La dama del té se equivocó: revisado el experimento que cambió la ciencia moderna
Un análisis historiográfico revisa el mito fundacional de la estadística: la "dama del té" que decía distinguir si se había echado primero la leche probablemente falló en dos de las ocho tazas.
Corría la década de 1920 en la estación experimental de Rothamsted, en Inglaterra, cuando una bióloga especializada en algas llamada Muriel Bristol afirmó, durante una pausa para el té, que podía distinguir si a su taza se le había echado primero la leche o primero el té. Un joven estadístico llamado Ronald Fisher, escéptico, decidió ponerla a prueba. De ahí nació uno de los experimentos más citados en la historia de la ciencia. Sin embargo, un análisis publicado en la revista Significance sugiere que la versión que todos conocemos no es exactamente lo que ocurrió.
Dos versiones del mismo té
Durante décadas circuló la idea de que Bristol acertó las ocho tazas de ocho, un resultado que, por pura probabilidad, sería casi imposible de lograr al azar. Esa es la versión que popularizó el libro The Lady Tasting Tea, de David Salsburg, publicado en 2001. Ahora bien, el investigador John T. E. Richardson ha revisado un relato anterior y menos conocido: el de Joan Fisher Box, hija del propio y su biógrafa, que da a entender que Bristol acertó "más de las suficientes" tazas para defender su caso, no las ocho completas.
Richardson concluye que la versión de la hija de Fisher es la más fiable de las dos. Según su reconstrucción, Bristol probablemente cometió dos errores sobre las ocho tazas, lo que arroja una probabilidad de acierto por puro azar de 0,243. Richardson traduce ese resultado en términos llanos: "no habría sido significativamente diferente de lo que cabría esperar por azar", una cifra que apenas tiene peso estadístico.
El detalle que casi nadie cuenta
¿Quién preparó realmente las tazas? No fue Fisher. El experimento lo diseñó él, pero fue William Roach, el prometido de Bristol (y más tarde su marido), quien las sirvió. El propio Fisher llegó a declarar que él "nunca realizó" el experimento: se limitó a idearlo y presenciarlo. Ese matiz, poco repetido en las versiones populares, encaja con una historia que se ha ido puliendo con el tiempo hasta volverse más redonda de lo que fue en realidad.
Un trabajo posterior, publicado en 2024 en PLOS ONE, ha modelado el experimento con una red bayesiana (una herramienta estadística que calcula probabilidades a partir de la evidencia disponible) y ha calculado que, si Bristol hubiera acertado de verdad las ocho tazas, la probabilidad de que tuviera una capacidad real de discriminación sería del 83,9 por ciento, frente a solo el 1,2 por ciento bajo el supuesto de puro azar. Ese cálculo no confirma que acertara las ocho: solo muestra cuánto habría cambiado la conclusión si lo hubiera hecho.
Por qué el mito sobrevive igual
El experimento, exacto o exagerado, dio origen al diseño experimental aleatorizado y al test exacto de Fisher, dos herramientas que hoy siguen sosteniendo buena parte de la investigación biomédica y social. La leyenda de las ocho tazas perfectas se sigue contando en las aulas de estadística de medio mundo, probablemente porque una victoria total es más fácil de recordar que un resultado ambiguo con dos fallos.
Una anécdota con un final redondo se recuerda mejor que una con matices, aunque solo la segunda suele ser la que de verdad ocurrió. Tampoco hace falta desmontar el mito de las ocho tazas para apreciar el mérito real de aquella tarde de té: dio origen a una herramienta estadística que, 90 años después, sigue decidiendo si un fármaco funciona.
REFERENCIAS
- Richardson, John T. E. "A Closer Look at the Lady Tasting Tea". Significance, vol. 18, n.º 5, pp. 34-37 (2021). DOI: 10.1111/1740-9713.01572
- Xie, Gang. "A Bayesian network for modelling the Lady tasting tea experiment". PLOS ONE, 19(7): e0307866 (2024). DOI: 10.1371/journal.pone.0307866
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