Una técnica fotoquímica convierte aminoácidos en moléculas que activan el receptor de serotonina como la psilocibina de las setas psicodélicas, pero sin producir alucinaciones

Los psicodélicos clásicos (psilocibina, LSD, DMT) producen efectos terapéuticos notables en la depresión resistente, el TEPT y los trastornos por uso de sustancias. En los estudios se ha comprobado que la psilocibina no tiene buenos resultados por sí sola, sino como apoyo a la terapia psicológica.

Su mecanismo principal es la activación del receptor de serotonina 5-HT2A en la corteza cerebral, lo que desencadena neuroplasticidad (formación de nuevas conexiones neuronales) y experiencias subjetivas que facilitan el procesamiento emocional durante la psicoterapia.

El problema es precisamente esa experiencia subjetiva: alucinaciones intensas, disolución del ego y un efecto que dura varias horas. Esto hace que los psicodélicos solo puedan administrarse en entornos clínicos controlados, con supervisión especializada, lo que limita enormemente su acceso. Un nuevo estudio de la Universidad de California Davis resuelve parte de ese problema con un enfoque químico completamente nuevo.

Fotoquímica para fabricar moléculas nuevas para el cerebro

El equipo del profesor Mark Mascal en el Departamento de Química de UC Davis y el Instituto de Psicodélicos y Neuroterapéutica desarrolló una técnica fotoquímica (basada en el uso de luz ultravioleta) que transforma aminoácidos, los bloques básicos de las proteínas, en moléculas con estructura similar a los psicodélicos.

El proceso consiste en exponer triptamina (el esqueleto molecular común a la psilocibina, el DMT y otros psicodélicos triptamínicos) a luz UV en presencia de distintos aminoácidos, lo que desencadena reacciones de cicloadición que generan una biblioteca de nuevas moléculas con estructuras tridimensionales diversas. El resultado es una familia de compuestos nunca antes sintetizados que el equipo denominó «D compounds».

Al evaluar estos compuestos en ensayos de unión al receptor 5-HT2A, el equipo encontró que varios de ellos activaban el receptor con potencia comparable a la de los psicodélicos conocidos. Pero cuando se probaron en el ensayo estándar de comportamiento alucinatorio en ratones (el head twitch response, o HTR, que es el marcador conductual más usado para detectar actividad psicodélica en roedores), el compuesto más potente (el D5) no produjo el comportamiento esperado.

A pesar de activar plenamente el receptor 5-HT2A, D5 no fue alucinógeno en el modelo animal. «La pregunta que intentábamos responder era: ¿existe toda una nueva clase de fármacos en este campo que no se ha descubierto?», señaló Joseph Beckett, el estudiante doctoral principal del estudio. «Y esto es el descubrimiento de un nuevo andamiaje terapéutico completamente nuevo».

Hacia antidepresivos que actúen sin alterar la consciencia

Si la disociación entre activación del 5-HT2A y actividad alucinatoria se confirma en estudios más avanzados y en humanos, las implicaciones para la psicofarmacología serían importantes. Uno de los debates más activos en la investigación con psicodélicos es si los efectos terapéuticos dependen necesariamente de la experiencia psicodélica (la «disolución del ego», los estados alterados de consciencia) o si el receptor 5-HT2A puede activarse de formas que produzcan los beneficios de neuroplasticidad sin la experiencia disociativa.

Los compuestos D de UC Davis son candidatos para explorar esa pregunta. Si los resultados son positivos en ensayos preclínicos más completos, representarían el prototipo de una nueva clase de antidepresivos que podrían tomarse como un comprimido sin necesidad de sesión de psicoterapia supervisada ni entorno clínico especial, acercando los beneficios de los psicodélicos al tratamiento estándar.

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