¿Por qué está bajando el precio de los coches eléctricos? La aritmética del Geely E2 lo explica
Uno de cada tres turismos matriculados en España en septiembre llevaba enchufe. Baterías más baratas y motores que desperdician menos energía explican por qué llegan modelos 100% eléctricos como el Geely E2 con precios cada vez más cercanos a los de un gasolina.
Los eléctricos puros y los híbridos enchufables sumaron 31.945 matriculaciones en septiembre, según Anfac. Son un 56 % más que un año antes y el 34 % del mercado de turismos, diez puntos más. Entre las novedades figura el Geely E2, un utilitario eléctrico que permite poner cifras a un cambio de fondo en el precio de estos coches.
Una batería un 93 % más barata
Por dentro, una batería de coche eléctrico se parece a un gran conjunto de pilas recargables colocadas en bloque y vigiladas por un ordenador que controla la carga y la temperatura. En cada una de esas pilas hay dos extremos que guardan litio, separados por un líquido y una lámina muy fina que impide que se toquen. Uno de los extremos suele ser de grafito, el mismo material que la mina de un lápiz, y el otro, de un compuesto metálico. Ahí se decide buena parte del precio. Algunas baterías llevan compuestos con níquel, manganeso y/o cobalto, metales caros y de suministro delicado. Las LFP, como las del Geely E2, utilizan fosfato de hierro y litio, que es un material más abundante y barato. Al enchufar el coche, los electrones del litio viajan hacia uno de los extremos, y al conducir regresa al otro. Ese vaivén genera la corriente eléctrica que mueve el motor.
En 2010, producir cada kWh de batería –no lo que costaba cargarla– requería unos 1.300 euros de inversión. Es decir, fabricar una batería de 100 kWh suponía 130.000 euros, lo que impedía que los fabricantes de automóviles ofrecieran modelos con capacidades superiores a los 16 o 20 kWh. Hoy, el abaratamiento de los precios ha hecho posible coches con más capacidad; es decir, con "depósitos" más grandes si nos atenemos a la terminología de los coches de combustión: los automóviles eléctricos consumen kWh en lugar de litros como hacen los modelos con motores térmicos. Y eso se traduce en más autonomía.
La estimación con los precios actuales para una batería de 35 kWh, como la que lleva el modelo más básico del Geely E2, costaría hoy unos 3.100 euros. En 2010, habría superado los 45.000, es decir, una caída del 93 %.
El mérito no es solo de los ingenieros o del uso de materiales más baratos. Según la Agencia Internacional de la Energía, China produjo más del 80 % de las celdas de batería del mundo el año pasado con un coste un 56% inferior a las que se puedan fabricar en Europa. El organismo lo atribuye a una apuesta a gran escala por parte del país asiático caracterizada por años de inversión, apoyo público y creación de fábricas.
Los dueños de Volvo
Y el Geely E2 es uno de los resultados de esa gran apuesta. Todavía la marca no suena mucho en España, pero Geely es uno de los grandes grupos automovilísticos chinos. Fundado en 1986, entró en el sector del automóvil en 1997 y hoy agrupa marcas como Volvo, Polestar, Lynk & Co y Zeekr, además de su propia enseña, Geely Auto. Su expansión internacional comenzó en 2010, cuando adquirió Volvo a Ford, aunque su llegada a España se produjo hace apenas unos meses con modelos como el E2, el E5, el Starray y, más recientemente, el Monjaro.
La gama empieza con el Geely E2, un modelo de 4,135 metros de largo, 1,805 de ancho y 1,580 de alto, con una distancia entre ejes de 2,645 metros. Se ofrece con dos motores eléctricos. La versión básica monta uno de 60 kW (80 CV) con una batería de 35 kWh y una autonomía de 252 km. También está disponible con un motor más potente de 85 kW (115 CV) con 47 kWh de capacidad y autonomía de 345 km.

Al contrario de lo que ocurre con los coches con propulsores de combustión, en el Geely E2 el motor va detrás y son las ruedas traseras las que empujan el coche, en lugar de las delanteras. Pero su carácter no se parece al de un deportivo, sino al de un automóvil pensado para moverse por la ciudad, con una maniobrabilidad por encima de lo habitual: el diámetro de giro entre bordillos se establece en 9,9 m frente a los 10,4 m de un Peugeot 208, un modelo que mide prácticamente lo mismo.
Pero que sea un utilitario no impide un buen espacio de carga. El maletero trasero tiene una capacidad de 375 litros y crece hasta 1.320 al abatir los asientos. Bajo el capó, en el hueco que un gasolina reserva al motor, hay un segundo maletero de 70 litros, lo bastante grande para una maleta pequeña. Lo llaman frunk, de front y trunk, delantero y maletero en inglés. Tampoco la guantera es convencional. Se trata más bien de un cajón deslizante que permite un gran aprovechamiento del espacio.

Dos pantallas y un salpicadero que imita al móvil
Lo primero que llama la atención al sentarse a los mandos del Geely E2 son dos pantallas. La primera, de 8,8 pulgadas, hace las veces de cuadro de instrumentos. La segunda, de 14,6, se sitúa en el centro del salpicadero y concentra el sistema multimedia y los servicios conectividad. Se maneja como un teléfono, con gestos, con la voz y con ventanas que se superponen. Admite Apple CarPlay y Android Auto, y la activación a distancia de muchas de sus funciones.
El Geely E2 está disponible a partir de 19.780 euros, descuentos incluidos.
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