubación de entre una y seis semanas (con una mediana de unas dos a tres semanas). Los primeros síntomas son inespecíficos y pueden confundirse fácilmente con una gripe: fiebre alta, escalofríos, dolor muscular intenso, cefalea, náuseas y vómitos. Esta fase prodrómica dura entre tres y cinco días. A continuación, en los casos graves, se produce una transición brusca a la fase cardiopulmonar: el paciente desarrolla edema pulmonar (los pulmones se llenan de líquido), síndrome de distrés respiratorio agudo y en muchos casos colapso cardiovascular con shock. La progresión puede ser fulminante: algunos pacientes pasan de caminar normalmente a requerir ventilación mecánica en menos de 24 horas.

No existe ningún antiviral específico aprobado para tratar la infección. El tratamiento es de soporte intensivo: ventilación mecánica, oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) en los casos más graves, y manejo cuidadoso del shock circulatorio. La tasa de mortalidad en casos de síndrome pulmonar establecido es de entre el 35 y el 50%, una de las más altas de cualquier infección vírica conocida. En el brote actual del MV Hondius, de los seis casos confirmados ha habido tres muertes, lo que corresponde a una tasa de mortalidad del 50% en los casos confirmados hasta la fecha. La OMS señala que el riesgo global para la población general sigue siendo bajo y que no está justificada ninguna restricción de viaje.

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