La NASA encuentra una peligrosa base nuclear secreta en Groenlandia

La NASA ha cartografiado Camp Century, base nuclear de la Guerra Fría sepultada bajo el hielo de Groenlandia que podría contaminar el Ártico con sus residuos tóxicos
En abril de 2024, durante un vuelo rutinario de medición del hielo groenlandés, el científico Alex Gardner vio en la pantalla de su radar algo que nadie esperaba encontrar. “Buscábamos el lecho del hielo y apareció Camp Century. Al principio no sabíamos qué era”, declaró Gardner, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Lo que el sistema había localizado, enterrado bajo treinta metros de hielo y nieve acumulados en más de medio siglo, era una ciudad: veintiún túneles con hospital, sala de cine, iglesia, tienda y los residuos de un reactor nuclear, todo ello sellado desde 1967.

Un radar que mira hacia los lados
El instrumento que realizó el descubrimiento es el UAVSAR (siglas en inglés de Radar de Apertura Sintética para Vehículo Aéreo No Tripulado), un sistema de microondas que viaja a bordo de un Gulfstream III y que, a diferencia del radar convencional de penetración de hielo (que apunta hacia abajo), también explora hacia los lados generando imágenes tridimensionales del subsuelo. El vuelo sobre el noroeste de Groenlandia, a unos 240 kilómetros de la Base Espacial de Pituffik, tenía como objetivo calibrar modelos de capas de hielo.
Camp Century emergió como un hallazgo completamente inesperado. “Las estructuras individuales de la ciudad secreta son visibles de una manera en que nunca antes lo habían sido”, explicó el glaciólogo Chad Greene, también del JPL. La NASA publicó las imágenes en su Observatorio de la Tierra el 25 de noviembre de 2024.
Lo que esconden veintiún túneles
Camp Century fue construida en 1959 por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos bajo la cobertura de ser un laboratorio polar de investigación científica. Su propósito real era el Proyecto Iceworm: alojar hasta seiscientos misiles nucleares de alcance medio en una red de túneles excavados en el hielo groenlandés, lo bastante próximos a la Unión Soviética para alcanzar sus principales ciudades en cuestión de minutos.
La base llegó a albergar a dos centenares de soldados y disponía de hospital, teatro, iglesia y tienda, todo ello alimentado por un reactor nuclear portátil (el primero instalado sobre hielo). En 1967, los ingenieros comprobaron que el hielo se desplazaba más deprisa de lo calculado y amenazaba la integridad de los túneles. Abandonaron el proyecto. El secreto no fue desclasificado hasta 1997.
Doscientos mil litros de diésel y residuos radiactivos
Al marcharse, el Ejército dejó lo que no podía sacar. Según las estimaciones de investigadores de la Universidad de Colorado Boulder, el emplazamiento contiene en la actualidad unos 200.000 litros de diésel, 24 millones de litros de aguas residuales (incluidas las fecales de años de ocupación), refrigerante radiactivo procedente del reactor y policlorobifenilos (PCB) de la maquinaria y los transformadores. En 1959, los ingenieros dieron por supuesto que la nieve lo cubriría todo de forma permanente. Era una hipótesis razonable con los datos disponibles entonces. El problema es que el clima ha cambiado.
La cuenta atrás que no se puede detener
El climatólogo William Colgan, de la Universidad de York, publicó en 2016 el primer análisis detallado de lo que le espera a Camp Century. Sus simulaciones climáticas arrojaron una conclusión perturbadora: el emplazamiento podría pasar a perder más nieve de la que gana antes de 2090.
“Las simulaciones indican que, en lugar de nevadas perpetuas, el sitio podría transitar de acumulación neta a ablación neta a partir de 2090.” — William Colgan, Universidad de York
Lo que hace ese umbral especialmente preocupante es su carácter irreversible: una vez que la balanza se incline hacia el deshielo, el hielo no volverá a acumularse al ritmo necesario para mantener los residuos sepultados. Los contaminantes comenzarían a desplazarse hacia la superficie y, en última instancia, hacia el océano Ártico.
El problema tiene además una dimensión política: los residuos fueron enterrados sin el conocimiento ni el consentimiento de Dinamarca o Groenlandia, lo que convierte Camp Century en un asunto de soberanía pendiente de resolver entre tres países.
El radar de la NASA ha devuelto Camp Century al presente de una manera que los archivos desclasificados no podían: con geometría real, con profundidades medidas y con estructuras identificables. Los túneles siguen ahí. El diésel y los residuos nucleares también. Lo que ha cambiado es el reloj de arena que los mantenía a salvo, y ese reloj no tiene vuelta atrás.
Referencia
- The abandoned ice sheet base at Camp Century, Greenland, in a warming climate — Geophysical Research Letters (2016)
Si quieres conocer otros artículos parecidos a La NASA encuentra una peligrosa base nuclear secreta en Groenlandia puedes visitar la categoría CURIOSIDADES.
Continúa Leyendo