Un telescopio en el Teide detecta (a toro pasado) el asteroide que más cerca nos ha rozado
El sistema ATLAS-Teide, en el Observatorio del Teide, descubrió el 11 de agosto un asteroide de diez metros que un día después rozó la Tierra a solo 14.573 kilómetros
Catorce mil quinientos setenta y tres kilómetros, un poco menos de la distancia entre Madrid y Tokio. Esa es la distancia a la que un asteroide del tamaño de un autobús pasó junto a nosotros el 12 de agosto, cruzando incluso por debajo de la órbita de los satélites geoestacionarios. Nadie en la Tierra corrió peligro, pero el objeto, bautizado 2026 PC6, había sido invisible hasta apenas un día antes de rozarnos, y eso nos debería dar que pensar
Un ojo canario vigilando el cielo
Quien lo vio primero fue ATLAS-Teide, un telescopio instalado en el Observatorio del Teide, en Tenerife, y financiado por la NASA dentro del sistema internacional ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System). Lo detectó el 11 de agosto a la 01:50 hora canaria, apenas veinticuatro horas antes de su máximo acercamiento. "Objetos como 2026 PC6 son precisamente el objetivo prioritario del sistema ATLAS: descubrir cuerpos pequeños, oscuros y rápidos que se acercan a la Tierra y que permanecen invisibles hasta poco antes o después de su máxima aproximación", explica Javier Licandro, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) e investigador principal de ATLAS-Teide.
No es la primera vez que un objeto de este tamaño roza la Tierra sin previo aviso. Lo llamativo de 2026 PC6 es que, según el IAC, se trata del acercamiento más cercano registrado en todo 2026: ninguna otra roca conocida ha pasado tan pegada a nosotros en lo que va de año.
Cien mediciones para descartar el peligro
Tras el descubrimiento, astrónomos de distintos países coordinaron alrededor de un centenar de mediciones precisas de la posición del asteroide para calcular su órbita exacta. El resultado fue tranquilizador: en ningún momento existió riesgo de impacto, el objeto siguió su trayectoria y se alejó de la Tierra sin incidentes. Con solo diez metros de diámetro, tampoco habría causado un desastre planetario de haber entrado en la atmósfera: se habría desintegrado en el aire, como ocurrió con el bólido de Cheliábinsk aunque a una escala mucho menor.
La cuestión de fondo, la que de verdad importa a los programas de defensa planetaria, es otra: si un objeto de este tamaño puede escondernos hasta un día antes de rozarnos, ¿qué pasaría con uno solo un poco más grande y con peor trayectoria? Los sistemas como ATLAS no están pensados para adivinar el futuro lejano, sino para ganar horas, a veces solo eso, antes de que algo similar se acerque de verdad con intención de impactar.
Qué falta por saber sobre el asteroide
El IAC no ha publicado todavía un análisis detallado sobre la composición del asteroide ni sobre su origen orbital exacto, más allá de confirmar que se trata de un objeto cercano a la Tierra de tipo Apolo. Tampoco hay, de momento, un estudio revisado por pares sobre este suceso concreto: la información procede directamente de la nota de prensa institucional del instituto, sin que eso reste fiabilidad a los datos de distancia y fecha, verificados por la propia red de observación astronómica internacional.
Si un asteroide de diez metros pudo acercarse tanto sin que lo supiéramos hasta el último día, la próxima vez que alguien te diga que la Tierra está completamente vigilada, pregúntale con qué margen.
REFERENCIAS
- Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). "El telescopio del IAC ATLAS-Teide descubre un asteroide de 10 metros de diámetro que pasó 'rozando' la Tierra el 12 de agosto".
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