Un nuevo análisis de 64 especies de primates muestra que solo los homínidos que combinan bipedismo y cerebros grandes prefieren una mano sobre la otra

El 90% de los seres humanos en todas las culturas y en todos los períodos históricos documentados son diestros. Esa consistencia es extraordinaria y única en el mundo animal: otros primates muestran preferencias individuales de mano, pero no a nivel de especie. No hay poblaciones de chimpancés donde el 90% prefiera la mano derecha. Esa peculiaridad humana lleva décadas intrigando a neurocientíficos y primatólogos.

Una nueva metafilogenética (un estudio de árboles filogenéticos) publicada en Nature Human Behaviour por investigadores de la Universidad de Birmingham y el Max Planck Institute proporciona la respuesta más convincente hasta ahora: la lateralidad manual extrema que caracteriza a los humanos es consecuencia de la combinación de dos rasgos únicos de nuestra especie, el bipedismo y los cerebros excepcionalmente grandes.

El análisis comparativo de otras especies apunta a los hemisferios del cerebro

El equipo reunió datos de lateralidad manual de 64 especies de primates y los analizó en el contexto de un árbol filogenético que incorporaba información sobre el grado de bipedismo habitual, el tamaño cerebral relativo al cuerpo y otras variables ecológicas y conductuales. La pregunta era: ¿qué combinación de factores predice que una especie tenga lateralidad manual a nivel poblacional (donde la mayoría de individuos prefieren la misma mano) en lugar de lateralidad solo a nivel individual?

Ni el bipedismo solo ni el cerebro grande por sí solos predicen la lateralidad poblacional (es decir, que la población sea mayoritariamente diestra). Lo que la predice es la combinación de ambos. Las especies que son parcialmente bípedas o tienen cerebros relativamente grandes pero no ambas cosas juntas no muestran preferencias de mano a nivel de especie. Los homínidos que combinan bipedismo habitual y cerebros grandes sí lo hacen, y en nuestra especie, que lleva esas dos características al extremo, la lateralidad es casi absoluta.

El mecanismo propuesto es que el bipedismo libera las manos de la función de soporte y locomoción, creando presión selectiva para su especialización funcional. Los cerebros grandes permiten la lateralización funcional interhemisférica (tener regiones especializadas en el lenguaje y las habilidades manuales solo en un hemisferio), lo que se traduce en una preferencia consistente por la mano del lado dominante. La combinación de manos libres y cerebros lateralizados habría creado las condiciones para que la preferencia manual poblacional emergiera y se estabilizara en el linaje humano.

Implicaciones para la neurociencia clínica

Entender por qué somos diestros no es solo una cuestión de curiosidad evolutiva. La lateralización del cerebro humano (el hecho de que el hemisferio izquierdo sea dominante para el lenguaje en la gran mayoría de personas) está relacionada con múltiples condiciones neurológicas y psiquiátricas. Las personas zurdas o ambidiestras tienen distribuciones ligeramente diferentes de las funciones del lenguaje en sus cerebros, lo que afecta a su respuesta a ciertos tratamientos y a su predisposición a ciertas condiciones. El nuevo estudio proporciona un marco evolutivo para entender por qué esa lateralización existe y qué factores la determinaron, lo que puede iluminar por qué varía entre individuos y cómo esa variación se relaciona con la neurología y la psiquiatría.

REFERENCIA

Imagen generada con IA