¿Cacahuetes para el alzhéimer? Sí, pero no cualquier cacahuete

cacahuetes

Un ensayo de la Universidad de Maastricht observó más flujo sanguíneo cerebral, algo más de memoria y una tensión arterial más baja en 16 semanas tomando dos puñados de cacahuetes, pero no cualquier cacahuete

El cerebro es un órgano caprichoso. Pesa apenas un 2 % del cuerpo, pero consume cerca de una quinta parte de la energía que gastamos, y depende por completo de que la sangre le lleve oxígeno y glucosa sin interrupción. Con los años, ese riego se va reduciendo, y esa caída se asocia con la pérdida de memoria y con un mayor riesgo de demencia. Un equipo de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos, ha comprobado que un gesto tan sencillo como comer unos 60 gramos de cacahuetes tostados al día puede invertir en parte esa tendencia.

Para medirlo, los investigadores usaron una técnica de resonancia magnética llamada marcaje arterial de espín. Funciona como un trazador sin inyecciones. El escáner "marca" magnéticamente el agua de la sangre que sube por el cuello y después mide cuánta llega a cada región del cerebro en un tiempo dado. Cuanto mayor es ese flujo, mejor irrigado está el tejido cerebral. Los vasos sanguíneos del cerebro tienen además otra función menos conocida. Responden a la insulina, la hormona que regula el azúcar, y esa respuesta es especialmente importante en las zonas que se encargan de la memoria.

Índice
  1. Cacahuetes con piel durante 16 semanas
  2. Un cerebro más sensible a la insulina
  3. Prometedor, aunque con matices
  4. REFERENCIA

Cacahuetes con piel durante 16 semanas

El ensayo, dirigido por el nutricionista Peter Joris, reclutó a 31 personas sanas de entre 60 y 75 años. Durante 16 semanas, cada participante comió a diario 60 gramos de cacahuetes tostados con piel y sin sal, unos dos puñados pequeños. En otro periodo de 16 semanas no tomó ninguno. Entre ambas fases hubo un descanso de ocho semanas, y el orden se decidió al azar. Así, cada voluntario sirvió de comparación consigo mismo.

Los resultados, publicados en Clinical Nutrition, mostraron que el flujo sanguíneo global del cerebro aumentó un 3,6 % tras la fase con cacahuetes, y un 4,5 % en la sustancia gris, donde se concentran los cuerpos de las neuronas. La memoria verbal también mejoró. En una prueba en la que había que recordar una lista de palabras al cabo de un rato, los participantes acertaron de media 1,4 palabras más, una mejora del 5,8 %. La tensión arterial sistólica (la máxima) bajó unos 5 milímetros de mercurio. En cambio, no hubo cambios en las funciones ejecutivas ni en la velocidad de reacción.

Un cerebro más sensible a la insulina

Un segundo análisis del mismo ensayo, publicado ahora en la revista Food & Function, ha ido un paso más allá. Los investigadores administraron insulina por vía nasal a los voluntarios, una forma de que llegue directamente al cerebro, y midieron cómo cambiaba el riego sanguíneo en respuesta. Tras la fase con cacahuetes, varias zonas del hemisferio derecho ligadas a la memoria, como el hipocampo, respondieron mejor a la insulina.

El dato es relevante porque la resistencia a la insulina en el cerebro se ha relacionado con el deterioro cognitivo y con la enfermedad de alzhéimer. "Estos resultados sugieren que una mejor respuesta del cerebro a la insulina en ciertas regiones puede contribuir a los beneficios cognitivos", explica Joris.

¿Qué tienen los cacahuetes para lograr este efecto? Los autores apuntan a varios candidatos. La piel es rica en polifenoles, compuestos antioxidantes de origen vegetal. Además, los cacahuetes aportan grasas insaturadas, fibra y L-arginina, un aminoácido que el organismo usa para fabricar óxido nítrico, una molécula que relaja los vasos sanguíneos y facilita el paso de la sangre.

Prometedor, aunque con matices

El estudio fue financiado por la Fundación del Peanut Institute, una organización sin ánimo de lucro dedicada a promover el consumo de cacahuete en Estados Unidos. Según los autores, la entidad no intervino en el diseño, el análisis ni la redacción. Aun así, es un dato que conviene tener presente, igual que el pequeño tamaño de la muestra. Treinta y una personas sanas durante cuatro meses permiten ver cambios en el riego cerebral, aunque quedan muy lejos de demostrar que los cacahuetes prevengan la demencia. Otro ensayo publicado este año en Frontiers in Nutrition, con 30 mayores con sobrepeso y quejas de memoria, no encontró mejoras cognitivas tras 12 semanas comiendo cacahuetes y crema de cacahuete.

Los resultados encajan con otros trabajos sobre frutos secos y cerebro, entre ellos los del estudio español PREDIMED, en el que una dieta mediterránea enriquecida con frutos secos se asoció con un mejor rendimiento cognitivo en personas mayores. Botánicamente, el cacahuete es una legumbre, aunque su perfil nutricional se parece mucho al de los frutos secos.

Si alguien quiere incorporarlos a su dieta, conviene elegirlos como en el estudio, tostados, con piel y sin sal. Los cacahuetes fritos y salados del aperitivo son otra historia. También hay que tener en cuenta las calorías, ya que 60 gramos aportan unas 350. Lo ideal es que ocupen el lugar de otro tentempié menos saludable.

REFERENCIA

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