Javier Blesa, neurocientífico de CINAC "Nuestro objetivo es curar la enfermedad de Parkinson"

Javier Blesa CINAC

El doctor Javier Blesa tiene una misión: curar la enfermedad de Parkinson. El centro de investigación CINAC en Madrid donde desarrolla su labor está dando pasos agigantados para, si no es posible evitar la enfermedad, retrasar su aparición y mejorar la calidad de vida de los pacientes

El Centro Integral de Neurociencias Abarca Campal (HM CINAC) ubicado en el Hospital Universitario HM Puerta del Sur en Móstoles (Madrid), es un referente internacional en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, destacando por su combinación de atención clínica de primer nivel con una intensa actividad investigadora y traslacional.

Bajo la dirección del Prof. José A. Obeso, HM CINAC es pionero en la aplicación de ultrasonidos focales para trastornos del movimiento, superando los 500 procedimientos con HIFU (ultrasonido focalizado de alta intensidad) desde 2015, y participa en ensayos clínicos  para detener la progresión del Parkinson en fases iniciales.

El Dr. Javier Blesa, biólogo y bioquímico con un doctorado en Neurociencias, ha forjado una carrera internacional de prestigio antes de regresar a España para integrarse en HM CINAC como investigador del programa Miguel Servet, y nos habla de esta enfermedad y de su hasta ahora misterioso origen.

CINAC fachada Javier Blesa, neurocientífico de CINAC "Nuestro objetivo es curar la enfermedad de Parkinson"

Darío Pescador: ¿Cuáles son las actividades del laboratorio y las principales áreas de investigación?

Javier Blesa: Nuestro objetivo es curar la enfermedad de Parkinson. El centro se pensó completamente centrado en la enfermedad de Parkinson, aunque tocamos algunas otras áreas, porque al final es inevitable tratar cosas derivadas de otras enfermedades, colaborar con otros investigadores, etc. Pero nuestro objetivo final sería curar la enfermedad de Parkinson. Es nuestro sueño.

El centro está dirigido por el Dr. Obeso, un neurólogo especializado en enfermedad de Parkinson, y muchos de nosotros somos discípulos suyos, nos hemos formado con él, trabajamos con él, y con esa idea comenzamos la mayoría de nosotros aquí, y luego hemos ido creciendo.

Nuestro laboratorio está centrado en descubrir por qué se mueren las neuronas dopaminérgicas. Son unas neuronas que producen dopamina y que se mueren muy selectivamente en el cerebro de los pacientes con enfermedad de Parkinson.

DP: ¿Cuál es el origen de la enfermedad de Parkinson? Es una enfermedad que parece menos frecuente que la enfermedad de Alzheimer. ¿Qué es lo que falla en el cerebro en esta enfermedad?

JB: Efectivamente es menos prevalente que la enfermedad de Alzheimer, y lo que empieza a fallar es que comienzan a morir las neuronas dopaminérgicas. ¿Qué es lo que desencadena que esas neuronas se mueran o comiencen a morirse? No lo sabemos. Se sabe que esas neuronas comienzan a morirse mucho antes de la aparición de los primeros síntomas. motores.

En el momento que se detecta el temblor, ya se han muerto el 50-60% de las neuronas que producen dopamina en el cerebro

Normalmente cuando a un paciente le diagnostican enfermedad de Parkinson es porque tiene algún síntoma motor. Una lentitud, rigidez, sobre todo temblor, un pequeño temblor por ejemplo, que es lo que todos conocemos. En ese momento ya se han muerto el 50-60% de las neuronas que producen dopamina en el cerebro.

DP: La dopamina es otro de los caballos de batalla de la desinformación, porque se habla mucho de ella en relación a las redes sociales, a la adicción a las pantallas. Hay personas que hacen ayunos de dopamina, quitándose todos los estímulos, pensando que así se “resetean” las neuronas que producen dopamina. Peor aunque se piensa que tiene que ver con la recompensa, en realidad es muchísimo más, ¿no es así?

