La miopía en niños a causa del uso de pantallas está aumentando, y viene de la normalización de malos hábitos que se deben corregir desde la infancia

Vivimos en la era digital, una época en la que los niños crecen rodeados de móviles, tabletas y videojuegos y donde el smartphone se ha convertido en el compañero inseparable de los más pequeños haciendo las veces de niñera en demasiadas ocasiones. Sin embargo, lo que parece una solución para dar un respiro a los padres puede estar hipotecando la salud visual de sus hijos

El riesgo de que un niño desarrolle miopía aumenta más de un 20% por cada hora adicional que pasa frente a una pantalla

La Copa COVAP, en colaboración con el Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía (COOOA), han abordado este problema que afecta cada vez a más niños. Según un reciente metaanálisis publicado en la revista JAMA Network Open, integrando más de 40 investigaciones, el riesgo de que un niño desarrolle miopía aumenta más de un 20% por cada hora adicional que pasa frente a una pantalla, con una curva de riesgo que se acelera entre 1 y 4 horas diarias.

La miopía es un problema serio que no trata únicamente de ver borroso de lejos, sino que puede desencadenar problemas más graves, incrementando el riesgo de sufrir patologías en la edad adulta, como desprendimiento de retina, maculopatías o glaucoma.

El ojo infantil: un sistema en desarrollo

¿Por qué afecta tanto la tecnología a la visión temprana? El ojo infantil no termina de desarrollarse hasta aproximadamente los 10 años Antes de esta edad el ojo es más maleable y sensible a los esfuerzos excesivos, por lo que cualquier hábito visual inadecuado, especialmente el uso intensivo de pantallas a distancias muy cortas puede favorecer que el globo ocular se alargue más de lo debido, lo que desencadena la miopía.

El sistema visual humano no está diseñado para el esfuerzo constante de mirar objetos tan de cerca durante periodos prolongados, el uso de móviles a distancias inferiores a los 33 centímetros obliga al ojo a un esfuerzo de enfoque constante que puede alterar su crecimiento natural.

Como explica Carmen García, vicepresidenta del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía (COOOA), «Cuando el niño todavía no tiene el ojo totalmente formado, toda la estructura del sistema visual es más débil y nuestro sistema visual no está ideado para mirar tan de cerca, ni durante tanto tiempo”.

Para combatir el riesgo que supones las pantallas existe un aliado natural y gratuito: el aire libre. Un estudio de la Academia Americana de Oftalmología revela que por cada hora adicional que un niño pasa en el exterior, el riesgo de desarrollar miopía se reduce un 2%. El secreto está en la dopamina, la exposición a la luz del sol estimula la liberación de este neurotransmisor en la retina, el cual actúa como un regulador biológico, que frena el crecimiento excesivo del ojo.

García lo resume así: “La dopamina disminuye el crecimiento del ojo, y la miopía está directamente relacionada con ese aumento. Por eso es tan importante que los niños pasen tiempo al aire libre”.

Miopía en niños y el problema de las pantallas

El uso continuado de pantallas no solo favorece la miopía, también provoca fatiga visual digital. Uno de los problemas más comunes para identificar este problema es que a menudo los niños no se quejan de ver mal porque no conocen otra forma de ver, no saben que pueden ver mejor. Por ello, padres y profesores deben estar atentos a comportamientos como entrecerrar los ojos para enfocar, acercarse demasiado a la pizarra, mostrar inseguridad al jugar deportes o tener los ojos constantemente rojos. Muchos de estos signos se confunden con cansancio, pero pueden indicar un problema

“Cuando un niño entrecierra los ojos, se acerca demasiado a la pizarra o parpadea sin parar, puede ser señal de que necesita una revisión”, explica Carmen García.

Para combatir lo que la OMS califica como la «pandemia de 2050» los expertos recomiendan pautas claras de higiene visual:

  • Regla de oro por edades: evitar pantallas antes de los 6 años y limitarlas a un máximo de una hora diaria entre los 6 y 12 años.
  • La regla 20-20-20: cada 20 minutos de uso de pantalla, descansar 20 segundos mirando a una distancia de 20 pies, aproximadamente 6 metros.
  • Fomentar el juego tradicional: cambiar los videojuegos por juegos de mesa o actividades al aire libre.
  • Revisiones anuales: acudir al óptico-optometrista al menos una vez al año, incluso si no hay síntomas evidentes.

Proteger la salud visual de las nuevas generaciones no implica prohibir la tecnología, sino equilibrar su uso, evitando que la miopía se convierta en un problema cada vez mayor. Actuar hoy es asegurar que en el futuro nuestros hijos sigan viendo el mundo con claridad.

“Las pantallas no van a desaparecer, pero sí podemos enseñar a los niños a usarlas bien, la prevención es la mejor herramienta para proteger su salud visual” afirma Carmen García.

REFERENCIAS

Digital screen time and myopia

The association between time spent outdoors and myopia in children and adolescents