Un insecto usaba ultrasonidos mucho antes de que hubiera murciélagos

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Un fósil de 165 millones de años conserva la huella acústica de un pariente extinto del grillo que cantaba en frecuencias que ningún oído humano capta

Imagina un bosque en la actual Mongolia Interior, hace 165 millones de años. Entre helechos y coníferas, un insecto del tamaño de un pulgar frota sus alas delanteras, una contra otra, y emite un chirrido tan agudo que ningún mamífero de su tiempo podría haberlo oído. Ahora, por primera vez, ese sonido puede escucharse: un equipo de científicos ha logrado reconstruirlo a partir de la huella fosilizada de las alas.

Índice
  1. Un fósil que guarda una partitura
  2. El problema de cantar antes de que exista quien te escuche
  3. Los límites de una reconstrucción
  4. REFERENCIAS

Un fósil que guarda una partitura

El truco no está en encontrar tejido blando conservado, algo casi imposible a esa escala de tiempo. La clave está en leer una estructura muy concreta: la lima y el raspador que estos insectos usaban para producir sonido, el mismo mecanismo con el que un grillo actual frota sus alas para cantar. Los investigadores, liderados por Jun-Jie Gu, analizaron veinte fósiles excepcionalmente conservados de nueve especies emparentadas con los grillos y las katídidas, halladas en la formación de Jiulongshan. Con láseres, modelos biomecánicos y una herramienta de inteligencia artificial entrenada con insectos actuales, tradujeron la geometría de esas alas fósiles en frecuencias de sonido.

El resultado, publicado en la revista PNAS, es casi una partitura paleontológica. La mayoría de las especies cantaban en tonos puros de entre cinco y siete kilohercios, dentro del rango que percibe un oído humano, parecido al de los grillos de tu jardín. Sin embargo, una de ellas, bautizada Sigmaboilus peregrinus, cantaba por encima de los veinte kilohercios, ya en territorio ultrasónico, inaudible para nosotros y, más importante todavía, para casi cualquier depredador de su época.

El problema de cantar antes de que exista quien te escuche

Aquí está la parte que cambia el relato habitual. Durante décadas se ha dado por hecho que los insectos nocturnos desarrollaron el canto y el oído ultrasónicos como respuesta a los murciélagos, que cazan guiándose por ecolocalización y son capaces de detectar el chirrido de un grillo a varios metros. Es una historia de armas evolutivas: el depredador afina el radar, la presa aprende a susurrar donde el radar no llega. Ahora bien, los murciélagos, según el registro fósil, no aparecen hasta decenas de millones de años después de que este insecto ya cantara en ultrasonidos.

¿Para qué cantar, entonces, en una frecuencia que nadie puede oír? Los autores del estudio apuntan a dos posibilidades, no excluyentes entre sí. Puede que los primeros mamíferos nocturnos, mucho antes de que evolucionaran los murciélagos, ya tuvieran cierta sensibilidad a sonidos agudos, y que cantar bajito fuera una forma de cortejar sin atraer su atención. O puede que la competencia fuera entre los propios insectos: en un bosque lleno de especies cantando a la vez, subir la frecuencia sería una manera de que tu pareja potencial te oyera sin confundirte con el vecino. El ultrasonido, en ese caso, no habría nacido para escapar de un depredador, sino para no perderse entre el ruido de los demás cantores.

Los límites de una reconstrucción

Nadie grabó nada hace 165 millones de años, así que no sabemos cómo era exactamente el canto de este grillo prehistórico. El modelo funciona bien para predecir la frecuencia dominante, pero no puede garantizar el ritmo exacto del canto, ni si el insecto lo modulaba, ni cómo sonaba en un bosque real con viento, lluvia u otros animales de fondo. Además, la muestra son veinte fósiles de un único yacimiento chino: no sabemos si esta capacidad ultrasónica estaba extendida por otros continentes o era un fenómeno local, como ocurre hoy con muchos grillos y saltamontes de distribución muy restringida.

Queda una pregunta abierta que ningún láser va a resolver todavía: si el ultrasonido no nació como defensa contra los murciélagos, ¿cuántas otras adaptaciones que damos por hechas como "carreras armamentísticas" resultarán, cuando alguien se moleste en mirar el fósil con suficiente detalle, haber llegado antes que su supuesta causa?

REFERENCIAS

Gu, J-J., Montealegre-Z, F., Jonsson, T., Woodrow, C., et al. "Reconstruction of an extinct soundscape reveals ultrasonic communication in the Jurassic." Proceedings of the National Academy of Sciences, 123(36), e2615107123, 2026.

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