VIDEO: ¿Qué eran esas bolas de fuego sobre España el pasado fin de semana?

Bola de fuego a las 00h29 UT del 10 de septiembre

En apenas veinticuatro horas, la red española SMART captó dos bólidos de origen cometario (uno de ellos una superbola de fuego sobre el Mediterráneo) y un fugaz sprite rojo provocado por una tormenta cerca de Calar Alto.

A las 00:29 del 10 de septiembre, algo se encendió a noventa y ocho kilómetros de altura sobre la provincia de Ciudad Real y trazó una línea luminosa hacia el noroeste antes de apagarse a treinta y ocho kilómetros de altitud. Menos de veinticuatro horas después, a la 01:46 del día 11, otro fragmento mucho mayor entró en la atmósfera al noroeste de las islas Baleares, se encendió a ciento sesenta y cinco kilómetros de altura y recorrió el cielo hacia el este sobre el Mediterráneo hasta apagarse a setenta y cuatro kilómetros. Entre medias, una tormenta cerca del Observatorio de Calar Alto disparó algo todavía más difícil de cazar: un sprite, un relámpago rojo que dura entre tres y diez milisegundos.

Bola de fuego a las 00h29 UT del 10 de septiembre

Índice
  1. Una autopista de escombros de cometa cruza España
  2. El fantasma rojo que dura menos que un parpadeo
  3. Ocho estaciones que no duermen nunca
  4. REFERENCIAS

Una autopista de escombros de cometa cruza España

Los dos bólidos, según el análisis preliminar del profesor José María Madiedo, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), proceden de fragmentos desprendidos de un cometa que la Tierra atraviesa en esta época del año. Nosotros solemos imaginar un meteorito como una piedra que cae del cielo, pero la mayoría de los bólidos brillantes son en realidad granos de escombro cometario, del tamaño de una nuez o poco más, que se calientan por fricción con el aire a velocidades brutales.

El primero de estos dos entró a unos ciento veintiocho mil kilómetros por hora. El segundo, la superbola de fuego del día 11, iba todavía más rápido: unos doscientos treinta y ocho mil kilómetros por hora, lo bastante veloz como para cruzar la península de punta a punta en poco más de dos minutos si viajara en línea recta a ras de suelo.

Ese segundo bólido merece el calificativo de superbólido porque su brillo aparente superó, según los criterios habituales de la comunidad de observadores de meteoros, el de la Luna llena. Se fragmentó sobre aguas del Mediterráneo, lejos de cualquier costa, así que no hay restos que buscar en tierra firme, aunque la trayectoria quedó registrada con precisión gracias a las cámaras que vigilan el cielo español las veinticuatro horas del día.

El fantasma rojo que dura menos que un parpadeo

El tercer fenómeno de esa noche es el más difícil de explicar con una analogía sencilla. Un sprite es una descarga eléctrica que ocurre muy por encima de una tormenta, entre los cuarenta y los noventa kilómetros de altitud, cuando un rayo especialmente potente en la base de la nube libera un campo eléctrico que se propaga hacia arriba, hacia capas de la atmósfera mucho más enrarecidas.

Sprite de la gran tormenta en los alrededores de Calar Alto del 10 de septiembre

El resultado es un resplandor rojizo con forma de zanahoria o de medusa que apenas dura una fracción de segundo, tan breve que durante décadas los pilotos que lo veían de refilón tuvieron que convencer a la comunidad científica de que no se lo estaban inventando. Nosotros llevamos fotografiándolos de forma sistemática solo desde hace unas pocas décadas, y cada captura nueva sigue aportando datos sobre cómo se comporta la electricidad en las capas altas de nuestra propia atmósfera, un terreno que paradójicamente conocemos peor que la superficie de Marte.

Ocho estaciones que no duermen nunca

Nada de esto se habría registrado sin una infraestructura que rara vez sale en las noticias: la red del proyecto SMART, coordinada por Madiedo en colaboración con el Observatorio de Calar Alto (CAHA) y la estación del IAA en Sierra Nevada, con detectores repartidos entre Almería, Granada, Huelva, Toledo, Sevilla y Barcelona. Ocho puntos de observación que escrutan el cielo español cada noche, del mismo modo en que una red de sismógrafos vigila los terremotos, solo que aquí el temblor dura fracciones de segundo y viene del espacio.

Gracias a esa cobertura, un fenómeno que hace treinta años habría pasado inadvertido para la ciencia (aunque lo hubiera visto medio pueblo) queda hoy documentado con la hora exacta, la velocidad y la altitud de encendido y apagado.

Conviene no confundir la abundancia de bólidos con un peligro real: entran en la atmósfera decenas de fragmentos de este tipo cada noche en todo el planeta, y la inmensa mayoría se desintegra a decenas de kilómetros de altura sin llegar nunca a rozar el suelo. Lo verdaderamente inusual de esta noche de septiembre no fue el riesgo, sino la coincidencia de ver tres fenómenos atmosféricos distintos, dos cometarios y uno eléctrico, capturados por la misma red en menos de un día.

Si te gusta mirar al cielo, septiembre y octubre son buenos meses para intentarlo: conviene elegir una noche sin luna, lejos de las luces de la ciudad, y darle a la vista al menos veinte minutos para acostumbrarse a la oscuridad antes de esperar, paciente, a que algo cruce el cielo.

REFERENCIAS

Si quieres conocer otros artículos parecidos a VIDEO: ¿Qué eran esas bolas de fuego sobre España el pasado fin de semana? puedes visitar la categoría Astro.

Artículos relacionados

Continúa Leyendo

Subir