JB: Exactamente. Es un neurotransmisor fundamental en el cerebro, y afecta a determinadas funciones, como, por ejemplo, el movimiento, que son clave, y que en el caso de enfermedades como la enfermedad de Parkinson o incluso la enfermedad de Huntington, en la que también están afectadas neuronas relacionadas con la dopamina, se nota mucho, es muy evidente, y eso hace que sea más fácil de ver para la gente normal.

Igual pasa con la recompensa o con las adicciones, que es muy llamativo, porque cuando tienes un exceso de dopamina puede haber problemas de impulsividad y trastornos que a la gente le llaman mucho la atención.

DP: El tratamiento que hay hasta ahora del Parkinson está basado en suplementar esa dopamina. ¿Hasta qué punto funciona esto?

JB: Bueno, eso funciona muy bien. Cuando se te mueven las neuronas, te falta la dopamina en el cerebro y entonces lo que haces es, efectivamente, suplementarla, reemplazar la dopamina que tu cerebro produce por una dopamina exógena que damos en una pastilla.

Funciona muy bien durante 6, 7, 8 años, en el que el cerebro es capaz de asimilar esa dopamina exógena y de controlarla. El problema es que a medida que van pasando los años los pacientes cada vez necesitan más dopamina y la necesitan más frecuentemente. De alguna forma, el cerebro, a medida que le vas dando más y más y más dopamina, no sabe controlarla y se producen una serie de movimientos involuntarios que denominamos disquinesis, que entonces son como trastornos de movimiento.

Un corte del cerebelo muestra proteínas que han atravesado la barrera hematoencefálica, un paso crucial para el tratamiento del Parkinson
Un corte del cerebelo muestra proteínas que han atravesado la barrera hematoencefálica, un paso crucial para el tratamiento del Parkinson. Quo

DP: A partir de ese momento, ¿cuáles son las opciones de tratamiento?

JB: En la actualidad, afortunadamente, yo creo que los pacientes de enfermedad de Parkinson tienen varias opciones. Una es la cirugía del Parkinson, que llamamos la estimulación cerebral profunda, que es introducir un electrodo en el núcleo subtalámico de tal manera que lo inhibimos. El núcleo subtalámico es un núcleo muy pequeñito en el cerebro que es clave en el control de muchas funciones, entre ellas el movimiento. Cuando lo lesionamos o lo inhibimos con un electrodo se produce una corrección, y desaparecen los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson. Eso hace que los pacientes puedan disminuir la cantidad de globodopa que reciben y se tiene un control mayor sobre los síntomas.

Donde antes te tenían que hacer una cirugía e introducirte un electrodo en el cerebro, ahora se hace sin necesidad de abrir la cabeza al paciente.

Eso no frena la enfermedad. Como las neuronas se siguen muriendo, porque todavía no hemos encontrado el origen de la enfermedad, los pacientes acaban teniendo otra serie de síntomas que van apareciendo poco a poco. Pero los trastornos motores, que es lo que más quizá afecta a los pacientes en su calidad de vida sí que se pueden solucionar con cirugía del Parkinson.

Lo que está ahora más de moda y de lo que somos pioneros en el CINAC, que es la HIFU, siglas de High Intensity Focus Ultrasound, que es lesionar el núcleo subtalámico por ultrasonidos. Donde antes te tenían que hacer una cirugía e introducirte un electrodo en el cerebro, algo que duraba muchas horas, pues ahora se hace de manera totalmente no invasiva con ultrasonidos en unas pocas horas, sin necesidad de abrir la cabeza al paciente.

DP: ¿Cómo se hace para no lesionar las otras neuronas que hay alrededor?

