Volkswagen Driving Experience enseña a sortear situaciones que pueden costar la vida
¿Qué hacer en una situación imprevista? ¿Cómo usar el freno de la forma más eficaz? ¿Por qué un vehículo eléctrico se conduce de forma diferente a uno de gasolina? Desde hace más de veinte años, Volkswagen Driving Experience intenta responder a estas preguntas a través de cursos prácticos por los que han pasado más de 44.000 conductores españoles. El objetivo no es enseñar a conducir más deprisa, sino algo mucho más importante: aprender a anticiparse.
La escuela nació en 2003 y se ha convertido en una de las plataformas de formación en conducción más importantes de España. Sus cursos cuentan con instructores profesionales y la colaboración del bicampeón del mundo de rallyes Luis Moya. A lo largo de estas dos décadas, el programa ha evolucionado para adaptarse a las nuevas necesidades de los conductores, desde los deportivos GTI hasta la llegada del automóvil eléctrico.
Cifras escalofriantes
España vivió en 1989 el peor año de su historia en las carreteras, con 5.940 fallecidos. Treinta y seis años después, la cifra se ha reducido hasta las 1.119 víctimas mortales registradas en vías interurbanas en 2025, según datos de la Dirección General de Tráfico. Las razones hay que buscarlas en vehículos con sistemas de seguridad impensables hace tres décadas , campañas de prevención y carreteras más seguras. España cuenta con unos 17.000 kilómetros de autopistas y autovías, unos 4.000 más que Alemania. Es el país de la Unión Europea con mayor red de alta capacidad.
España pasó de las 5.940 víctimas mortales registradas en 1989 a las 1.119 contabilizadas en 2025. La mejora es una de las mayores transformaciones sociales de las últimas décadas.
Sin embargo, la seguridad vial se enfrenta a nuevos desafíos. Para Luis Moya, bicampeón del mundo de rallyes como copiloto y uno de los rostros históricos de la Volkswagen Driving Experience, la irrupción de WhatsApp en 2010 cambió las reglas del juego. «Con la llegada de la aplicación de mensajería apareció una de las distracciones más mortales para los conductores», suele advertir el copiloto gallego. Y para demostrarlo, relaciona el uso del teléfono móvil con el hecho de que el 43% de los accidentes se produzca en recta. O sea, las distracciones como principal factor de siniestralidad. Pero no es el único. Saberse anticipar y prepararse a las situaciones puede ser vital. Apenas el 5 % de las víctimas mortales en accidentes de tráfico frena antes del impacto, según ha declarado el copiloto durante uno de los Volkswagen Driving Experience.
La mayoría de los accidentes graves no se producen por falta de reflejos, sino porque el conductor no ha detectado el peligro con suficiente antelación.
No se conduce igual un GTI que un eléctrico
La evolución del automóvil también obliga a cambiar la forma de conducir.
Un GTI tradicional requiere aprovechar el régimen del motor, gestionar las inercias y anticipar las frenadas. Los eléctricos, por el contrario, entregan todo el par desde el primer instante y añaden una variable desconocida para muchos conductores: la frenada regenerativa.
La manera de acelerar, levantar el pie del acelerador o gestionar la energía cambia por completo como explican en el Volkswagen Driving Experience.Tanto, que desde 2020 ofrecen formación específica para vehículos eléctricos. En el último año este proyecto se ha perfeccionado con «clases particulares» de 90 minutos gratuitas a domicilio. Lo llaman Escuela 1to1 y está dirigida a los propietarios de la gama ID que quieren sacarle el máximo partido a su coche.
La sesión se realiza en el entorno habitual del conductor y aborda cuestiones tan cotidianas como la planificación de rutas, la gestión de la carga, el aprovechamiento de la frenada regenerativa o la conducción eficiente. Uno de cada cinco propietarios de la gama ID. ya ha pasado por esta experiencia.
La conducción también se aprende después del carné
Existe la creencia de que la formación termina el día en que se aprueba el examen práctico. Sin embargo, la realidad demuestra justo lo contrario. La tecnología de los vehículos evoluciona constantemente y aparecen nuevos riesgos, desde las distracciones digitales hasta la convivencia con sistemas de ayuda a la conducción cada vez más sofisticados.
En países como Finlandia, Suecia o Alemania es habitual que muchos conductores realicen cursos de perfeccionamiento a lo largo de su vida. España comienza a recorrer ese mismo camino. Al final, la diferencia entre un accidente y un susto puede reducirse a unas décimas de segundo. Y esas décimas, en muchas ocasiones, se entrenan.