¿Por qué va la gente a las manifestaciones? No es por indignación
Un metaanálisis de 181 estudios revela que las redes de contactos y el interés político predicen la participación en protestas mejor que el agravio personal.
La imagen del ciudadano que sale a manifestarse porque ha perdido el empleo, porque desconfía del gobierno o porque siente que el sistema le ha fallado parece intuitivamente sólida. Los movimientos de protesta se asocian de forma casi automática con el malestar, la frustración y la indignación.
Un metaanálisis publicado en Science Advances pone en cuestión esa imagen con los datos más amplios reunidos hasta la fecha: tras examinar 181 estudios con base en encuestas y más de 1.800 estimaciones estadísticas acumuladas en seis décadas de investigación, las autoras concluyen que lo que distingue a quien participa en marchas y manifestaciones es, sobre todo, estar integrado en redes de contactos y tener un interés activo por la política, factores que superan con claridad al malestar económico o la desconfianza institucional.
Seis décadas de encuestas en 181 estudios
Shelley Boulianne (Mount Royal University, Canadá) y Jennifer Earl (Universidad de Delaware, EE. UU.) construyeron el corpus más exhaustivo publicado hasta ahora sobre los predictores de la participación en protestas físicas. El análisis abarca 181 estudios con diseño de encuesta publicados entre 1965 y 2023, centrados exclusivamente en marchas y manifestaciones presenciales, con exclusión de peticiones en línea, boicots y otras formas de activismo digital.
La ideología de izquierdas, la juventud, el nivel educativo elevado y residir en entornos urbanos se asocian a una mayor participación
La muestra agregada incluye centenares de miles de participantes procedentes principalmente de democracias occidentales. Las autoras extrajeron más de 1.800 estimaciones estadísticas sobre qué factores se asocian con salir a la calle, y las analizaron en conjunto para identificar los predictores más consistentes a lo largo del tiempo y los contextos.
Las redes de contactos y la ideología, los mejores predictores
El interés por la política resultó ser uno de los indicadores más potentes: quienes siguen con regularidad los asuntos políticos tienen una probabilidad muy superior de participar en manifestaciones. La pertenencia a organizaciones de base, como sindicatos, asociaciones comunitarias o grupos de voluntariado, mostró también una asociación robusta y consistente.
La ideología de izquierdas, la juventud, el nivel educativo elevado y residir en entornos urbanos se asocian asimismo a una mayor participación. El uso de redes sociales emergió como predictor relevante en los estudios más recientes, lo que apunta a que las plataformas digitales funcionan principalmente como amplificadores de redes de contacto ya existentes. Todos estos factores comparten un denominador: implican integración en estructuras sociales o exposición continuada a información política.
La paradoja del agraviado que no protesta
El hallazgo más contraintuitivo del metaanálisis es la debilidad de los predictores asociados al malestar personal. Los bajos ingresos, el desempleo, la insatisfacción económica y la desconfianza en el gobierno resultaron predictores débiles o inconsistentes a lo largo de las seis décadas estudiadas.
La conclusión es que la mayoría de las personas que comparten las ideas de quienes salen a la calle no participan en la protesta, aunque estén igual de convencidas de la causa. Movilizarse requiere un ingrediente adicional al agravio: redes que faciliten la coordinación, entornos que reduzcan los costes de participar y un grado de implicación política suficiente para dar el paso.
El estudio arrastra la limitación de trabajar principalmente con datos de democracias occidentales, donde protestar tiene un coste legal y personal relativamente bajo. En contextos autoritarios, donde la represión es una consecuencia real de la participación, los factores que llevan a alguien a asumir ese riesgo podrían distribuirse de otra forma.
Aun así, la coherencia de los resultados a lo largo de seis décadas y en contextos muy diversos ofrece una base sólida para revisar la imagen del manifestante como alguien movido ante todo por la indignación.
REFERENCIA
- Most people who agree with you won't protest: Predictors of marches and demonstrations from six decades of research — Boulianne y Earl, Science Advances (2026)
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