JB: Muy buena pregunta. Esto es una tecnología que está avanzando muchísimo. En primer lugar, se hace con una resonancia magnética del propio paciente. Eso te permite seleccionar exclusivamente el núcleo subtalámico, la zona que tú quieres lesionar. También se hace para pacientes con temblor esencial en el tálamo. Otra de las características de la técnica, aparte de ser no invasiva, es que es focal. Eso te permite lesionar solamente aquello que quieres lesionar.

Obviamente, esto está mejorando con los años. Cuando empezaron aquí en el CINAC, el tratamiento duraba 6-7 horas y ahora lo hacen en 2 horas. El equipo se siente más seguro, lo hace más rápido, está más confiado, los pacientes también, y se nota todo.

DP: ¿Qué es lo que sabemos hasta ahora sobre cuál es la posible causa y cómo se puede evitar?

JB: Realmente, sobre la causa no se sabe nada. Es verdad que hay muchas teorías que circulan por ahí. Seguramente habrás oído hablar de los pesticidas, los herbicidas, todo lo que rodea al mundo rural. Este tipo de compuestos agrícolas están muy relacionados con la enfermedad de Parkinson.

También se ha hablado de infecciones virales recientemente con el COVID, y hay estudios que han encontrado que los pacientes después de estar infectados con COVID podrían llegar a desarrollar Parkinson, pero en realidad eso no está probado.

La teoría de los virus encaja muy bien porque el cerebro, el sistema nervioso central, está muy protegido por la barrera hematocefálica. La única manera de entrar al cerebro, digamos, por un virus, es a través del estómago, a través del sistema nervioso entérico, o a través del olfato, por ejemplo. Dos de los síntomas que tienen frecuentemente los pacientes de enfermedad de Parkinson, muchos años antes de desarrollar, los síntomas motores, son estreñimiento o pérdida de olfato.

DP: ¿Hay forma de impedir que mueran las neuronas dopaminérgicas?

Pues realmente eso es lo que todos queremos saber, pero no hay una respuesta. Hay un montón de experimentos en curso pero realmente no sabemos cómo evitar que se mueran, porque ni siquiera sabemos cómo se mueren, los mecanismos que hacen que se mueran. Es una pregunta que ahora mismo no tiene respuesta.

Lo que sí podemos hacer es enlentecer la muerte de esas neuronas. Si a un paciente de Parkinson le retrasas la enfermedad o los síntomas dos, tres años, ganaría muchísima calidad de vida.

DP: Igual que hay factores ambientales que pueden influir en el desarrollo de la enfermedad, ¿hay factores ambientales o de estilo de vida que pueden prevenirla?

JB: Hay estudios que sugieren que, por ejemplo, ingerir café, o fumar, parece que neuroprotege. Esto hay que tratarlo con mucho cuidado porque no quiere decir que fumar te proteja contra el Parkinson. Todos sabemos que fumar es una de las peores cosas que puedes hacer en términos de salud, pero es verdad que existen estudios epidemiológicos que dicen que la nicotina o la cafeína podrían proteger frente al Parkinson.

Es verdad que no hay una única cosa a la que puedas culpar ni una única cosa que puedas decir, si tomo esto no voy a tener Parkinson, eso no existe.

DP: ¿Cuántos años crees que pueden faltar para que tengamos, si no curada, controlada la enfermedad de Parkinson?

JB: Entre tú y yo, yo diría que muchos, pero no quiero lanzar un mensaje pesimista porque yo creo que en breve la enfermedad se podrá ser controlada de mejor manera. Yo en los últimos años he visto mucha mejoría. Ahora tenemos técnicas como abrir la barrera hematocefálica, el HIFU, o estudios para demostrar si lesionar el núcleo subtalámico de manera temprana enlentece la enfermedad. Todo ese tipo de cosas van mejorar la calidad de vida de los pacientes, retrasar la enfermedad, controlarla. Evitar la enfermedad, yo diría que tardaremos un poquito más todavía pero yo espero llegar a verlo.

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