La NASA avisa de que no siempre pueden desviar el asteroide asesino: miles de rocas “destruyeciudades” siguen ocultas en el cielo
Las misiones y estudios recientes, como el experimento DART, han demostrado que desviar un asteroide es físicamente posible, siempre que lo detectes con tiempo y tengas una misión lista. Pero el aviso lanzado el 18 de febrero por la NASA no habla de un impacto inminente, sino de un problema muy terrenal: los asteroides de tamaño medio siguen siendo difíciles de encontrar, y hoy no existe una “nave de respuesta rápida” preparada para salir disparada si una roca viene directa a por una ciudad.
A estos objetos se les llama “city-killers”, o «destruyeciudades», porque no son los asteroides gigantes que extinguen dinosaurios, pero sí pueden arrasar una gran área metropolitana. Muchos de ellos se acercan desde la dirección del Sol, donde el resplandor deja ciegos a los telescopios terrestres. Otros son oscuros, reflejan poca luz y se confunden con el fondo del cielo. Si se descubren tarde, la ventana de reacción se encoge de años a días, o incluso horas, y en ese escenario solo queda evacuar.
DART no puede desviar el asteroide si es tarde
Aquí entra DART, la prueba de 2022 en la que NASA estrelló una sonda contra Dimorphos, una pequeña luna del asteroide Didymos. DART demostró que es posible cambiar la órbita de un cuerpo celeste con un impacto cinético. El problema es que DART fue una demostración, no un dispositivo de defensa. Fabricar, probar y lanzar otra misión similar lleva tiempo.
La propia NASA apunta a que el cuello de botella no es tanto “saber pegar” como “saber dónde y cuándo”. De ahí la importancia de NEO Surveyor, un telescopio espacial diseñado para observar en infrarrojo, es decir, para buscar el calor de los asteroides que se camuflan en el brillo solar. Detectar antes significa ganar margen, y con margen aparecen opciones: caracterizar el objeto, afinar su órbita, decidir si conviene una misión de desvío o preparar una respuesta civil.
El presupuesto de la defensa planetaria
El artículo también enfoca la historia desde el dinero y la política, porque sin financiación sostenida no hay sensores, no hay lanzamientos y no hay redes de seguimiento robustas. Si aumentan las partidas de defensa planetaria, podrían beneficiarse empresas que fabrican detectores infrarrojos, integran telescopios, desarrollan software de seguimiento o aportan capacidad de lanzamiento. Incluso los sistemas terrestres, como radares y redes ópticas, entran en juego, porque la defensa no depende de un único instrumento, sino de un ecosistema que convierte puntos de luz en trayectorias fiables.
Si el tema del asteroide gana presencia mediática y política, las compañías de seguros tendrán que revisar sus modelos. El impacto de un asteroide es raro, pero es posible, y las economías de los países no están preparadas para enfrentarse a esa calamidad.
Que no cunda el pánico, pero toca prepararse: alertas más tempranas, planificar mejor y convertir la “capacidad demostrada” de repeler asteroides en “capacidad disponible”.
REFERENCIA
Orbital period change of Dimorphos due to the DART kinetic impact