Un equipo de geocientíficos publica el hallazgo, mediante radar de penetración de hielo, de una vasta estructura subglacial en forma de abanico en la Antártida Oriental
Bajo los kilómetros de hielo que cubren la Antártida se esconde un continente con una historia geológica completamente oculta a la vista. Antes de que el casquete de hielo antártico comenzara a formarse, hace unos 34 millones de años, la Antártida era un continente con clima templado, ríos, lagos y posiblemente bosques, similar en muchos aspectos a la Patagonia o Nueva Zelanda actuales.
Esa Antártida «verde» dejó su huella en el paisaje: valles fluviales, cuencas sedimentarias, deltas, todos ellos preservados bajo el hielo como un paisaje fósil congelado en el tiempo. El radar de penetración de hielo, que envía pulsos de ondas de radio que penetran el hielo y se reflejan en las capas internas y en el lecho rocoso, es la herramienta principal para revelar ese paisaje oculto.

Características estructurales principales del EAFBP superpuestas al mapa del espesor de la corteza terrestre obtenido a partir del análisis conjunto de datos gravimétricos y sísmicos
Un abanico del tamaño de un país pequeño
La nueva estructura identificada tiene una forma en abanico claramente reconocible en los datos de radar, extendiéndose por una superficie comparable a la de un país de tamaño mediano. Esa morfología es característica de los abanicos aluviales o deltas fluviales: depósitos sedimentarios que se forman cuando un río pierde velocidad al entrar en una cuenca más amplia o en el mar, depositando su carga de sedimentos en un patrón radial que se expande desde el punto de salida del río.
La escala de la estructura sugiere que el sistema fluvial que la formó era de gran envergadura, comparable a los grandes ríos continentales actuales, drenando una porción significativa del interior de la Antártida Oriental hacia lo que entonces sería una costa o una cuenca interior. La preservación de esa estructura bajo el hielo, sin que la erosión glaciar la haya destruido completamente, sugiere que en esa región el hielo se mueve lentamente o ha permanecido relativamente estable durante largos períodos, actuando como un conservante natural del paisaje subyacente.
Una ventana al clima del pasado y al futuro
Más allá de su interés geológico, estructuras como esta tienen relevancia para entender la dinámica del hielo antártico bajo el calentamiento climático. La topografía del lecho rocoso bajo el hielo determina en gran medida cómo fluye el hielo y qué tan estable es frente al calentamiento: las cuencas profundas y las pendientes pronunciadas pueden acelerar la pérdida de hielo si el calentamiento del océano erosiona el hielo desde sus márgenes.
Mapear con precisión estas estructuras subglaciales, incluyendo abanicos sedimentarios como el recién descubierto, es esencial para los modelos de proyección del nivel del mar que dependen de entender cómo se comportará el hielo antártico en las próximas décadas. Cada nueva estructura mapeada añade una pieza al rompecabezas de cómo era la Antártida antes del hielo, y de cómo podría comportarse el hielo cuando, eventualmente, comience a retroceder.
REFERENCIA