La NASA anunció hoy en el Centro Espacial Johnson de Houston la tripulación de su próxima misión Artemis III, prevista para mediados de 2027

Artemis II regresó a la Tierra hace apenas dos meses después de completar el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna desde el programa Apollo. Esta tarde, en el mismo Centro Espacial Johnson de Houston donde se forjó la historia de las misiones Apolo, la NASA ha presentado a la tripulación que tomará el relevo. Artemis III no pisará la Luna, pero su éxito es la condición necesaria para que Artemis IV lo haga.

Los cuatro astronautas de Artemis III

Randy Bresnik, de 58 años, asume el rol de comandante. Piloto de combate de los marines y graduado de la academia TOPGUN, cuenta con dos misiones espaciales previas: un vuelo en el transbordador en 2009 y una larga estancia en la Estación Espacial Internacional en 2017, donde acumuló 149 días en órbita. «Nos sentimos enormemente honrados como tripulación de ser el eslabón que une la misión Artemis II que acabamos de presenciar y la Artemis IV que seguirá a la nuestra, cuando volveremos a posarnos en otro cuerpo celeste», dijo Bresnik ante los periodistas reunidos en Houston.

Luca Parmitano, de 49 años, representante de la Agencia Espacial Europea y piloto de pruebas de la Fuerza Aérea italiana, ocupará el asiento del piloto. Fue el primer comandante italiano de la ISS y ha protagonizado dos misiones de larga duración en la estación. Su designación supone también la tercera contribución de la ESA al programa Artemis: el módulo de servicio europeo que propulsará la cápsula Orion en esta misión será el tercero que Alemania entrega a la NASA en el marco de ese acuerdo. «No hacemos ningún sacrificio. Hacemos lo que amamos», declaró Parmitano con la economía de palabras que lo caracteriza.

Frank Rubio, de 49 años, médico de familia y piloto de helicópteros Black Hawk del Ejército, es especialista de misión. Rubio ostenta el récord estadounidense de permanencia continua en el espacio: 371 días a bordo de la ISS en 2022-2023, una estancia que se prolongó de forma imprevista cuando la nave Soyuz que debía traerlo de vuelta resultó dañada por un micrometeorto y hubo que esperar a una cápsula de reemplazo.

Andre Douglas, de 40 años, completa la tripulación como segundo especialista de misión. Ingeniero de pruebas y comandante de reserva de la Guardia Costera, será su primer viaje al espacio. Sirvió como tripulante de reserva en Artemis II, por lo que conoce bien los sistemas. «Que me den la oportunidad de servir en el programa Artemis siendo alguien que llegó hace relativamente poco es un honor enorme», dijo con visible emoción. Bob Hines actuará como tripulante de reserva y entrenará junto a los cuatro.

Qué hará Artemis III, y qué no hará

La misión está prevista para mediados de 2027, aunque un accidente ocurrido el mes pasado en las instalaciones de lanzamiento de Blue Origin en Cabo Cañaveral introduce cierta incertidumbre en esa fecha. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, ha declarado que el objetivo es lanzar antes de que acabe el año que viene.

El objetivo de Artemis III es claro y técnicamente exigente. La cápsula Orion, propulsada por el módulo de servicio europeo, llevará a los cuatro astronautas a órbita terrestre baja, donde deberán localizar, aproximarse y acoplarse con uno o los dos módulos de alunizaje comerciales, el Starship de SpaceX y el New Glenn de Blue Origin, que habrán sido lanzados de forma independiente. Es el primer ensayo real de las maniobras de rendezvous y docking entre Orion y los vehículos de alunizaje, una capacidad que no puede verificarse de forma completa en tierra y que es imprescindible para la siguiente misión.

Artemis IV, que en la secuencia del programa sería el primer alunizaje real desde Apollo 17 en 1972, depende de que Artemis III demuestre que esas maniobras funcionan con tripulación a bordo y con los vehículos reales, no con simulaciones. «Esta misión será una de las más complejas que la NASA haya emprendido», señaló Norm Knight, director de operaciones de vuelo de la agencia.

El contexto: un programa que avanza con más incertidumbres que certezas

El programa Artemis ha tardado más y costado más de lo previsto desde su concepción. Los recortes presupuestarios de la administración Trump en ciencia y exploración espacial, la presión de los contratos duales con SpaceX y Blue Origin, y las demoras acumuladas en el desarrollo del traje lunar han complicado el calendario. Artemis II se completó con dos meses de adelanto respecto a la última previsión, lo que fue recibido como una señal alentadora. El anuncio de hoy, dos meses exactos después de su amerizaje, mantiene ese ritmo de comunicación.

Lo que Artemis III añade al programa, más allá de la complejidad técnica, es una dimensión simbólica importante. Si la misión tiene éxito y la secuencia sigue según lo previsto, el regreso humano a la superficie lunar podría ocurrir antes de que termine esta década, cincuenta y seis años después de que Gene Cernan cerrara la escotilla del módulo lunar Challenger por última vez en diciembre de 1972.

Referencia