El meteorito angrita NWA 12774, encontrado en África, se formó en el interior de un protoplaneta que existió durante los primeros millones de años del sistema solar

El sistema solar primitivo era un lugar violento. En los primeros 100 millones de años después de la formación del Sol, docenas de protoplanetas (embriones de planeta del tamaño de la Luna o Marte) orbitaban el sistema solar junto con los planetas que eventualmente dominarían: Júpiter, Saturno, Venus, la Tierra en formación.

Muchos de esos protoplanetas fueron absorbidos por los planetas mayores o expulsados del sistema solar. Unos pocos sobreviven como asteroides. Y otros fueron completamente pulverizados en colisiones tan violentas que no queda ningún fragmento mayor que un guijarro. De esos, solo podemos saber que existieron a través de los meteoritos: los fragmentos de sus superficies o sus interiores que llegaron a caer sobre la Tierra o la Luna antes de ser destruidos.

El asteroide NWA 12774 y lo que revela

El meteorito NWA 12774 es un angrita, un tipo raro de meteorito basáltico cuya composición química (extremadamente pobre en sílice y rica en calcio y aluminio) lo distingue de todos los demás tipos de meteoritos y lo sitúa como fragmento de la corteza de un protoplaneta que se diferenció (se separó en corteza, manto y núcleo) en los primeros millones de años del sistema solar. Los angríticos son raros: solo unas pocas decenas de ejemplares se conocen en todo el mundo, todos procedentes presumiblemente del mismo objeto progenitor. El nuevo análisis de NWA 12774, que incluye medidas de la composición isotópica de varios elementos (oxígeno, cromo, titanio, molibdeno) y la datación de los minerales más antiguos del meteorito, revela que el objeto progenitor era inusualmente grande.

Los modelos de diferenciación planetaria muestran que la distribución de elementos entre el núcleo y la corteza de un cuerpo diferenciado depende de su tamaño: cuerpos más grandes generan mayores presiones internas y temperaturas más altas, produciendo una separación más completa entre los elementos siderófilos (que van al núcleo) y los litófilos (que van a la corteza). La composición de NWA 12774 indica un cuerpo progenitor de entre 1.000 y 1.800 kilómetros de radio, comparable en tamaño a la Luna o a Marte. Ese es el rango en el que un protoplaneta habría alcanzado diferenciación completa con núcleo metálico de hierro-níquel, manto de silicatos y corteza basáltica. Y ese protoplaneta ha desaparecido por completo.

El planeta perdido y la violencia del sistema solar primitivo

La desaparición sin rastro de un objeto del tamaño de Marte en los primeros cientos de millones de años del sistema solar es un recordatorio de la escala de violencia de ese período. Los modelos de dinámica orbital sugieren que el sistema solar primitivo podía haber tenido entre 20 y 100 protoplanetas de ese tamaño orbitando en la región interior.

La mayoría de ellos no sobrevivió: fueron acretados por Venus, la Tierra o Marte en proceso de formación, o expulsados hacia el espacio interestelar por encuentros gravitacionales con Júpiter y Saturno. Solo Marte, la Luna (formada por un impacto gigante con la proto-Tierra) y los asteroides preservan el registro de ese período. NWA 12774 añade otro fragmento: los restos de un mundo que habría podido tener vulcanismo, flujos de lava, quizás hidratación superficial, y que fue completamente deshecho antes de que la Tierra moderna existiera.

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