Todavía hay muchas personas que se preguntan qué es mejor ¿leer en papel o en digital?, un nuevo estudio ha comparado la actividad del cerebro en las dos situaciones

En un mundo cada vez más digitalizado, dominado por pantallas táctiles, smartphones y tabletas, parece que el papel físico ha quedado relegado a la nostalgia, sin embargo, la pregunta de si las pantallas pueden sustituir por completo al papel aún sigue generando debate. Una reciente investigación de la Universidad de Tokio ha aportado pruebas científicas de que el soporte físico todavía tiene una ventaja biológica sobre el digital, especialmente cuando se trata de comprender y organizar historias complejas.

Todos hemos sentido que los libros en papel tienen algo especial, pero ahora la neurociencia empieza a explicar por qué. Un equipo de investigadores, liderado por el neurocientífico Kuniyoshi Sakai, acaba de demostrar, con escáneres cerebrales que leer en papel facilita que nuestro cerebro organice la información narrativa con menos esfuerzo, lo que nos permite resolver dudas complejas de la trama de forma más eficiente que cuando usamos una tableta. Para demostrarlo, los investigadores recurrieron a un formato narrativo idóneo para medir la integración visual y textual: el manga japonés.

Un experimento entre viñetas y escáneres

El estudio, publicado en PLOS One, no se limitó a preguntar a los participantes qué formato les gustaba más. Los investigadores utilizaron Resonancia Magnética Funcional (Functional Magnetic Resonance Imaging, fMRI), una técnica avanzada de neuroimagen no invasiva que permite medir y mapear la actividad del cerebro en tiempo real.

Aplicaron esta técnica en 25 estudiantes universitarios y observaron directamente qué zonas del cerebro se encendían mientras leían y respondían preguntas sobre historias del manga que les habían proporcionado. El manga que eligieron fue el primer volumen de Kuuneru Futari, Sumu Futari, una obra que narra los mismos eventos desde el punto de vista de dos protagonistas en dos mitades distintas, un formato conocido como zapping story.

Los participantes leían primero la primera mitad de cada historia fuera del escáner, un grupo leyó en papel impreso y otro en una tableta electrónica, a continuación, entraban en el escáner y leían la segunda mitad de la historia través de gafas LCD mientras se les medía la actividad cerebral. Por último, aún dentro del escáner, respondían dos tipos de preguntas: unas que podían contestarse solo con la primera mitad sobre hechos básicos, y otras que requerían integrar ambas partes de la historia, un proceso que exige coordinación entre memoria, lenguaje y comprensión narrativa.

Qué prefiere tu cerebro ¿leer en papel o en digital?

Aunque ambos grupos acertaron las respuestas, los lectores de tabletas tardaron mucho más tiempo en contestar las preguntas que exigían una mayor integración de la trama. Los escáneres mostraron que los participantes que leyeron en papel presentaban una menor activación en las regiones frontales del lenguaje, específicamente en la corteza premotora lateral y el giro frontal inferior, mientras leían la segunda mitad de la historia. ¿Qué significa esto? En términos neurocientíficos, menos activación suele significar mayor eficiencia.

El cerebro de quienes leyeron en papel ya había organizado la estructura de la historia de forma tan efectiva que, al avanzar en el relato, no necesitaba trabajar tanto para unir las piezas del rompecabezas narrativo, mientras que los usuarios de tabletas mostraron una actividad cerebral excesiva, lo que sugiere un esfuerzo adicional para lograr el mismo nivel de comprensión.

¿Por qué el papel nos da esta ventaja? Según el profesor Sakai, la clave podría estar en las pistas táctiles y espaciales estables. Cuando sostenemos un libro, nuestro cerebro recibe información física constante, el grosor de las páginas que quedan por leer, la posición exacta de una viñeta en una página y la sensación de pasar la hoja. Estas referencias tangibles actúan como un mapa geográfico tridimensional que ayuda al cerebro a construir un esquema mental de la historia. En una tableta, las transiciones de página son instantáneas y uniformes, lo que puede interrumpir esa continuidad sensorial y dificultar que el cerebro cree un mapa estructural del relato.

Los investigadores destacan que utilizaron un manga para este estudio porque combina lenguaje y narrativa visual, lo que permite estudiar cómo el cerebro integra imágenes, secuencias y diálogos, pero este hallazgo es perfectamente extrapolable a novelas tradicionales y textos de estudio. Este estudio no es una condena de los libros electrónicos, ambos funcionan bien, sin embargo, el papel permite al cerebro construir representaciones narrativas más robustas con menos esfuerzo, liberando recursos cognitivos que pueden dedicarse a disfrutar más de la historia.

REFERENCIA

Manga reading on paper vs. digital devices: Prospective effects on core and supportive integration processes in the brain