¿El final del láser para la miopía? Una corriente eléctrica puede bastar
Un equipo de investigadores ha conseguido remodelar la córnea con pulsos eléctricos en menos de un minuto, sin incisiones ni láser.
Cada año, más de cuatro millones de personas se someten a una operación de corrección de miopía con láser en EE.UU. El procedimiento dura unos minutos y funciona quemando con un láser la superficie de la córnea hasta cambiar su curvatura, pero no está exento de riesgos. Los efectos secundarios incluyen el ojo seco, la visión borrosa, la sensibilidad a la luz y la aparición de deslumbramientos o halos alrededor de las luces por la noche, además de riesgos menos frecuentes como correcciones insuficientes o excesivas que requieran otra intervención.
Ahora, los investigadores de Occidental College y la Universidad de California en Irvine han desarrollado una alternativa que consigue el mismo resultado con electricidad, una lente de platino y sin tocar el tejido.
Cómo funciona el remodelado electromecánico
El hallazgo comenzó como un accidente de laboratorio. Brian Wong, cirujano e investigador en la Universidad de California en Irvine, estudiaba los tejidos vivos como si fueran materiales moldeables cuando descubrió que una corriente eléctrica de baja intensidad podía alterar su estructura interna sin destruirlos. «El efecto completo fue descubierto por accidente. Estudiaba los tejidos vivos como materiales moldeables y descubrí todo este proceso de modificación química», explica.
La técnica, bautizada como remodelado electromecánico (EMR), funciona mediante una lente de platino que cubre la córnea y actúa como electrodo. Al aplicar una pequeña diferencia de potencial eléctrico, el dispositivo genera gradientes de pH en el tejido que disuelven de forma reversible los enlaces entre las fibras de colágeno. La córnea queda entonces lo suficientemente blanda para adoptar una nueva curvatura. Cuando se retira la corriente, el tejido recupera su rigidez ya con la forma nueva.
Diez córneas de conejo como primer resultado
El equipo ha publicado sus primeros resultados en la revista ACS Biomaterials Science & Engineering. Las pruebas se realizaron sobre doce globos oculares de conejo ex vivo, preparados para simular miopía. Diez de ellos alcanzaron la potencia óptica de enfoque deseada. El procedimiento duró aproximadamente un minuto, un tiempo similar al de la cirugía LASIK. Las mediciones posteriores confirmaron que las células corneales sobrevivieron al proceso cuando los gradientes de pH se mantuvieron dentro de los parámetros controlados.
En un análisis adicional mediante microscopía de segunda generación armónica, se comprobó que la organización del colágeno corneal se preservaba tras el tratamiento, lo que sugiere que el tejido no sufre daños estructurales visibles.
Sin cicatriz, sin tejido destruido
Michael Hill, químico en Occidental College, sitúa la diferencia respecto al LASIK en un plano conceptual. «El LASIK es simplemente una forma elegante de hacer cirugía tradicional. Sigue tallando tejido, solo que con un láser», señala. El remodelado electromecánico, en vez de eliminar tejido corneal, lo deforma temporalmente para que adopte una nueva geometría permanente.
Esa diferencia tiene consecuencias prácticas. La técnica podría ser reversible si se aplicara en sentido contrario, algo imposible con el LASIK. El equipamiento necesario es más sencillo y potencialmente mucho más barato que un láser excimer de precisión industrial. Los investigadores señalan además que el método podría usarse para revertir ciertas opacidades corneales, los llamados leucomas, que hoy solo tienen tratamiento mediante trasplante.
El camino hacia la clínica
Hill es preciso sobre la distancia que separa estos resultados de cualquier aplicación médica real. «Hay un largo camino entre lo que hemos hecho y la clínica. Pero, si llegamos allí, esta técnica es ampliamente aplicable, mucho más barata y potencialmente reversible», afirma.
Las pruebas se han realizado hasta ahora en tejidos aislados, fuera del ojo de un animal vivo. El siguiente paso son los estudios in vivo en conejos, que determinarán si la técnica funciona en un sistema biológico completo, con irrigación sanguínea y respuesta inmune activas. De esas pruebas depende también saber si la nueva forma de la córnea se mantiene estable a lo largo del tiempo. Queda por evaluar además si el método puede corregir otros defectos refractivos además de la miopía, como la hipermetropía o el astigmatismo.
El remodelado electromecánico supone una aproximación distinta a un problema que la medicina lleva décadas resolviendo con cuchillas y láseres. Que el primer resultado exitoso viniera de un accidente de laboratorio da idea de cuántos caminos permanecen sin explorar en la cirugía ocular. Si las pruebas en animales vivos confirman lo que se ha visto en tejidos ex vivo, los cuatro millones de personas que cada año se plantean corregir su visión dispondrán de una opción más.
REFERENCIA
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