¿Qué ocurre cuando muere el Sol? El telescopio James Webb nos lo muestra

muerte de una estrella

Con el telescopio James Webb se han detectado hidrocarburos y aerosoles en la atmósfera de WD 1856 b, un mundo gigante que orbita el cadáver de una estrella parecida al Sol

Las estrellas no son eternas, y la nuestra tampoco lo es. Dentro de unos 5.000 millones de años, el Sol agotará el hidrógeno de su núcleo, se hinchará hasta convertirse en una gigante roja cien veces mayor que la actual y engullirá a Mercurio, Venus y quizá a la Tierra. Después expulsará sus capas externas y quedará reducido a una enana blanca, un rescoldo caliente y denso del tamaño de nuestro planeta. ¿Qué será entonces de los planetas exteriores, en particular de los gigantes gaseosos como Júpiter? Es una de esas preguntas que parecían fuera del alcance de la observación. Hasta ahora.

Índice
  1. Un planeta que no debería estar ahí
  2. Metano, nubes y una historia violenta
  3. Una máquina del tiempo hacia el futuro de nuestro sistema solar
  4. ¿Qué planetas sobrevivirán en el Sistema Solar?
  5. Referencia

Un planeta que no debería estar ahí

A unos 80 años luz de distancia, un mundo del tamaño de Júpiter (unas siete veces mayor que su propia estrella) da una vuelta completa alrededor de la enana blanca WD 1856+534 cada 34 horas. Se descubrió en 2020 con el satélite TESS y el telescopio Spitzer, y desde entonces intriga a los astrónomos porque orbita en la llamada zona prohibida, tan cerca del astro que, cuando este era una gigante roja, debería haberlo destruido. Su mera existencia demuestra que un planeta puede migrar hacia una órbita muy próxima a una enana blanca sin desintegrarse por completo.

El nuevo trabajo, publicado en Nature y liderado desde la Universidad de St Andrews, ha ido un paso más allá: en lugar de limitarse a detectar el planeta, ha estudiado su atmósfera. Para ello, el equipo aprovechó el instrumento NIRSpec del telescopio espacial James Webb y observó cómo la luz de la enana blanca atravesaba la envoltura gaseosa del planeta durante sus tránsitos, una técnica llamada espectroscopia de transmisión.

Metano, nubes y una historia violenta

El espectro obtenido, entre 0,5 y 5 micras, reveló la presencia de hidrocarburos (con el metano como candidato preferente), aerosoles que forman una especie de neblina y la emisión térmica del lado nocturno del planeta. Es la primera vez que se detecta la atmósfera de un planeta que transita una estrella muerta. Las señales de nubes y metano encajan con un mundo que ha vivido una historia turbulenta: al migrar hacia el interior del sistema, las intensas fuerzas gravitatorias de la enana blanca lo calentaron considerablemente, y desde entonces se ha ido enfriando poco a poco.

El análisis también permitió acotar la masa del planeta entre 4,3 y 10,9 veces la de Júpiter y describir una atmósfera enriquecida en carbono. WD 1856 b es, de hecho, uno de los objetos más fríos de los que se ha observado luz directamente, con una temperatura cercana a la de nuestros propios gigantes gaseosos, lo que lo convierte en un puente entre los exoplanetas cálidos estudiados hasta ahora y los planetas de nuestro vecindario.

Una máquina del tiempo hacia el futuro de nuestro sistema solar

Lo más fascinante del hallazgo es lo que sugiere sobre nuestro propio destino. Cuando el Sol se convierta en enana blanca, los planetas que sobrevivan a la fase de gigante roja seguirán orbitando el rescoldo estelar, alejándose de forma gradual hasta situarse a aproximadamente el doble de su distancia actual. WD 1856 b ofrece un anticipo observable de ese porvenir: demuestra que la muerte de una estrella no siempre pone fin a la historia de su sistema planetario, y que en algunos casos puede abrir un capítulo nuevo y agitado.

Los astrónomos subrayan que su técnica habitual consiste en mirar hacia atrás en el tiempo, porque la luz de los objetos lejanos tarda en llegar. Esta vez, en cambio, han podido asomarse hacia delante y vislumbrar lo que puede ocurrir con los planetas exteriores alrededor del resto de una estrella parecida al Sol.

¿Qué planetas sobrevivirán en el Sistema Solar?

El estudio no afirma que Júpiter vaya a seguir exactamente este camino, pero convierte a las enanas blancas en un laboratorio valioso para investigar la supervivencia, la migración y la química de los planetas a muy largo plazo. El propio equipo ya ha observado con Webb cuatro tránsitos adicionales de WD 1856 b para profundizar en su química atmosférica, y esos datos llegarán pronto. Mientras tanto, la misión PLATO de la Agencia Espacial Europea, diseñada para buscar planetas de tipo terrestre alrededor de estrellas parecidas al Sol, ayudará a detectar más mundos en torno a estrellas envejecidas y a dibujar un retrato más preciso de esta población de supervivientes cósmicos.

Referencia

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