Vacunas en parche, sin inyecciones y sin refrigeración

vacunas en parche

Un descubrimiento de investigadores de la Universidad de Melbourne, el MIT y de Harvard abre la puerta a las vacunas en parche que puedan almacenarse a temperatura ambiente

Las vacunas son medicamentos delicados, y en muchos casos se deben conservar en frío, o se descomponen. Esto dificulta su distribución en países pobres, por ejemplo, donde puede ser imposible mantener la temperatura.

La cadena de frío es uno de los mayores obstáculos para la distribución global de las vacunas de ARNm. Las vacunas contra la COVID-19 de esta tecnología requerían almacenarse a temperaturas de hasta -70 °C, una exigencia que cierra la puerta a gran parte del planeta. Incluso con las formulaciones más modernas, que se mantienen a temperaturas de nevera convencional, el transporte y el mantenimiento en condiciones siguen siendo un reto logístico y económico en países de renta baja. Un parche de vacuna que se pudiera guardar en un cajón a temperatura ambiente y aplicar sin jeringuilla cambiaría radicalmente la ecuación. El nuevo estudio de RMIT, MIT y Harvard da un paso concreto hacia ese objetivo.

Índice
  1. Por qué secar las nanopartículas de ARNm es un problema difícil
  2. Lo que el estudio identificó sobre la supervivencia de las nanopartículas
  3. Por qué el problema importa más allá de las vacunas
  4. Los próximos pasos
  5. Referencia

Por qué secar las nanopartículas de ARNm es un problema difícil

Las vacunas de ARNm funcionan gracias a las nanopartículas lipídicas (LNP), esferas microscópicas hechas de lípidos que encapsulan el ARNm y lo transportan al interior de las células sin que las enzimas del organismo lo destruyan antes. Esas partículas son frágiles. Son estables en suspensión acuosa mantenida fría, pero cuando se intenta secarlas para incluirlas en un parche de microagujas, el proceso puede dañarlas: las membranas lipídicas pueden fusionarse, colapsar o reorganizarse de formas que destruyen su capacidad de proteger el ARNm y liberar su contenido una vez dentro del organismo.

Los parches de microagujas están fabricados con un polímero disolvente en el que se incrustan cientos de puntas microscópicas que penetran la capa superficial de la piel, demasiado finas para llegar a los nervios y demasiado eficientes para no depositar su contenido en la epidermis. El desafío es conseguir que las nanopartículas sobrevivan al proceso de secado en ese polímero y luego a la redisolución cuando el parche entra en contacto con la piel.

Lo que el estudio identificó sobre la supervivencia de las nanopartículas

El equipo liderado por el Dr. Brendan Dyett (RMIT) usó técnicas avanzadas de imagen y rayos X para observar las nanopartículas antes del secado, durante el proceso y después de la rehidratación, lo que permitió ver directamente cómo cambiaban su estructura a lo largo del ciclo.

Los resultados mostraron que dos factores determinan de forma crítica cuánto se preservan las nanopartículas: el diseño interno de la propia nanopartícula y la cantidad de polímero presente en el material del parche. Variando esas dos condiciones, el equipo pudo identificar cuáles favorecen que las partículas mantengan su estructura y su actividad biológica tras secar y redisolverse, lo que proporciona una guía de diseño concreta para futuras formulaciones de parches secos de ARNm.

"Nuestro estudio ayuda a explicar cómo responden las partículas portadoras de ARNm al secado y la rehidratación, lo que es un paso importante hacia el diseño de futuros parches de vacuna más estables y prácticos de distribuir", señaló Dyett.

Por qué el problema importa más allá de las vacunas

Los parches de microagujas no tienen interés exclusivamente para la vacunación. El mismo formato podría aplicarse a otros medicamentos de ARNm que están en desarrollo para el tratamiento del cáncer, enfermedades genéticas raras y otras condiciones en las que el ARNm se usa para instruir a las células del paciente a producir proteínas terapéuticas. Si el problema de la estabilidad en seco se resuelve para las vacunas, la misma solución podría transferirse a esa clase de terapias.

El contexto global añade urgencia a la investigación. Según la OMS y UNICEF, en 2024 unos 14,3 millones de niños en el mundo no recibieron ninguna vacuna, en gran parte por las dificultades logísticas de distribución en entornos de recursos limitados. Un parche de vacuna de ARNm estable a temperatura ambiente, sin jeringuilla y sin formación especializada para aplicarlo, representaría un cambio de acceso de enorme magnitud.

El Distinguished Professor Calum Drummond AO, investigador principal de RMIT, resumió la dirección del trabajo: "Esta investigación ayuda a construir los cimientos para parches de microagujas que puedan hacer las vacunas y terapias avanzadas más sencillas de usar y más fáciles de acceder. El objetivo a largo plazo es apoyar tecnologías que no solo sean eficaces, sino prácticas para los lugares y comunidades que más las necesitan."

Los próximos pasos

El estudio actual identifica las condiciones de formulación más prometedoras, pero no mide todavía la respuesta inmunitaria en animales ni en humanos. Los próximos pasos incluyen optimizar las formulaciones de nanopartículas y parche identificadas, probar cómo ese diseño se traduce en respuesta inmune real y explorar si el mismo enfoque puede aplicarse a otros medicamentos de ARNm. Es una prueba de concepto técnica con una hoja de ruta clara hacia la validación preclínica y clínica.

Referencia

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